La persecución y acoso de numerosos activistas de derechos humanos y las condenas a muerte y ejecuciones de menores de edad muestran que el régimen iraní adopta una actitud crecientemente severa y amenazante, señaló hoy el relator de la ONU para ese país, Javaid Rehman.

En rueda de prensa posterior a la presentación en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU de su informe sobre el estado de los derechos humanos en la república islámica, Rehman recordó que «niñas de hasta nueve años y niños de 15 pueden ser sentenciados a muerte en Irán», mientras abogados, activistas y sindicalistas sufren cada vez mayor acoso por parte de las autoridades.

En este último punto, Rehman señaló que la reciente condena de la célebre abogada de derechos humanos iraní Nasrin Sotoudeh, que podría ser sentenciada a hasta 33 años de prisión y 148 latigazos por defender a mujeres que protestaban contra el uso obligatorio del velo, es un «estremecedor ejemplo» de la represión.

Rehman también afirmó que la agitación social que vive Irán, con frecuentes protestas que el Gobierno responde con detenciones y acoso a activistas, se produce en un contexto de inflación y malas condiciones laborales en el que la imposición de sanciones por parte de Estados Unidos «dificulta aún más la situación».

En este contexto el relator recalcó que recibe un cada vez mayor número de informes de detenciones y acosos que «atacan la libertad de reunión y asociación pacífica», por lo que pidió la inmediata liberación de detenidos de este tipo, aunque no se atrevió a dar un número exacto de disidentes arrestados en 2018.

En el caso de ejecuciones a menores Rehman señaló que al menos se dieron seis casos en 2018, mientras que otros 85 están en el corredor de la muerte, pese a las enmiendas del código penal para reducir los delitos castigables con la pena capital, sobre todo los relacionados con narcotráfico.

«Esto subraya la urgencia de que Irán camine hacia la abolición de esta práctica», comentó Rehman.

En su informe, el relator también notó algunos avances positivos en Irán, como la sensible reducción del uso de la pena de muerte en el país, ya que de 571 ejecutados en 2017 se pasó a 273 en 2018, merced a la mencionada enmienda a las penas contra narcotráfico.

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