El pasado martes el Consejo de Ministros aprobaba un Real Decreto para que el Estado pueda tomar el control de la Sareb y superar el 50% de las acciones de la sociedad.

Sareb fue creado con 50.000 millones de euros en activos y con el objetivo de llegar a 2027 con una desinversión completa de la misma, sin generar pérdidas y sin incrementar el coste del rescate bancario.

Por aquel entonces planteaba que aquellas entidades que recibían un rescate por parte del FROB a que derivaran a la Sareb sus activos tóxicos, aquellos que eran incapaces de producir para el banco: préstamos impagados, créditos a promotores, suelo sin construir, viviendas adjudicadas, etc.

De este modo este primero se encargaría de dar valor a dichos activos, venderlos y recuperar la inversión, por ello, según el planteamiento inicial no debería dejar pérdidas.

Sin embargo, como explican desde elDiario.es, «la conversión de Sareb en una sociedad pública ha aumentado la factura del rescate bancario en España. Según los registros del Banco de España, el sector bancario español recibió 64.000 millones, de los que unos 22.000 millones fueron cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos y el resto, 42.000 millones, a través del fondo del rescate bancario (FROB). La última estimación del organismo daba por perdidos más de 54.000 millones. A ello se suman, por el momento, los 35.000 millones de deuda que asume el Estado con la Sareb».

«La sociedad todavía tiene un mandato de cinco años, por lo que el coste final de esta operación está todavía por verse. Además, se ha planteado la posibilidad de retrasar esa fecha con el fin de maximizar la recuperación de fondos, como ya ha ocurrido en tres ocasiones con la inversión del Estado en Bankia, ahora CaixaBank», añaden.

A raíz de este varapalo se han acrecentado las críticas contra la posición de Pedro Sánchez, y se ha viralizado un tuit del presidente que en 2011 decía: «Por que le llaman banco malo? Es que hay alguno bueno? ;)».

Cabe recordar que los orígenes del banco malo se cimentan en el Gobierno del PP con M. Rajoy a la cabeza.

«La reestructuración bancaria se hace con un objetivo básico y fundamental: que no cueste un euro al contribuyente». «Que esta sociedad —Sareb— no genere pérdidas es muy importante desde el punto de vista de minimizar el impacto del contribuyente», decían entonces Soraya Sáenz de Santamaría y el ministro de Economía Luis de Guindos.

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