Juan Carlos I ha decidido poner tierra de por medio a falta de unas pocas semanas para que la Fiscalía formulara acusación por las supuestas donaciones de Arabia Saudí a una cuenta de Suiza perteneciente a la fundación Lucum y en la que aparecía como primer beneficiario, según la filtraciones.

De momento nada se sabe de donde fijará su residencia y lo que se conoce hasta ahora ha sido a través de un comunicado emitido por la Casa del Rey, ya que ni el exjefe de Estado ni el actual rey han querido comunicarlo en persona.

Tras el anuncio de la decisión tomada por el rey emérito, el Ministerio Público señaló que solo está estudiando la documentación suiza y de momento Juan Carlos no está siendo investigado formalmente, aunque hay quien considera que debería acabar estándolo por no declarar a Hacienda el «regalo» de 65 millones de euros hecho por el rey de Arabía Saudí.

De momento la Audiencia Nacional ha decidido tomar declaración a Corinna Larsen y aunque Juan Carlos se encuentre, según algunos medios de comunicación, en República Dominicana, seguirá a disposición de la Fiscalía si es requerido, tal y como ha señalado su abogado.

Hay varias opiniones en torno a la marcha del rey: unos consideran que Felipe VI ha sido quien ha forzado la marcha en un gesto de autoridad mientras otros consideran que habría sido cómplice de la fuga.

En la carta del rey emérito a su hijo explica que ha decidido marcharse del que ha sido su hogar durante 58 años para que el actual jefe de Estado pueda actuar desde la tranquilidad y el sosiego que requiere su cargo. «Mi legado y mi propia dignidad como persona así me lo exigen», añadía Juan Carlos en su carta y recalcaba que adoptaba la decisión con el mismo afán de servicio a España que inspiró su reinado.

Felipe VI ha transmitido a su padre «sentido respeto y agradecimiento ante su decisión» y ha querido remarcar «la importancia histórica que representa el reinado de su padre, como legado y obra política e institucional de servicio a España y a la democracia; reafirmando los principios y valores sobre los que ésta se asienta, en el marco de nuestra Constitución y del resto del ordenamiento jurídico».

La prensa, le baila el agua. Los titulares de El País, ABC, La Razón y El Mundo son los siguientes: “Juan Carlos I comunica a su hijo su decisión de trasladarse fuera de España”. “El Rey Don Juan Carlos I anuncia que se va fuera de España”, “El Rey Juan Carlos comunica a Felipe VI su decisión de trasladar su residencia fuera de España”. “Juan Carlos I comunica su decisión de irse de España”.

Se va, dicen. No le hemos echado, según ellos. Esto es así porque Juan Carlos I abandona el país para que la Monarquía siga intacta, para facilitar el ejercicio de las funciones de Felipe VI “desde la tranquilidad y el sosiego que requiere tu alta responsabilidad”, según dice el propio Juan Carlos I.

Por su parte, la Moncloa se unió con un mensaje complaciente desde el que se trasladó «respeto» a la decisión y subrayó el «sentido de la ejemplaridad y transparencia que siempre han guiado al rey Felipe VI».

Lo cierto es que la monarquía no está atravesando uno de sus mejores momentos aunque está acostumbrada a convivir con los escándalos.