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Carlota Ruiz Bautista
Abogada Medioambiental de IIDMA

La crisis climática mundial es el mayor desafío al que se enfrentará la humanidad, y estamos a pocos años de que los efectos del calentamiento global sean irreversibles. Como dijo Greta Thunberg, la activista sueca de 16 años, en un discurso pronunciado a principios de este año: ‘O elegimos seguir adelante como civilización, o no lo hacemos’. La elección es así de simple«. No son las palabras de un político, ni de un activista. Aunque parezca extraño, esta declaración de alarma proviene de una de las figuras más importantes de la historia del rock: David Gilmour, guitarrista, cantante y compositor de la banda Pink Floyd. No son frases vacías: el artista acaba de donar uno de sus tesoros más preciados para respaldar la lucha contra el cambio climático, y lo ha hecho en beneficio de una causa llamativa: el derecho medioambiental. Con su acción ha lanzado un mensaje muy importante: la importancia que tiene la Ley a la hora de proteger el planeta.

La famosa casa de subastas Christie’s logró recaudar más de 18 millones de euros del lote de 126 guitarras donadas por el músico. Esta recaudación fue entregada a la organización sin ánimo de lucro dedicada al derecho ambiental ClientEarth. La colección donada tenía un enorme valor: muchos de los instrumentos subastados han tenido un papel esencial para la música de la banda, como es el caso de la Black Stratocaster de Fender, que ha alcanzado una cifra récord. La guitarra que se usó para grabar, entre otros, los discos “The dark side of the moon”, “Wish you were here” o “The Wall”, alcanzó los 3,5 millones de euros. Otras dos guitarras, una Gibson Les Paul de 1955 y una White Fender Stratocaster, utilizadas para las partes 1, 2 o 3 del disco “Another Brick in the Wall”, alcanzaron también cifras muy elevadas: 400.000 y 1,5 millones de euros, respectivamente. Gilmour afirmó sentir admiración por el trabajo realizado por ClientEarth, a la que se refirió como una “organización que utiliza el poder de la Ley para proteger al planeta y a la gente que vive en él”. ClientEarth tiene una relación estrecha con España a través de su colaboración con el Instituto de Derecho y Medio Ambiente (IIDMA) en proyectos relacionados con transición energética y cambio climático. IIDMA, fundada en 1996, es la única ONG de derecho ambiental de este tipo en España.

La noticia no es baladí: la importancia capital del estado de derecho y la ley para abordar el reto que tenemos por delante queda a veces difuminada por ser poco visible o muy técnica. El hecho de que un artista de fama mundial decida apoyar una causa que puede parecer demasiado pragmática es una excelente noticia, ya que pone el foco en las herramientas efectivas que proporciona el Derecho para hacer frente al cambio climático. Organizaciones como ClientEarth o IIDMA trabajan para lograr que la normativa sea, de forma progresiva, una garantía de protección del medio ambiente y, a la vez, utilizan los instrumentos disponibles para que esta normativa se aplique y cumpla de manera efectiva. Una acción como la de Gilmour logra visibilizar esta labor necesaria que se realiza a veces entre bambalinas, y contribuye a que se pueda seguir desarrollando para lograr cada vez niveles de protección mayores para nuestro planeta a través del derecho nacional e internacional. Esperamos que esta noticia también anime a otros artistas a contribuir a la lucha contra el cambio climático utilizando su influencia pública para dar visibilidad y apoyo al trabajo de las organizaciones medioambientales. Nuestro Planeta no puede esperar.

 

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