El Consejo de Seguridad de la ONU condenó este viernes el ataque perpetrado esta semana contra un centro de detención de migrantes en Trípoli (Libia), que ha dejado más de medio centenar de muertos, y pidió un alto el fuego entre las partes.

En un comunicado difundido por la misión de Francia, los miembros del máximo órgano de decisiones de Naciones Unidas destacaron «la necesidad de que todas las partes detengan urgentemente la escalada de la situación y se comprometan a un alto el fuego».

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El bombardeo, supuestamente perpetrado por las tropas del mariscal opositor Jalifa Hafter, ocurrió durante la noche del martes en el centro de detención de la localidad de Tajura, en el que había 600 migrantes y refugiados, y según esta nota son 53 los muertos y 130 los heridos.

Los equipos de la OIM siguen entregando alimentos y agua a los cerca de 350 sobrevivientes del ataque aéreo al centro de detención de Tajoura. Entre las víctimas se encuentran varios migrantes cuyo regreso a sus hogares había sido programado en los días subsiguientes al bombardeo ocurrido el martes.

Al menos 12 de los aproximadamente 130 heridos se encuentran en el hospital en estado grave. Los doctores de la OIM que ofrecieron respuesta frente a las dos poderosas explosiones ocurridas en el centro siguen de guardia para poder realizar un seguimiento de estos casos.

Casi un tercio de las más de 600 personas de 17 nacionalidades que se encuentran detenidas en Tajoura fueron registradas para acceder a los beneficios del proyecto de Retorno Humanitario Voluntario de la OIM. Se pudo confirmar que dos de los registrados han fallecido y se espera que la cantidad de bajas aumente.