La organización Alternativa Sindical de Policía (ASP), sindicato que tomo cierta relevancia mediática al denunciar a Dani Mateo por un chiste en el que se sonaba la nariz con la bandera española, ha visto cómo en los últimos días han presentado su renuncia los responsables de los comités provinciales de Madrid, Barcelona, Tenerife y Granada.

Los exdirigentes de Madrid han difundido un comunicado en el que acusan al comité nacional de dar «prioridad a las reivindicaciones más populistas en menosprecio de las que realmente afectan a los policías de a pie«. En el texto se critica que «el control de las cuentas es único y exclusivo del secretario general». «No tenemos ningún tipo de información de los movimientos que se realizan«, añade la nota.

No es la primera vez que los responsables nacionales de ASP buscan hueco en un asunto de relevancia mediática. A cuenta de la investigación del máster de Cristina Cifuentes en la Universidad Rey Juan Carlos, ASP desempolvó una antigua polémica por la obtención del grado en Criminología por parte de un grupo de comisarios del Cuerpo en el curso 2010-11.

A las dimisiones en bloque de estos días en el sindicato a hay que sumar los ceses de hace unos meses en los comités de Cádiz, Almería y Huelva, sobre lo que la dirección de ASP tampoco se ha querido pronunciar. En septiembre de 2016, el secretario general, Gabriel Retamar, cesó de manera fulminante a cinco secretarios de su Ejecutiva después de que remitieran a los comités provinciales una carta en la que acusaban a Retamar de convertir el sindicato en «un cortijo».

Alternativa Sindical de Policía es una organización con apenas tres años de vida y a la que están afiliados, al menos antes de la crisis actual, unos 3.000 de los 65.000 policías en activo con los que cuenta el Cuerpo. ASP tiene uno de los 16 vocales de los cinco sindicatos con representación en el Consejo de la Policía, el órgano de interlocución sindical con la Administración en el caso del Cuerpo Nacional de Policía.