Los expertos coinciden con la propuesta conjunta de España y Portugal de un tope de 30 € por megavatio-hora (MWh) para abaratar la electricidad que «hundirá» la inflación. Este límite a los precios del gas «hasta diciembre» por centrales de ciclo combinado, bajo el mecanismo de «excepción ibérica» ​​aprobado por el Consejo Europeo, deberá ser aprobado por la Comisión Europea y tendrá un impacto muy significativo y automático en el IPC (Índice de Precios de Consumo) y la actual escalada de precios.

Sin embargo, esta limitación puede tener consecuencias como la reducción de la producción de energías limpias, como la hidroeléctrica. También hay un desajuste de precios para los consumidores con costos fijos o la competitividad de la Península Ibérica con Europa. Por ello recomendamos la compra de energía, para la que hay varias iniciativas comunitarias.

Hay que tener en cuenta que fijar o limitar el precio del gas a 30 €/MWh no significa que ese sea el precio final. El tope de los 30 euros al gas aplica a la energía, sin embargo este precio hay que multiplicarlo por dos por el coste de producción de 60 euros. También hay que añadir el porcentaje de emisiones de CO2, aunque puede variar, el precio suele rondar los 80€ que es un 40%. Esto se traduce en precios finales en torno a 95 y 100 €/MWh. Recomendamos también aconsejarse con una asesoría energética para no cometer fallos en un tema que podría acarrearnos muchos gastos en la factura.

Las comercializadoras, las empresas responsables de comprar y distribuir energía, intentarán no perder ingresos cobrando a los consumidores un recargo para compensar el tope de precios exigido por el gobierno, por lo que hay que estar atentos y denunciar ante este tipo de acciones.

La nueva tarifa, sin embargo, es más beneficiosa para los clientes en los mercados regulados, ya que, incluso teniendo en cuenta las facturas de electricidad, está por debajo de las tarifas observadas en los últimos meses. Por otro lado, podría impactar negativamente en las cuentas de los consumidores donde los precios son fijos y baratos.

El resto de fuentes de energía, como la hidráulica, también se verán afectadas por el techo de gasto. Si bien las medidas propuestas por España y Portugal solo pretenden afectar los precios del gas, el tope podría afectar a otras fuentes de energía actualmente en el mercado. Esto se debe a que el gas natural marca el precio de compra de la energía en el mercado ibérico, a veces reemplazada por energía hidroeléctrica. Cuando su precio cae, la energía hidroeléctrica reduce su producción. Si la medida dura dos meses, la central hidroeléctrica puede decidir no vender, y si dejan la medida dentro de dos meses, puede revenderla por 200 euros.

En definitiva, el tope del precio del gas en la Península Ibérica no tiene impacto en su competitividad en electricidad en relación con otros países europeos. Esto se debe a que el resto de la UE tiene un perfil energético diferente y no está tan interconectado como España y Portugal. Por ejemplo, Alemania u otros países de Europa Central pueden conectarse mejor con otros países.

 

 

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