Más de mil dólares por cada colmillo de jaguar a través de una red criminal internacional con destino a China. Esta es la razón por la que cazadores ilegales están acabando con la población de jaguares en Bolivia. Desde que se detectaron los primeros casos en 2014, estos han disminuido un 30 por ciento en en el país.

 

Desde entonces se han incautado unos trescientos colmillos, principalmente a través de Ecobol, la antigua empresa nacional de Correos de Bolivia. Todos los envíos detectados iban con destino a China, donde los colmillos representan un status de poder y se consideran un afrodisíaco.

Un cazador puede obtener por cada jaguar, por los colmillos y otras partes del animal,  unos 6.000 dólares, en un país en el que el salario mínimo no alcanza los trescientos.

Aunque se han cerrado una veintena de condenas por tráfico ilegal con una media de tres años de prisión, la cifra que no disuade a los cazadores ni traficantes al ser un riesgo muy rentable.

El jaguar es el mayor felino de Bolivia y habita en zonas tropicales del país como el Parque Madidi, considerado el de mayor biodiversidad del mundo, en la Amazonía boliviana. El Ministerio realiza campañas de sensibilización y capacitación cada año, a las que destina unos 100.000 dólares, para frenar el aumento de la caza de jaguares.

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