IMAGE: Zeleros

Un buen artículo y vídeo en Euronews, «Paris to Berlin in an hour: Welcome to the future of high-speed rail travel in Europe«, trata de establecer las tres ideas claves para un futuro de descarbonización del transporte en Europa mediante la sustitución de vuelos por trenes de alta velocidad, tanto para el transporte de personas como para el de mercancías.

En primer lugar, el desarrollo de una red europea de estándares de infraestructura comunes, la Single European Railway Area (SERA), que permita a los trenes circular sin ningún tipo de cambios en sus unidades durante un recorrido a través de cualquiera de los países de la Unión Europea.

En segundo, el desarrollo y explotación de una tecnología, Hyperloop, un sistema de tubos sellados a través de los cuales un vagón puede circular con una resistencia al aire o a la fricción enormemente reducida y reducir por tanto de manera drástica el tiempo del transporte gracias a una eficiencia mucho mayor, con velocidades próximas a los 1000 kmh. El concepto, desarrollado en forme de hardware libre en 2013 por Elon Musk y SpaceX y estimulado mediante iniciativas como concursos anuales, está siendo desarrollado por múltiples compañías, entre ellas la española Zeleros.

En tercer lugar, otra tecnología, la de levitación magnética o MAGLEV, que utiliza dos conjuntos de imanes, uno para elevar el tren sobre las vías y otro para propulsarlo, que cuenta con desarrollos ya importantes en algunos países – el tren más rápido del mundo en este momento es el Shanghai Maglev, en China – y que en Europa es desarrollado fundamentalmente por la compañía polaca Nevomo, también originalmente procedente, como Zeleros, de la SpaceX Pod Competition, y que pretende construir sobre la infraestructura actual de vías y alcanzar los 550 kmh.

Al desarrollo de estas tres ideas se unen iniciativas como las existentes para el desarrollo de tramos de alta velocidad en los Estados Unidos, que inciden en la necesaria actualización de un medio de transporte que tuvo una gran importancia histórica en el país, pero que llevaba muchísimo tiempo casi en situación de abandono, y también iniciativas destinadas al establecimiento de redes de trenes nocturnos – conocidos como sleeper trains – en Europa, sobre la que ya hemos hablado anteriormente.

Finalmente, los incentivos planteados por gobiernos como Francia, que ha utilizado, por ejemplo, los paquetes de rescate a compañías como Air France para obligarla a dejar de competir con la alta velocidad en trayectos considerados cortos, o como Alemania, que ha rebajado los precios de las líneas de tren de larga distancia como reacción a la emergencia climática.

De una u otra manera, la evidencia es clara: el avión es, en las circunstancias actuales, el enemigo a batir en términos de emisiones de cara a alcanzar los objetivos de neutralidad de dióxido de carbono en el año 2050 planteados en los Acuerdos de París, y el tren es la alternativa que iremos viendo posicionarse como ideal en un número cada vez más elevado de trayectos, a medida que las infraestructuras y las tecnologías vayan poniéndose a la altura de las necesidades. Obviamente, no todas las iniciativas van en la misma dirección: compañías como Amazon, por ejemplo, no han parado de incrementar el volumen de su operativa aérea a lo largo del tiempo con el objetivo de mantener sus redes logísticas de alta velocidad para tratar de satisfacer la insaciable demanda de sus clientes, y se convertirá en algún momento en un objetivo claro a la hora de plantear las necesidades de descarbonización, sobre todo a medida que surjan más alternativas.

Al tiempo, viviremos un cambio en la estructura de la demanda, que irá necesariamente pasando de un transporte aéreo planteado como primera opción y con precios en ocasiones muy baratos gracias a la subvención de los precios del combustible o a incentivos de gobiernos y territorios para inducir actividad económica, a considerar el tren como primera alternativa razonable en cada vez más trayectos, vía concienciación y, lógicamente, imputación de las emisiones reales correspondientes. Vayámonos preparando para ver muchos cambios.

Enrique Dans

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