«El hecho de que fuera Jefe del Estado desde el 1 de octubre de 1936 hasta su fallecimiento el 20 de noviembre de 1975 atribuye a toda la controversia unos rasgos especiales que no se pueden ignorar». Ese es el párrafo textual del auto del Tribunal Supremo sobre la suspensión de la exhumación de Francisco Franco en que el Alto Tribunal asume que el general ya era jefe del Estado en el año 1936 tras el golpe y que ha despertado las críticas de una parte de la clase política.

El Tribunal Supremo asume así en su auto que el dictador era jefe de Estado en pleno conflicto bélico, cuando fue investido por los altos mandos militares del Ejército sublevado en la Capitanía General de Burgos como «jefe del Gobierno del Estado».

El nombramiento de Franco como Jefe de Estado había estado precedido de contestación interna, y se ha tachado de prematuro muchas veces por los historiadores. De hecho, la guerra se extendió dos años y medio más hasta el 1 de abril de 1939.

Si fue jefe de Estado lo fue desde ese momento, parece argumentar el tribunal, en un auto que ha indignado a las voces que reclaman una Ley de Memoria Histórica ambiciosa que retire por completo la legitimidad a todas las instituciones franquistas y a las decisiones que éstas tomaron.

Para Eduardo Madina, el histórico diputado y dirigente vasco del PSOE, el escrito del Tribunal Supremo que ha paralizado cautelarmente la exhumación de Francisco Franco es “ridículo” e “insultante”. Una “vergüenza”.

Pablo Iglesias subraya que es “una auténtica barbaridad”. Para Pablo Iglesias es “una auténtica barbaridad. El líder de Podemos ha indicado que «Quizá la cercanía de uno de los jueces a la Fundación Franco, en algunos de cuyos actos ha participado, explique esto”, en referencia a José Luis Requero, contra quien la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica ya había presentado una queja ante el CGPJ por su cercanía con Santiago Milans del Bosch, «estrecho colaborador de la Fundación Franco y cuyo bufete defiende intereses de la familia del dictador».

Gaspar Llamazares, promotor de Actúa y ex líder de Izquierda Unida, ha acusado al Supremo de mantener «un respeto y prosopopeya al nombrar al dictador y Jefe que llama la atención» y de que el auto podría estar basado en «una historia extraída de la Enciclopedia Rubio».

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