El titular del Juzgado de Instrucción 13 de Barcelona dio un ultimátum al mayor de los Mossos, Josep Lluis Trapero, para que en media hora «sacara» a la secretaria judicial de la Conselleria de Economía de la Generalitat, de donde no podía salir ante la «avalancha» de gente que allí se concentraba.

Así lo ha relatado hoy en el juicio del «procés» la propia letrada de la Administración de Justicia (secretaria judicial), Montserrat del Toro, que finalmente tuvo que salir saltando un «murete» que la llevó a un teatro contiguo al edificio.

Una vez finalizado un registro que estaba programado a las 8.00 horas (se retrasó un poco ante la ausencia de un responsable a quien notificarle la orden) y tras rechazar por «inadmisibles» tres vías de salida que a su juicio no garantizaban su integridad física, la secretaria ha señalado que solo podía «recurrir» a una única persona.

«Tras hablar con el teniente de la Guardia Civil, que me dijo que no había más opciones, que ellos no esperaban más salidas, (…) en ese caso ya solo queda recurrir a la única persona que yo sabía que podía hacer algo, si no por nosotros, al menos por mi».

Era el anterior titular del juzgado de instrucción 13 de Barcelona, Juan Antonio Ramírez Sunyer, ya fallecido, que «casualmente» estaba de guardia: «Las únicas palabras que le dije fueron: Me tienes que sacar de aquí. No hay opción, no hay salida. Él me dijo: no te preocupes, voy a hacer lo que pueda».

Tras esta llamada, y según el relato de la secretaria judicial, «llamaron a Trapero y le expusieron la situación».

«Le advirtieron que tenía que poner todos los medios de los que disponía para que, en la mayor brevedad posible y en un plazo de media hora y del modo que fuera se me permitiera la salida», ha precisado la testigo, y ha insistido: «Le dieron media hora para sacarme de allí».

Entonces, el mayor -pendiente de ser juzgado por rebelión en la Audiencia Nacional- «contestó que tenía que asegurarse que realmente estaban llamado desde el juzgado de guardia».

Un cruce de llamadas que se produjo tras horas sin «mantener contacto con el exterior» dado que los teléfonos móviles estaban «colapsados» debido a la «aglomeración de gente que había en el exterior».

Con posterioridad, ha revelado, supo que el magistrado «había arbitrado un sistema de localización de teléfonos a través de la fiscal de guardia».

Ya a las 11.00 horas, tras 15 horas en la Conselleria de Economía, la secretaria ha relatado que aparecieron «dos hombres no uniformados» que se identificaron como «mandos de los Mossos» que habían recibido «la orden de Trapero», y a su vez del juez, y que «habían buscado una salida alternativa para mi».

La salida consistía en cruzar a un teatro anexo a la Conselleria a través de una azotea y salir «camuflada» entre el público y acompañada de ocho mossos no uniformados, como así se produjo.

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