Crecen las voces dentro de la comunidad educativa de la localidad de Sarria (Lugo) que abogan por la edificación de un nuevo inmueble frente al establecimiento de nuevos «parches» de obra que únicamente sirvan para prolongar la agonía de la construcción, edificada hace más de 50 años, y actualmente sobredimensionada para los aproximadamente 400 niños y niñas que a diario utilizan el centro escolar.

Clase apuntalada en el CEIP Frei Luís de Granada / Creative Commons

El último informe técnico sobre la situación del centro escolar que la Administración gallega tiene sobre la mesa reconoce que en enero de 2020 el personal del centro observó una serie de «descuadres en algunas puertas y ventanas» no presentes anteriormente en la edificación, lo que provocó la alarma entre el personal del colegio, que ya en el año 2011 tuvo constancia de la aparición de una serie de grietas en los tabiques de las aulas y deformaciones en los forjados de apoyo. La Xunta indicó entonces, tras evaluar el problema, que no había riesgo estructural alguno procediendo a su reparación.

En enero de 2019, sin embargo, reaparecieron las grietas y se desnivelaron algunos muebles, reproduciendo la problemática surgida hace ahora nueve años, tal y como se ha podido confirmar en la revisión efectuada el mes pasado en los tabiques separadores de las aulas de los pasillos.

Este año han aparecido nuevas fisuras de tres tipos (horizontales, inclinadas y verticales) en la fachada este del edificicio coincidiendo con los voladizos, y en la fachada de la zona administrativa y en el gimnasio del centro se ha observado una fisura en la junta del pilar con la fábrica del cerramiento de la fachada.

Por otra parte, se han observado numerosos descuadres de las puertas en las aulas 3, 5 y 13 de la 1ª planta del edificio y en las aulas 21,22, 24 y 29 de la 2ª planta, así como en las ventanas de las aulas 5 y 13 de la 1ª planta.

UNA EDIFICACIÓN OBSOLETA Y SOBREDIMENSIONADA CON MÁS DE 50 AÑOS

El edificio escolar del CEIP Frei Luís de Granada, con forma de H con blanta baja y dos alturas, se construyó originalmente en el año 1968, siendo objeto al cabo de los años de diversas reparaciones en cubiertas y fachadas.  No obstante, en el año 2011, el arquitecto Juan Bautista Pérez, en un informe elaborado para la Administración gallega, reconoció la existencia de problemas de corrosión de armaduras y baja resistencia del hormigón por los que tuvieron que efectuarse diversas intervenciones en una de las plantas., recordando que en aquel momento eran observables «fuertes deformaciones en algunos paños de forjado» y «abundantes fisuras que en algún caso alcanzan un espesor apreciable» con una posición relativa que «hace temer» que pudieran deberse a problemas «que en el futuro pudieran ser serios».

PROTESTA DE LAS FAMILIAS AFECTADAS

La situación actual que desde hace años arrastra el centro sarriano ha sido, en definitiva, la que ha colmado la paciencia de madres y padres del AMPA, que en fechas recientes han criticado y denunciado el estado de abandono y grave deterioro en el que se encuentran las instalaciones del centro, demandando al Ejecutivo de Alberto Núñez Feijóo y el PP al frente de la Xunta de Galicia una actuación responsable por parte de la Administración y rechazando de manera tajante cualquier tipo de actuación «parcial y por fases» que pueda reeditar problemas ya conocidos.

Son cada día más las voces dentro de la comunidad educativa que abogan por la edificación de un nuevo centro escolar en Sarria más acorde con los nuevos tiempos y necesidades, que garantice tanto la seguridad en la asistencia a las aulas como la atención que sin duda merecen todas aquellas familias que apuestan por una educación pública de calidad y libre de barreras en la localidad lucense.