Unidos todos a Franco, único capitán,
que en sus manos nuestra Patria
a buen puerto arribará.

Con letra de Moreno Crespo y música de Félix Tellería, la estrofa anterior concreta el afán nacional del momento. Fue cantada en masa por el campamento nacional Francisco Franco, en su clausura, por el propio caudillo en 1954. La recogemos de la revista “Mandos”.

“Más vale una mentira que no pueda ser desmentida que una verdad inverosímil”, por Joseph Goebbels.

Captura del vídeo de Tatiana Ballesteros

Hace unos días salió un vídeo que se volvió rápidamente viral. Era un vídeo de una chica mirando a la cámara a la vez que caminaba, cargando contra los políticos en general y su forma de gobernar. ¿Podemos considerar que tras el mensaje de este vídeo hay una ideología fascista? La respuesta es afirmativa, vamos a entender por qué.

Un mensaje —en este caso, un vídeo— puede intentar camuflarse como verdad, como popular, como un disparador de verdades cuando en cierto modo no es más que un vídeo ideológico camuflado de imparcial. El de esta chica, Tatiana Ballesteros, es un vídeo con apología e ideología clara, encubriendo como queja el desazón y la problemática actual en España.

Pretende parecer apolítico, sin ideología, pero este vídeo es ideológico. Tiene ideología, tiene muchas banderas rojas tras el mensaje que da porque mezcla la crítica social de ciertas medidas con las medidas tomadas ante una pandemia mundial. No habla sobre las medidas que tomase un Gobierno anterior y que afectaran al presente Gobierno, únicamente se refiere a un presente sesgado y descontextualizado.

Que la gestión del Gobierno en muchos aspectos deje que desear es cierto; no hay duda alguna de que en muchos casos no se han tomado las medidas idóneas con la prontitud que se debería; pero para hacer una comparativa se deben usar datos actuales, no supuestos datos que omiten la crisis sanitaria que asoló el mundo.

En el vídeo, esta mujer dice “España necesita un capitán”, una afirmación que curiosamente ya hacía Rivera, de Ciudadanos, en 2015 y que junto con lo que añade de “pero no está entre vosotros”, refiriéndose a los políticos actuales en general, nos lleva a plantearnos: ¿Qué capitán necesita España? ¿A qué se refiere? Uno de los pilares de la propaganda fascista es dejar entrever un mensaje pero no terminarlo. Este es el problema principal que tiene el mensaje del vídeo: critica, divaga pero no da certezas.

Esta mujer afirma “España necesita un capitán”, que es también una canción sobre el general genocida Franco. Si, como dice, este supuesto capitán necesario no se encuentra entre la clase política, ¿Es un golpe de Estado? ¿Es un nuevo partido político? ¿Acaso es el pueblo? ¿A qué se alenta? Son cuestiones que no responde y deja al aire. Muchas veces la interpretación no es una buena interpretación.

Este vídeo se complementaría lógicamente con este poema de Machado:

Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.

Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.

España es un país con un fuerte carácter, con una democracia joven y no plena que arrastra un pasado tortuoso del que aún quedan muchas huellas, vestigios y mucho por reparar. Es un país de tópicos, de opiniones muy enfrentadas; un país de costumbres y de luchas arraigadas. Hace mucho que sabemos diferenciar entre un mensaje partidista o ideológico camuflado y una preocupación sincera por el Estado actual. El del vídeo en cuestión no es un mensaje firme que no admita interpretaciones ni un mensaje debidamente contextualizado, es claramente un discurso con mucho trasfondo.

Adjudicar el concepto de fascismo a este vídeo no se basa simplemente en reconocer un mensaje sesgado e inconcluso: identificamos a simple vista los 11 principios de Goebbels. Joseph Goebbels creó los llamados principios de la propaganda nazi. ¿Qué pasa si escuchamos el vídeo, leemos estos principios y los analizamos? Vamos a verlo:

1. Principio de simplificación y del enemigo único:
“Adoptar una única idea, un único símbolo; individualizar al adversario en un único enemigo.”

2. Principio del médoto de contagio:
“Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; los adversarios han de constituirse en suma individualizada.”

3. Principio de la transposición:
“Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias inventa otras que las distraigan”.”

4. Principio de la exageración y desfiguración:
“Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.”

5. Principio de la vulgarización:
“Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión, escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.”

6. Principio de orquestación:
“La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas.”
De aquí viene también la famosa frase “Si una mentira se repite suficientemente acaba por convertirse en verdad”.

7. Principio de renovación:
“Hay que emitir constantes informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.”

8. Principio de la verosimilitud:
“Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias”.

9. Principio de silenciación:
“Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen al adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.”

10. Principio de la transfusión:
“Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.”

11. Principio de la unanimidad:
“Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad.”

Según el vídeo, el enemigo es el Gobierno; el único culpable de todos males que tiene España. El único culpable de la gestión de todo lo que pasa respecto a la pandemia. Es un Gobierno que nos pone trabas, que no nos deja avanzar, que nos pide mucho y no nos da nada, que nos sube las cuotas de autónomo (aunque esto no sea totalmente así), que no protege a los sanitarios… Sanitarios, también en general; pero no olvidemos nunca que todo discurso reivindicativo en representación de una sociedad debe hacer referencia a toda ella: debe hablar de las mujeres y de los hombres de la limpieza, del personal de los geriátricos, de todas las personas que conforman la Sanidad. Hay que hablar de todo, no de una parte. Hay que hablar también de estos luchadores en primera línea contra la pandemia.

Habla de los docentes: “Nos pedisteis, como docentes, que educáramos a las futuras generaciones vía online, sin ayuda de nadie, y lo hicimos”; obviando que si esto pudo hacerse no fue por arte de magia sino por el esfuerzo de muchos padres y de muchas madres que hacían teletrabajo y a su vez tenían a sus hijos e hijas dando clases online. La educación continuó por el esfuerzo de los docentes que no solo daban o dan clases online: muchos están en las escuelas con las ventanas abiertas en pleno invierno, helándose, igual que sus alumnos y alumnas, dando clases presenciales. Mucha de esta gente está resentida de la garganta, mucha ha contraído neumonía por estar a menos de 10ºC o hasta de 5ºC, como están en algunas zonas de España, por impartir las clases con las ventanas abiertas. Obvia también, en esta frase, que el Ministerio de Educación puso en múltiples casos los medios pero también lo hicieron los Gobiernos autonómicos, regionales o los Ayuntamientos, idependientemente de su ideología. Todos, del color que sean, contribuyeron con medios y ayuda. Aunque no se venda así.

Gracias a los y las docentes, gracias a los padres, a las madres y a los diferentes Gobiernos se pudieron dar clases online. Recordemos también a esos vecinos, a esas familias que acogieron a amigos o amigas de sus hijos e hijas porque sus familias no tenían conexión a Internet en casa o porque su Internet no funcionaba con la rapidez necesaria. No debemos olvidar nunca a esos vecinos que decían a otros “Tu hijo puede venir a mi casa porque sé que no tenéis Internet”, a ese padre o a esa madre que decía a sus hijos: “Oye, dile a tu amiga que venga aquí a dar las clases porque sabemos que no tiene Internet”. En España no salimos bien parados en muchos aspectos pero en otros sí y hay que hablar de todo, no acortar un mensaje para hacerlo así partidista y, además, negar esto último: a esto se le llama engañar. España intentó salir adelante de la mejor manera posible y ayudar en la medida posible, aunque el mundo se estuviera yendo a pique.

El enemigo es uno, solo uno: la clase política; los políticos actuales, que se ríen de nosotros, se suben el sueldo y no les importamos. Sin contexto, sin explicar, sin aludir a nadie. No se habla nada de la pandemia en sí, como tampoco se explica que no hay una sola clase política: hay muchos partidos políticos y algunos de ellos sin ninguna semejanza. No podemos meter a todos en el mismo barril. Esta mujer descaracteriza al “enemigo”; da igual que haya extrema derecha o comunistas, que haya derecha e izquierda; van todos unidos y son culpables todos en su mensaje.

“Nos pedisteis que nos quedáramos en casa y lo hicimos”: en el vídeo no menciona que todo el planeta se quedó en casa, que hubo una desescalada poco a poco en cada región. La gestión es criticable y siempre se deben pedir explicaciones, hay que quejarse y condenar ciertas decisiones. Hay que decir cuándo no vemos adecuada una gestión, cuándo la vemos lenta, cuándo no ha sido suficiente y debemos quejarnos cuando esto nos perjudica. Pero no nos quedamos en casa porque un Gobierno nos obligara sino por un virus, el coronavirus que estaba provocando que nos contagiáramos, que nos muriéramos; un virus que estaba en alza; porque —repetimos— hubo y hay una pandemia mundial. Nos quedamos en casa para evitar morir o provocar que otras personas murieran.

Ocultar parte de la verdad para culpar al enemigo, que para esta mujer y quien está detrás del mensaje son los políticos, es obviar la verdad. El de este vídeo es un uso de medias verdades y señalar sin justificación alguna, enumera problemáticas y enumera exigencias pero no hay una contextualización. No contextualiza, no explica, no razona, únicamente enumera y sentencia. Esto es contar una parte de la verdad y ocultar la otra parte, como se ha hecho siempre en los mensajes partidistas, en los que se busca que el pueblo tome ese mensaje como verdad y lo confronte como verdadero axiomáticamente, sin juzgarlo ni cuestionarlo.

Habla de sanitarios: “Nos pedisteis, como sanitarios, que dobláramos nuestros turnos con una bolsa de basura como protección y lo hicimos”. Mientras tanto, en estos últimos años se privatizaba, se desmantelaba y se ha mermado la sanidad pública, un bien necesario del que España debe estar bien orgullosa. Durante muchos años ha habido partidos políticos que han intentando vapulearla, desarmarla y destinarle pocos fondos. Si la hubieran cuidado quizá no tendrían ahora esas bolsas de basura el personal sanitario, probablemente habrían contado con más ayudas. Esto hay que contarlo también y contextualizar la situación que hemos vivido y vivimos: no se ha gestionado bien en muchas ocasiones, durante la pandemia, pero el desmantelamiento de la sanidad pública que ha sufrido a manos de diversos Gobiernos le ha afectado seriamente y se ha notado cuando más falta nos ha hecho. No se puede obviar este hecho porque entonces estamos omitiendo una parte muy importante del mensaje. Y salimos a aplaudirles a los balcones porque ellos y ellas fueron el dique para que esto no fuera a más y muchas personas tuvieran cura o un final digno. Esas y esos sanitarios lo merecen todo. Pero en el vídeo no se menciona tampoco cómo ellos mismos salieron a las puertas de las hospitales, como se informó en la televisión, para reclamar que no muchas veces no tenían medios suficientes porque se había desmantelado en parte la sanidad pública.

Habla de los empresarios: “Nos pedisteis, como empresarios, que enviáramos a miles de personas al ERTE y lo hicimos. Y lo hicimos porque sabíamos que era lo mejor para nosotros”. Hace una suspensión de las clases, igualándolas. Los parados y los empresarios no son lo mismo, no comparten la misma situación. No podemos obviar las clases sociales y poner en la misma línea al empresario que a quien han enviado al paro o a quien estuvo siendo explotado. Esto hay que tenerlo bien claro.

En el vídeo se percibe una constante sensación de que estamos siendo amenazados como sociedad y de que estamos en un sistema de alarma. Es decir, el pueblo lo hace todo bien y los políticos son quienes hacen todo mal, por eso el país “necesita un capitán” para que tome las riendas. Se puede criticar la Gobierno y se debe, se debe poner en la palestra todas las cosas que ha hecho mal, todo lo que haya hecho que nos haya perjudicado, qué debe mejorar y hasta debemos salir a las calles, siempre con el debido cuidado para no provocar peligro, para reclamar quejas o derechos; pero jamás se deben cuestionar el estado de bienestar o la democracia, que no es plena pero se lucha mucho por cuidarla para que mejore y para que llegue un día en que España deje de ser una democracia con fisuras para ser una democracia plena. Mucha gente luchó por esta democracia y se debe seguir luchando por ella.

En este vídeo no se está acusando al Gobierno de hechos concretos, se está señalando al Gobierno: la diferencia está en que lo primero implica indicar los errores que cometió el Gobierno, mientras que lo segundo, lo que esta mujer hace en el vídeo, es culpar al Gobierno de todos los males endémicos que sufre España, usándolo como pretexto para dar a entender que se le puede derrocar para poner en su lugar a “un capitán”. Porque “No os olvidéis de una cosa: somos 47 millones de españoles y vosotros… solo unos pocos”; pero realmente no “somos” 47 millones porque a 26 millones ya se nos quería fusilar.

No, fascismo no es todo lo que no nos guste: en ese caso lo serían muchas cosas que hace el fascismo contra una minoría y esa minoría se convertiría en fascismo. Fascismo implica señalar una amenaza constante para asustar a la sociedad y que la solución sea siempre en beneficio de un “benefactor”, que es el supuesto “salvador”, como en su día fue considerado por su propia propaganda el führer, que creó los más horribles campos de la muerte, o Franco por la suya, que con su represión franquista causó estragos.

Todo esto no es pedir que se hagan las cosas bien, es señalar lo que puede provocar un cisma a favor de la clase dominante. Es decir, no se señalan los deshaucios durante la pandemia, no se mencionan las colas del hambre, no se comenta directamente sobre la gente en paro ni sobre el motivo de esto: se señalan los males con los que se piensa que la gente empatiza más para crear un sistema alarmante y que nos sintamos amenazados por la clase política. El uso reiterado de los pronombres personales “nos” y “os” implica indirectamente al espectador en el mensaje. Este es un vídeo donde una persona se queja, en nombre de todos, de las medidas sanitarias ante una pandemia mundial que ya supera los dos millones de muertos en el mundo, tapándolo como una mala gestión de un país. Este es el problema de base: confundir una mala gestión con una gestión basada en una pandemia mundial.

Quejarse y señalar las malas decisiones de un Gobierno no solo es justo sino que todo el mundo debería hacerlo o, al menos, poder hacerlo. Hay países en los que, desgraciadamente, hacer esto cuesta la propia vida y, por tanto, no es posible. Es necesario acusar y señalar una gestión siempre y cuando no esté marcada sobre unos parámetros tan complicados como los de una pandemia, de lo contrario implica llevar la situación a tu terreno y empaparla con un mensaje de partidismo.

Si leemos un discurso de Primo de Rivera y lo comparamos con el mensaje de este vídeo veremos incluso similitudes. No entender un discurso y considerarlo revolucionario cuando es golpista es cometer un error de base. El populismo siempre ha sido usado para que las masas conecten más con una parte de la verdad, con un mensaje determinado y así poder captarlas para que compartan dicho mensaje de forma más sencilla, lo que conlleva un rápido crecimiento de una ideología.

Tal y como decía Goebbels, “Las grandes masas caen más fácilmente víctimas de las grandes que de las pequeñas mentiras”. Un vídeo con mensaje fácil es compartido muchas veces y eso facilita que su mensaje cale. Una verdad a medias siempre será una mentira y una mentira grande, como el mensaje de este vídeo, que simula representar a un país, siempre capta más adeptos por su impacto social.


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