Los ecuatorianos están llamados a elegir este domingo a los integrantes del principal órgano de control social del Estado, votación que se ha tornado en una suerte de plebiscito sobre el futuro del considerado uno de los últimos símbolos del correísmo.

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La legitimidad de este organismo está sujeta al número de sufragios válidos que obtenga, a la luz de los recientes llamamientos por parte de diferentes sectores al voto nulo como medida de expresión de rechazo a su existencia.

En los comicios de mañana domingo, de carácter compulsivo en Ecuador, los votantes elegirán a las autoridades locales y municipales, pero también deberán seleccionar de una lista de 43 candidatos a los siete vocales principales y otros tantos suplentes del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (Cpccs).

Se trata de una entidad autónoma que lidera la denominada Función de Transparencia y Control Social de la República, de acuerdo a la Constitución de 2008, organismo que no tiene parangón en otros sistemas democráticos, aunque se enmarca en el constitucionalismo andino que arrancó en 1999 en Venezuela y una década después concluyó con la Carta Magna de Bolivia.

En Ecuador, este órgano colegiado designa a autoridades de la Defensoría del Pueblo, la Contraloría General del Estado, las Superintendencias, y ejerce influencia en los nombramientos de altos funcionarios electorales y judiciales.

La composición del Cpccs que salga de las urnas reemplazará al actual, de carácter transitorio según el mandato de una consulta popular celebrada en 2018, y que ha cesado al menos a una treintena de cargos, gran parte de ellos por su supuesta falta de independencia de la Función Ejecutiva bajo el gobierno de Rafael Correa (2007-2017).

«Lo particular de esta votación es que es una suerte de consulta popular ad hoc: Si quieres que se elimine el Consejo, hay que votar nulo», explicó a Efe el profesor de Política Comparada en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en Quito, Santiago Basabe.

Este investigador hace otra lectura más maniquea sobre la votación, al considerar que la población en general puede no tener muy clara la argumentación y el debate en torno a la legitimidad del órgano, pero sí quién lo creó y quién lo defiende.

«Si estoy en contra de Correa, anulo y si estoy a favor no», analiza Basabe y apunta que, de momento, el Gobierno está «expectante» de conocer el calado del voto nulo.

La consultora demoscópica Cedatos reveló recientemente que un 58% de los consultados favorece que la eliminación de esta entidad.

Para el excandidato presidencial conservador Guillermo Lasso, la ciudadanía «tiene el poder de acabar de una vez por todas con el autoritarismo que pretendieron imponernos cuando instauraron el Cpccs».

Se le han sumado el foro cívico Cauce Democrático, integrado por personalidades en diferentes ámbitos, y el propio presidente del Consejo transitorio, Julio César Trujillo, figura de consenso que se ha comprometido a respaldar una consulta para lograr su eliminación.

Consultado por Efe sobre el caudal de votos nulos que podría interpretarse como una censura generalizada al Cpccs, el experto constitucionalista Jorge Benavides explica que por muchos que sean, «nunca se traduciría en una obligación jurídica» para que el Ejecutivo inicie su desmantelamiento.

Pero advierte que sí daría «legitimidad» a sus detractores, o incluso al propio Gobierno, para iniciar algún tipo de reforma constitucional, ya sea para eliminarlo o restringir capacidades como la designación de autoridades, «una de sus principales críticas».

Una iniciativa que la propia presidenta de la Asamblea Nacional (Parlamento), Elizabeth Cabezas, del movimiento oficialista Alianza País, ya ha lanzado vía enmienda constitucional para devolverle al Legislativo la facultad de designar a las autoridades de control.

Para cualquier cambio, se requeriría modificar la Constitución de 2008 patrocinada por Correa, lo que ya se ha hecho mediante plebiscito en 2008, 2011 y 2015 y 2018.

Profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de las Américas (UDLA), Benavides se decanta por una restricción de las competencias del Cpccs, antes que su eliminación o la convocatoria de una Asamblea Constituyente, como apelan algunas voces.

Al margen de cómo habrán de contabilizarse los votos nulos, incógnita que aún dirimen las autoridades electorales, lo que parece claro es que, este domingo, más allá de conocer quiénes serán las nuevas autoridades locales, la atención la acaparará el escrutinio de la elección al Cpccs, ¿acaso la última?.