A menos de un mes para que comience la cumbre por el clima (COP25) en Madrid, plantar cara a la crisis climática debería ser la prioridad de todos los partidos, sin embargo, una vez más no están a la altura de las circunstancias. Desde Amigos de la Tierra proponen 10 medidas prioritarias que den un giro de 180° y nos permitan luchar contra el mayor reto mundial al que nos enfrentamos y que tendríamos que tener en cuenta este 10N.

Para abordar la emergencia climática, la protección de los ecosistemas y el bienestar de la ciudadanía en todo el mundo, es clave llevar a cabo medidas profundamente transformadoras en todos los ámbitos. Un cambio radical del modelo económico actual es básico para lograr mitigar las emisiones de CO2, a la vez que para alcanzar la justicia social y ambiental, un punto que debería representar el principal objetivo de los partidos políticos en pro del interés general.

Una vez más es necesario votar por unas políticas que pongan a la gente y al medio ambiente en el centro. Animamos a la ciudadanía a luchar contra la escalada de las fuerzas de ultraderecha y sus políticas retrógradas, xenófobas, machistas y negacionistas, que amenazan con enterrar derechos y libertades tanto sociales como ambientales.

10 medidas urgentes y transversales que debemos tener en cuenta al votar:

1. Energía Comunitaria hacia un futuro 100% renovable
Para alcanzar un horizonte 100% renovable a finales de la próxima década es imprescindible incorporar la energía ciudadana al sistema energético. Para este fin es necesaria la trasposición íntegra del Paquete europeo de Energía Limpia a la normativa española, aclarar el régimen retributivo de los excedentes de autoconsumo, y aprobar el esperado Real Decreto de Acceso y Conexión.

2. La Justicia Climática en el centro de las medidas por el clima
Tanto el Plan Integrado de Clima y Energía como la futura Ley de Cambio Climático tienen que incorporar objetivos anuales de reducción de emisiones para lograr un futuro sin combustibles fósiles en 2040. Exigimos medidas efectivas vinculantes, una mayor partida presupuestaria para hacer frente a la mitigación y la adaptación, siguiendo los principios de la justicia climática, y una mayor coordinación entre Ministerios y administraciones.

3. Avanzar hacia el Residuo Cero
La reducción de residuos en origen es clave para lograr una sociedad basada en el residuo cero. Para este fin la reducción y la reutilización, y por último el reciclaje, son las principales medidas a adoptar en el modelo actual. A su vez es necesario prohibir la incineración y limitar el vertido, y establecer la recogida separada como el sistema “puerta a puerta”. Estas medidas deberán adoptarse en la transposición de la directiva de plásticos.

4. Limitar la extracción de recursos naturales
Son necesarias medidas que modifiquen el actual modelo productivo y comercial para limitar el expolio de recursos naturales. En este sentido es fundamental la fabricación de productos duraderos susceptibles de ser reparados y reutilizados, la prohibición de la obsolescencia programada y percibida, así como alargar las garantías de los productos.

5. La agroecología en el centro de la alimentación
El sistema alimentario actual es insostenible para la salud y el medio ambiente. Es necesario reducir la huella ecológica de la producción, distribución y consumo, apostando por proyectos agroecológicos, locales y a pequeña escala, que permitan un modo de vida digno y garanticen el acceso a alimentos sanos a través de las políticas agrarias. En este sentido implementar un Plan de Compra Pública Ecológica puede ser uno de los primeros pasos.

6. Menos carne, mejor carne
La producción y consumo de carne son determinantes en el modelo actual de alimentación, con una gran contribución a la crisis climática. Poner en marcha el Plan Estratégico Nacional de la Política Agraria Común (PAC) cuyos ejes sean las personas y el planeta. Para ello se deben emprender medidas de reducción de la cabaña ganadera, priorizando la ganadería extensiva frente a la industrial dominante.

7. Garantizar la justicia para la ciudadanía del Sur Global
El gobierno debe comprometerse con el establecimiento de normas vinculantes que obliguen a todas las empresas a respetar los derechos humanos en todas sus actividades aquí y en los países del Sur; apoyar el tratado vinculante en Naciones Unidas y aprobando una ley de «debida diligencia» a nivel estatal. En este caso es imprescindible implantar medidas transversales que garanticen la justicia social y ambiental.

8. Las personas por encima de las multinacionales
El sistema económico actual no respeta los derechos humanos ni los límites planetarios. El gobierno debe salir de los tratados de comercio, como la Carta de la Energía, y establecer una moratoria a nuevos tratados, así como negarse a firmar ningún acuerdo que permita los tribunales privados de inversión (ISDS), herramientas en contra del interés general.

9. Sin Justicia de Género no habrá Justicia social ni ambiental
Las mujeres, debido en su mayor parte a los roles de género establecidos, son las que padecen los mayores impactos en las crisis sociales y ambientales. La actual crisis climática y ambiental se ceba especialmente en aquellas que sufren múltiples discriminaciones (pobreza económica, migrantes, racializadas, etc.). Es por tanto urgente elaborar medidas que fomenten la equidad entre géneros a todos los niveles, así como redistribuir los trabajos de cuidados.

10. Impuestos verdes para una transición ecológica justa
Para completar las propuestas mencionadas es necesario aplicar medidas fiscales que incentiven cambios de comportamiento. Dado el aumento de la desigualdad en la distribución de la riqueza en la población, es fundamental establecer estas medidas que garanticen la reducción de esta brecha y que exijan que los agentes económicos con mayor huella ecológica sean los principales contribuyentes.

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