El movimiento del Coño Insumiso que tanto horror produce a los castos y a los meapilas quiere también detener los golpes del “cincel ideológico” que, en manos de la rígida ortodoxia, trata de esculpir los cuerpos y las almas de las mujeres libres que participaron o participan en la revolución feminista, quizás la más importante de la historia de la humanidad.

Por Javier Cortines

El empujón que necesitan las mujeres para conquistar sus derechos vendrá a través de ellas mismas pero también -y esto es necesario subrayar- de sus alianzas con la izquierda valiente, ya que así su avance será más rápido y sólido. “Las corrientes de pensamiento rojas” (las modernas que han corregido o van en camino de corregir los errores del pasado) se toman muy en serio las reivindicaciones de la mitad de la población.

Por eso, como las elecciones del 10N están a tiro de piedra, es necesaria una masiva presencia del “Coño Insumiso” para que su espíritu se contagie y se extienda, con la fuerza de la razón, y diga NO a los vendedores de palabras que en la sombra fabrican esposas de hierro para atar las muñecas de las hembras que sueñan con abrir las alas y volar, atravesando las alambradas, “al País Libertad”.

El movimiento del Coño Insumiso que tanto horror produce a los castos y a los meapilas quiere también detener los golpes del “cincel ideológico” que, en manos de la rígida ortodoxia, trata de esculpir los cuerpos y las almas de las mujeres libres que participaron o participan en la revolución feminista, quizás la más importante de la historia de la humanidad.

Hay que tener cuidado con la pseudo izquierda, como ciertas corrientes del PSOE dirigidas por el emperador Adriano (F.G), quien se convirtió en “un tapón histórico” tras dejarse comprar y/o alquilar por los reyes de las finanzas, esos que añoran los tiempos de la esclavitud y siguen pensando que la sociedad solo puede funcionar con un sistema de jerarquías en el que cada cual “ocupe su lugar”. Arriba estarían los plutócratas y sus cómitres y abajo los sirvientes, esos que realizan los trabajos que nadie quiere hacer y a quienes se les trata como “animales sin derechos”.

El peligro de votar a la izquierda fagocitada por el capitalismo “terracida” es colosal. Los que aún conservan la vista pueden ver las huellas que dejan las patas de la Troika, ese monstruo con corazón de hielo que ni siente ni padece cuando “se ve obligado” a condenar a cien años de pobreza y/o precariedad a pueblos enteros (caso Grecia).

Mi amigo León Canales (1936-2012) revolucionario chileno que se exilió en España en tiempos de Pinochet, solía decir con ironía agridulce que “la izquierda y la derecha unidas” (algo que puede ocurrir perfectamente aquí) jamás serán vencidas” (1).

Las mujeres, que pertenecen por naturaleza o instinto a la cofradía del «Coño Insumiso» (siempre y cuando no hayan sido sometidas a un lavado de cerebro u obligadas a no ser ellas mismas) tienen mucho que decir en las elecciones del 10N en las que España se hará un «autorretrato ideológico» en el que podremos ver si el gato de Schrodinger (la utopía socialista) está viva o muerta, lo que comprobaremos cuando abramos las urnas que nos dirán en qué lugar se ubica ahora la estrella Polar y, si ha dejado o no, de brillar.

La ya popular imagen de Marino Rajoy y Felipe González riéndose en un debate sobre España en el que abogaron por “pactos de gobernabilidad” resume e ilustra este, mi diminuto ensayo, en el que hago un llamamiento nacional y global a la rebelión en torno al Coño Insumiso.

Hay pocas cosas tan sagradas como la belleza desnuda. El día que podamos ver ese milagro en las iglesias, mezquitas y sinagogas sonarán todas las campanas, las terrenales y las celestiales.

Todos llevamos dentro “un ser divino”, especialmente esas diosas que tanto teme “el macho enjaulador” (expresión de Galeano) porque, si se manifestaran tal cual son, el portador del falo quedaría deslumbrado ante su poder creador. El mayor pecado es “no vivir la vida”. ¡Ojo! ese derecho no existe, para las mujeres, en la mayor parte del mundo.

Para muchos hombres de los territorios de la Media Luna, de la América “jibarizada” por los descendientes de los conquistadores, de la África que fue la mayor reserva de esclavos del planeta, de la Asia que heredó los tics de emperadores y tiranos, de la Europa que se ha convertido en un supermercado, la presencia del Coño Insumiso es considerada una aberración que atenta contra “el sistema, el orden establecido”, especie de dios radioactivo salido del cerebro de una máquina tragaperras.

En la mayoría de los doscientos países de la Tierra la mujer tiene -por ley o por costumbre- que bajar la cabeza ante el macho (que en muchas latitudes su ignorancia supera con creces su fuerza). Cuando la mujer se atreve a levantar la bandera del Coño Insumiso, el hombre puede matarla, mutilarla o darla p. ej. cien latigazos dejando enormes heridas en su cuerpo y destrozando “las vaginas y vientres” que trajeron al mundo a todos los seres humanos que habitan este planeta de destino incierto.

León Canales con Celia Guevara de la Serna, Madrid 1978

-1-León Canales era amigo también de la hermana del Ché, Celia Guevara.

 

 

 

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Retrato de Javier Cortines realizado por el pintor Eduardo Anievas. Este escriba es el autor de la trilogía "El Robot que amaba a Platón", obra que no gusta nada a las editoriales consagradas al dios tragaperras por su espíritu transgresor y que se puede leer gratis en su blog:nilo-homerico.es/reciente-publicacion., en cuya portada se puede escuchar, además, la canción de Luis Eduardo Aute "Hafa Café".

1 Comentario

  1. Me gusta mucho el artículo. Y encierra mucha verdad. Guardémonos del puritanismo, de los que se escandalizan ante la belleza y la libertad. Tras esa gente es muy posible que aparezcan torturadores, carceleros y asesinaos.

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