Las elecciones presidenciales de 2009 en El Salvador marcaron un histórico traspaso del poder de la derecha a una exguerrilla de izquierda y, en 2019, darán, según las encuestas, paso a la ruptura del bipartidismo y la oportunidad de gobernar a los disidentes de ambas facciones.

Los sondeos sobre intención de voto colocan en la Presidencia del país al candidato derechista Nayib Bukele, de la Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA), quien anteriormente fue alcalde de la capital con la izquierda oficialista.

Esta tendencia marcó una ruptura de la tradición bipartidista en la política salvadoreña, ya que desde 1994 solo la Alianza Republicana Nacionalista (Arena) y el oficialista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) encabezaban las preferencias de los salvadoreños.

Bukele y los fundadores de Gana comenzaron su carrera política en el FMLN y Arena, respectivamente, pero en ambos casos se alejaron de sus orígenes por diferencias con las cúpulas.

El candidato Bukele debutó en política al gobernar la localidad de Nuevo Cuscatlán bajo la bandera del FMLN (2012-2015) y se catapultó a la popularidad posteriormente al ser elegido alcalde de San Salvador (2015-2018).

La relación entre Bukele, empresario de publicidad, y el FMLN llegó a su punto más bajó con un supuesto bloqueo por parte de los síndicos del partido a proyectos del entonces alcalde, lo que concluyó con la expulsión del político en septiembre de 2017.

La exguerrilla, en el poder desde 2009 como partido político, decidió sacar de sus filas a Bukele por supuestamente atacar a la cúpula, causar división en el partido y agredir a una síndico, caso que llegó hasta los tribunales y por el que enfrenta un proceso por violencia machista.

Este no es el único proceso ante la Justicia que enfrenta a Bukele con el FMLN, ya que fue demandado por calumnia por el ex secretario de Comunicaciones de la Presidencia Eugenio Chicas, quien recientemente renunció a su militancia para no afectar a la imagen del partido con la controversia.

Las polémicas que ha protagonizado el aspirante a la Presidencia por GANA también están vinculadas al nepotismo, dado que el Tribunal de Ética Gubernamental lo sancionó en 2016 con una multa de 2.517 dólares por nombrar a su hermano Yamil Bukele como presidente del Instituto Municipal de Deportes (IMDER) de San Salvador.

Además, en 2018, la Corte Suprema de Justicia realizó una investigación administrativa por sospecha de enriquecimiento ilícito, pero posteriormente, decidió enviar el expediente a la Fiscalía y al Ministerio de Hacienda para que determinaran si Bukele cometió el delito o no.

Versiones de la prensa local señalan que Bukele supuestamente recibió 846.622 dólares y un apartamento valorado en 293.453 de la empresa familiar Obermet, cantidades que no habría declarado al fisco y que motivaron la investigación administrativa.

En una entrevista con el periódico digital El Faro, publicada en julio de 2016, Bukele dijo ser de izquierda “progresista” y no “marxista”, pero con la caída de sus posibilidades de ser candidato presidencial con el FMLN y de otras dos opciones, se alió con una formación de derecha.

La alianza entre Bukele y GANA comenzó en julio de 2018 con la inscripción del empresario en las primarias del partido, que ganó bajo acusaciones de irregularidades y como único aspirante.

GANA, que ha dejado a un lado su tradicional color naranja para usar el azul del movimiento Nuevas Ideas fundado por Bukele, tiene sus raíces en Arena.

El partido fue fundado en 2010 como fruto de un cisma en Arena, que llevó a la salida de sus 12 diputados y la expulsión del expresidente Elías Antonio Saca (2004-2009), condenado en 2018 a 10 años de cárcel por corrupción.

Esta formación llevó en 2014 a Saca como candidato presidencial en coalición con otros dos partidos de derecha y ganó el 11,44 % de los votos, con lo que se consolidó como la tercera fuerza política del país.

Este partido se ha caracterizado por respaldar el endurecimiento de la seguridad carcelaria, apoyar la pena de muerte, el paramilitarismo para combatir a las pandillas y oponerse a la despenalización del aborto.

El posible triunfo de Bukele con GANA en las elecciones supondría una ruptura del bipartidismo imperante desde 1994, pero se mantendrían, en cierto modo, las raíces políticas, ya que tanto el candidato como el partido que representa surgieron de Arena y FMLN, formaciones tradicionales de El Salvador.

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