María Elósegui no va a dejar su cargo y ni siquiera acepta las críticas. La nueva magistrada española en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos trata de defender su imagen en una entrevista en El Confidencial tras las noticias que han salido a la luz en los días posteriores a su nombramiento.

Los periódicos no son el lugar donde se vota“, dice Elósegui, que afirma que no dimitirá a pesar de lo que piden colectivos sociales y partidos políticos. “Que pidan lo que quieran, yo ya he sido nombrada magistrada y eso es irreversible e irrevocable“, ha asegurado.

Elósegui indica en la entrevista que sus artículos han sido “sacados de contexto y tergiversados para lesionar mi honor“. Sin embargo no explica como pueden tener sentido no homófobo vincular la homosexualidad a diferentes patologías e indicar que los cambios legislativos producidos en muchos países responden a una supuesta ideología gay que habría penetrado las instituciones, ni que las personas trans no tengan derecho a autodeterminarse, sino que sean sometidas a tratamientos psicológicos y psiquiátricos, como ha afirmado en sus escritos.

Elósegui insiste en que participó en la Ley de Igualdad de 2007, realizada durante el Gobierno de Zapatero. Desde el PSOE aseguran que no conocen de nada a María Elósegui y que no participó en la citada ley. La magistrada asegura que hay (no especifica quien lo posee) un papel que probaría que ella tuvo relación con una propuesta previa a la que luego se tuvo en consideración para redactar el texto definitivo de la ley y que el equipo de Zapatero sí la conocía personalmente.

Al presentar su candidatura para el puesto en Estrasburgo, la jueza envió correos a los parlamentarios hasta horas antes de la votación para desacreditar a su principal rival. “Soy imparcial y neutral. El candidato recomendado por la comisión trabaja para el Gobierno”, incluyó en estos correos, pero sobre ese tema  no se ha querido pronunciar.

 

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