La segunda erupción del Volcán de Fuego en 2018 ha causado unos daños inesperados: 1,7 millones de personas afectadas, 70 personas fallecidas y más de 700 desaparecidas – podrían alcanzar las 2000-. Tras una primera evaluación junto a las autoridades locales y la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED), las ONG se afanan en distribuir materiales de agua saneamiento e higiene entre las personas desplazadas en albergues temporales.

Existen indicios de que dada la magnitud del evento y las cenizas emitidas, junto con el agua de lluvia, han provocado un comportamiento anómalo de la erupción, de manera que buena parte de los materiales emitidos de más peso y cercanos al cráter se han deslizado por la vertiente sur del volcán. Un área que normalmente no se veía afectada. Por este motivo los habitantes de la docena de comunidades que se han visto más afectadas no habían evacuado en el momento de la llegada de lahares.

En el plazo de dos a tres días, el acceso a agua será una importante necesidad humanitaria en la zona afectación severa y sus inmediaciones”, alerta Miguel Ángel García, Director País de Acción contra el Hambre en Centroamérica –Guatemala y Nicaragua.

La preocupación más inmediata es proporcionar agua segura y un sistema de saneamiento básico entre las más de 3200 personas desplazadas en los albergues temporales desplegados por las autoridades locales. “La atmósfera es prácticamente irrespirable, las cenizas están abarcando buena parte del país”, cuentan desde la zona.

Es prioritario proceder a la limpieza de pozos y sistemas de agua y a medio plazo, valorar el impacto del desastre en los medios de vida de la población, así como necesidades de apoyo vía transferencias económicas.

Las probables inundaciones podrían empeorar la situación

Estamos en plena temporada de lluvia en Guatemala lo que puede provocar lahares -flujos de ceniza y agua que se deslizan desde las laderas de los volcanes“, explica García. Estas masas podrían generar lahares de grandes dimensiones que pueden desbordarse sobre aldeas y caseríos que aún no han sido afectados en buena parte del departamento de Escuintla. Por eso las labores de prevención y alerta por parte de las autoridades son fundamentales para evitar mayores daños.

 

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