Ana García de la Torre
Secretaria Confederal de Salud Laboral y Medioambiente de UGT


El pasado 26 de junio, a iniciativa de la Confederación Sindical Internacional (CSI), se celebró el primer Día Mundial de Acción Climática en los Centros de Trabajo, que tenía por objetivo sensibilizar a empresas y trabajadoras y trabajadores de la necesidad de adaptar los centros de trabajo a las consecuencias del cambio climático, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y evaluar los impactos de las empresas en el medio ambiente.

Desde la Unión General de Trabajadores, como miembros de la CSI, nos implicamos en esta acción trasladando miles de cartas a los centros de trabajo en las que se indicaba la necesidad de entablar reuniones entre representantes de la empresa y de las trabajadoras y los trabajadores, estableciendo donde sea posible, Comisiones de Medio Ambiente en las que evaluar el impacto medioambiental de su actividad y acordar e implantar medidas sobre mitigación y adaptación al cambio climático, incluyendo formación, ahorro y eficiencia energética, sustitución de combustibles fósiles e incorporación de energías renovables y autoconsumo, reducción y reutilización de residuos, plan de movilidad sostenible en la empresa, gestión del agua, etc.

Además, realizamos una rueda de prensa, junto al resto de organizaciones sindicales españolas que también pertenecen a la Confederación Sindical Internacional, donde presentamos y difundimos un manifiesto apoyando la convocatoria de este Día Mundial.

Las consecuencias del cambio climático se están manifestando de manera cada vez más evidente, como hemos vivido recientemente con la primera ola de calor de este verano, en la que se han batido los récords de temperaturas en el mes de junio en múltiples ciudades españolas y europeas. Además, a nivel global, este mes de junio fue el más cálido desde que se tienen registros.

Y ya sabemos que no es un problema meramente medioambiental. Estamos hablando de impactos que afectan a la salud de las personas, pudiendo llegar a ocasionar la muerte. 4 fallecidos nos dejó la ola de calor en España, entre ellos un hombre de 66 años y un joven de 17, ambos trabajadores del campo.

También hemos sufrido recientemente la tragedia de los incendios forestales. La ola de calor y las altas temperaturas que están azotando a todo el país, unidas a la falta generalizada de una correcta gestión forestal, han facilitado la aparición y, en muchos casos, la rápida dispersión de incendios que han devastado nuestros bosques con una virulencia extraordinaria, como en los casos de Les Terres de l’Ebre de Catalunya o la Sierra suroeste de la Comunidad de Madrid.

Todo esto no hace más que corroborar los informes elaborados por la comunidad científica, que reclaman la necesidad de implementar medidas ambiciosas de manera inmediata, tanto para adaptarnos a estos cambios como para mitigarlos, si no queremos encontrarnos ante una situación irreversible en las próximas décadas.

Esta necesaria transición ecológica va a transformar profundamente los sectores económicos en nuestro país. Por un lado, se ha de ver como una oportunidad de transformar y crear sectores más sostenibles que generen empleos verdes y de calidad. Pero, por otro lado, también va a afectar negativamente, destruyendo puestos de trabajo. Por ello, son necesarias políticas de transición justa que garanticen medidas y protección a los trabajadores y trabajadoras afectados y que faciliten alternativas para el empleo y el desarrollo económico de sectores y territorios, a través del empleo verde y decente.

Es ahí donde los sindicatos debemos estar involucrados, trabajando a través del diálogo social a todos los niveles, con el fin de asegurar que las medidas de transición justa acordadas resulten adecuadas para poder acompasar ambición y justicia climática y social, avanzando así hacia una economía descarbonizada donde no se deje a nadie atrás.

Pero la sociedad y las empresas también deben implicarse intensamente en cambiar modos de producir y consumir que perjudican al clima y al medio ambiente. Es necesario incorporar la transición ecológica en la agenda de la negociación con las empresas y las administraciones, porque la participación y el diálogo deben ser una pieza básica en un proceso que requiere de mucha información, sensibilización y colaboración para llevarse a cabo con eficacia y éxito.

Nos enfrentamos a una crisis climática sin precedentes, que está afectando ya a millones de empleos en el mundo y en nuestro país. Los trabajadores y las trabajadoras estamos en primera línea respecto al cambio climático y, por ello, queremos ser los motores para una transición justa y ordenada. Nos quedan apenas 11 años para estabilizar el planeta con un incremento máximo de la temperatura de 1,5ºC y para esa ineludible misión debemos crear alianzas con otras organizaciones y lograr una transición justa en la que no se quede nadie en el camino.

La celebración del Día Mundial de Acción Climática en los Centros de Trabajo, este pasado 26 de junio, ha servido para impulsar y situar en el debate la importancia de adaptar las empresas desde ya, hacia otro modelo de producción más sostenible, que sea garantía de estabilidad y de futuro para las personas trabajadoras.

Tenemos claro que no habrá empleos en un planeta muerto, y que no hay planeta B, por eso seguiremos reclamando y trabajando por empleos decentes en un planeta vivo.

Deja un comentario