Durante el año 2019 no se ha avanzado de manera significativa en la solución de los problemas de la Sanidad Pública. Solo reseñar algunas cuestiones:

  • El gasto farmacéutico continua creciendo de manera que pone en peligro la sostenibilidad del sistema sanitario. Según los datos del Ministerio de Hacienda en octubre de 2019 el crecimiento interanual era del 4,9% interanual (7,9% en cuanto al gasto hospitalario), claramente superior al crecimiento del PIB (que se espera en torno al 2%). El Ministerio de Sanidad no ha avanzado en medidas sustanciales de control y por otro lado ha prorrogado el Pacto con Farmaindustria que supone un aumento del porcentaje del gasto farmacéutico sobre el gasto sanitario público
  • Por otro lado se ha avanzado algo con la aprobación de la Estrategia de AP, aunque no se ha producido el compromiso presupuestario que es imprescindible para su desarrollo.
  • Asimismo se han incrementado de manera notable las plazas de la convocatoria MIR tanto de 2018 como de 2019 lo que supone un paso adelante para paliar los efectos de los tremendos recortes de los Ministerios del PP (Mato, Alonso y Monserrat) y que han provocado una insuficiencia de los nuevos profesionales con formación y una bolsa de licenciados sin acceso a la misma.
  • La comisión entre Podemos y PSOE sobre desprivatización finalizo sin avances.
  • El crecimiento de las listas de espera siguen siendo una señal de la mala utilización de los recursos del sistema publico y una secuela de los lesivos efectos de los recortes sobre la Sanidad Pública.
  • Finalmente los resultados de las ultimas elecciones autonómicas han empeorado significativamente la situación en Andalucía, con retrocesos importantes en una situación ya deteriorada por las políticas anteriores, manteniendo los problemas en Madrid, y con promesas de seguir avanzando en la desprivatización en Valencia.

Es evidente que la política sanitaria ha venido lastrada por la no aprobación de los presupuestos generales del estado, la realización de las elecciones autonómicas y de dos elecciones generales y de un gobierno en funciones desde hace ya demasiados meses.

Con todo siguen quedando cinco cuestiones centrales que abordar para dar un giro fundamental a la política de recortes, deterioro, desmantelamiento y privatizaciones aplicada por el PP en los últimos años

  • Acabar con la derogación del RDL 16/2012, porque todavía quedan pendientes aspectos muy importantes y muy negativos como los copagos de los medicamentos (2,18 millones de personas no retiran medicamentos prescritos por motivos económicos según en Barómetro Sanitario), y los otros copagos que no se llevaron a cabo pero que siguen vigentes (transporte, dietas, medicamentos de farmacia hospitalaria, etc). Es una medida urgente y que solo fomenta desigualdad impidiendo a las personas más pobres y más enfermas el acceso a la prestación farmacéutica. Aunque tiene un cierto impacto económico, no resulta fácil entender que todavía no se hayan tomado medidas al respecto mientras se aprueban otras partidas de gasto muy superiores.
  • Financiación suficiente que permita recuperar los recortes y el empleo perdido en el sistema sanitario público, condición necesaria para garantizar la utilización intensiva de todos los recursos de la Sanidad Pública.
  • Acabar con las privatizaciones y recuperar lo privatizado, lo que precisa voluntad política (como sucedió en el caso del hospital de Alzira) y cambios legislativos (por ejemplo blindar por ley la provisión pública derogando además la ley 15/97). La privatización sigue avanzando aunque sea por goteo en casi todo el sistema sanitario con los efectos negativos que tienen sus sobrecostes y los efectos de corruptelas y corrupción que genera.
  • Control de la sobreutilización tecnológica, incluyendo el gasto farmacéutico que en los últimos años y empujado por el acuerdo con Farmaindustria, esta disparado, especialmente en el ámbito hospitalario. Hay que avanzar en este sentido de manera decidida garantizando un crecimiento del mismo inferior al del gasto sanitario público, acabando con el pacto con Farmaindustria y regulando los numerosos conflictos de interés presentes, así como una información y formación independiente que no este sesgada por los intereses económicos de la industria.
  • Por fin recuperar el protagonismo de la Atención Primaria en el sistema sanitario, dotándola de recursos suficientes, potenciando la accesibilidad y la continuidad, dando mayor peso a la enfermería comunitaria y a las labores de promoción y prevención.

No parece fácil que todos estos temas puedan solucionarse en la actual coyuntura política, pero es obvio que se pueden dar pasos en su solución, total o parcialmente. Como siempre no hay que fiarlo todo de los gobiernos (centrales y autonómicos) porque lo que suceda va a depender de la capacidad de la sociedad, de los profesionales y de las diferentes opciones políticas para hacer una presión efectiva.