Elena Blasco Martín
Secretaria confederal de Mujeres e Igualdad de CCOO


Históricamente Comisiones Obreras ha sido un sindicato de gente trabajadora para quienes la lucha por los derechos de las personas más desfavorecidas, de sus compañeras y compañeros, ha sido a la vez trabajo, sacrificio personal y orgullo en el día a día.

Con el cambio de siglo la línea entre clases sociales, a pesar de haberse remarcado con la precariedad, parece haberse difuminado en la conciencia social. Con eso y con todo, las circunstancias en la que se desenvuelve el mundo del trabajo han cambiado sustancialmente desde que, no hace demasiado tiempo, algunas trabajadoras y trabajadores eran perseguidos marcados y repudiados en sus centros de trabajo con el estigma de ser “el sindicalista” o de “los sindicatos” cual letra roja grabada en el pecho.

Su pecado, haberse salido de la norma social («trabaja y no protestes, que bastante suerte tienes con tener trabajo») y pertenecer a un gueto «peligroso» de gente con extrañas afiliaciones que, «podrían darte problemas», y a quienes se les señalaban como «elementos perturbadores».

Su mera presencia, una vez sabido su «secreto» o «condición», provocaba recelo, rechazo o incluso desagrado entre compañeros y compañeras en los centros de trabajo, a pesar de ser personas aparentemente, aceptadas por la sociedad, asociadas a unas siglas y con unos derechos que no siempre gustaban.

No importaba que la labor de estas personas se hiciera a la perfección, que no fueran conflictivas, más allá́ de reivindicar lo que era de justicia, intentando adaptar la sociedad a los cambios que ésta pedía a gritos y que tan necesarios eran para que se avanzara en derechos; eran repudiadas sin contemplación y, una vez expuesta su «condición» incluso podían ser despedidas o apartadas, más allá de que la legislación les pudiese proteger.

No hablamos de ninguna cosa que nos sea ajena, ser sindicalista suponía un rechazo a quienes lo somos tan solo por definir o significar tu ideología, esa mala prensa, ese halo negativo se mantiene aún hoy en día, pero ya no somos las únicas personas en esta situación.

El “salir del armario”, como se expresa en el lenguaje popular, en tu centro de trabajo es, en pleno siglo XXI, un problema para millones de personas en nuestro país, que normalmente ocultan como algo que no se debe saber, cual ideología política o secreto inconfesable, ya que en algunos casos temen ver como sus relaciones laborales con el resto de compañeras y compañeros cambia de manera sorprendente y no siempre de un modo amable ni respetuoso.

La normalidad de la aceptación de una forma de vivir y sentir la vida no debe ser, de ninguna manera, un estigma en el mundo del trabajo para que cualquier persona sienta y quiera vivir como entienda sus relaciones interpersonales y es, por ello, que la gente sindicalista de CCOO debe sentir como nuestra su lucha, sus reivindicaciones y su necesidad de no ser discriminadas por sentir lo que sienten.

Quienes sabemos qué es sentir ese rechazo por ser «diferentes», quienes han sufrido persecución por ser «rojos» y “rojas”, las personas que hemos sido repudiadas por ser «sindicalistas» debemos ser las primeras en sacar la cara por quienes, con orgullo, hacen gala de lo que son ya que, no solo estaremos haciendo nuestras algunas de las reivindicaciones que llevamos impresas en nuestro ADN como sindicalistas, sino que estaremos dando impulso a quienes aún no se han atrevido a “salir del armario” y sienten ese miedo al rechazo de una parte de la sociedad. Pues los avances en legislación son muchos y todos ellos gracias al empuje dado desde las calles para que la realidad se hiciera ley; pero desgraciadamente aun hay quienes su evolución o mejor dicho involución en actitudes y comportamientos, está muy por detrás de su legislación y de esa realidad.

La gente trabajadora tenemos los mismos problemas y necesidades, no hagamos que para algunas personas su forma de sentir y vivir la vida sea otra más, no dejemos que la conviertan en una letra arcoíris tatuada en su pecho con la que deben cargar. Quienes conformamos CCOO marcamos y marcaremos, una vez más, la diferencia para demostrar y exigir que ni existen, ni deben existir, diferencias. Está en nuestro espíritu y trabajo, de ahí nace y es muestra de ello, nuestro En Clave Arcoíris.

Un enclave que este año se podrá ver por las calles de las diferentes ciudades y pueblos que realizan las manifestaciones con motivo del 28 de Junio, Día del Orgullo LGTBI+. Calles que de nuevo se vestirán de gala con toda la gama de colores vibrantes y divertidos que simbolizan la lucha y visibilidad de una realidad diversa, en donde a nadie se le juzgue, en donde a nadie se le excluya.

Entre todas esas calles, se caracteriza las que conforman Madrid, una ciudad crisol de culturas, iniciativas, etnias, movimientos culturales y/o sociales a los que acoge y en donde pueden expandirse haciendo de la ciudad un catalizador de tendencias, pensamientos y maneras de entender la vida que enriquecen y dan una pátina diferente a la capital y a su ciudadanía.

La ciudad siempre ha acogido con naturalidad todas las ediciones del Orgullo LGTBI+ estatales que se han celebrado y organizado por la FELGTB, participando abiertamente de sus actividades y festejos, atrayendo la atención del mundo como metrópoli abierta y libre.

Sin embargo, la situación política del consistorio recién salido de las urnas, ha empañado una nueva edición que, coincidiendo con el 50º aniversario de las revueltas de Stonewall, en Nueva York, centraba su protagonismo en la generación que luchó, sufrió y marcó el rumbo que llevó a la conquista y defensa de los derechos LGTBI+ a nivel internacional, pero sobre todo en nuestro país.

Los elementos que anuncian las celebraciones que tendrán lugar entre el 28 de Junio y el 6 de julio (día de la manifestación estatal en Madrid), con mensajes sobre la lucha de esa generación de mujeres y hombres, ha sido cercenadas sin más, dejando ver la sombra del populismo de ultraderecha que atenaza el pacto de Gobierno municipal y que ha tenido esta manifestación reivindicativa y política, además de evento social y cultural, en su punto de mira desde el primer momento.

Es lógico, consecuentemente con sus actos, su forma de pensar, de sentir y vivir, que las organizaciones convocantes hayan denegado la participación de los dos partidos que se han doblegado a las exigencias y caprichos del partido ultra con tal de gobernar, ya que con sus pactos blanquean las infamias que vierten sobre todo aquello que huela a libertad.

CCOO, como sindicato de clase, feminista, integrador e igualitario apoya la decisión de las asociaciones organizadoras FELGTB, COGAM y AEGAL y como participantes estaremos ahí donde debemos estar, con las trabajadoras y trabajadores que quieren reivindicar que su opción y expresión sexual, su modo de vivir y amar no condiciona su profesionalidad ni mucho menos su capacidad en el trabajo. Es fundamental defender un ambiente laboral sano y seguro en donde se pueda ir #AlTrabajoSinArmarios.

No podemos dejar que el sacrificio de quienes nos precedieron caiga en el olvido, su esfuerzo no será en vano, pese a quién le pese, caiga quién caiga, el sindicato, su afiliación, su dirección, estará ahí como una sola persona dando la cara por quienes se expusieron, participaremos con orgullo de los avances y logros que las personas LGTBI+ han conseguido en las últimas décadas, sin tapujos ni vergüenzas.

Madrid volverá a brillar esta semana con el Orgullo LGTBI+, la clase política va y viene, pacta, se vende y cambia, pero las ideas, los principios, siempre permanecen, por eso, CCOO estará allí bajo su #EnClaveArcoiris, con la cabeza muy alta, como siempre, defendiendo y celebrando que este este año reivindicamos a la gente mayor bajo el lema: Con Mayor orgullo de ser.

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Licenciada en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Alcalá de Henares (Madrid). Es Máster en Salud y Seguridad en el Trabajo, Técnica Superior en Prevención de Riesgos Laborales (con las tres especialidades por el Centro Universitario de la Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid), Máster Gestión Medioambiental en el sector de la construcción por la Universidad de Santiago de Compostela, Máster en Energética de la Edificación por la Universidad de Extremadura, Máster en Género y Políticas de Igualdad y Máster en Liderazgo, Comunicación y Dirección de Organizaciones por la Universidad Rey Juan Carlos. En 2003 es nombrada secretaria de Derechos Fundamentales de la Federación Estatal de Construcción, Madera y Afines de CCOO. Además, ha sido secretaria de Salud Laboral y Medio Ambiente de CCOO de Construcción y Servicios, miembro de la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, de la FETCM del grupo de Coordinación de Seguridad y Salud y vocal del Consejo General del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el trabajo. Patrona de la FLC (Fundación Laboral de la Construcción), Fundación CEMA (Fundación Laboral del Cemento y Medio Ambiente) y de la FEPRL (Fundación Estatal para la Prevención de Riesgos Laborales). En el 11º Congreso Confederal de CCOO de 2017 es nombrada secretaria confederal de Mujeres e Igualdad de la Confederación Sindical de Comisiones obreras. Es responsable de la edición de la revista Trabajadora y forma parte del Patronato de la revista Gaceta sindical: reflexión y debate y de la Fundación 1º de Mayo de CCOO. Ha participado en numerosos artículos, ponencias y cursos en materia de igualdad de género en el ámbito laboral y sindical.

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