Ante la clausura de zonas verdes y parques infantiles, espacios esenciales para la infancia, la adolescencia y la juventud con motivo de los planes de contención de la covid-19, la FAPA Francisco Giner de los Ríos, INJUCAM, la FRAVM, Ecologistas en Acción, Madres por el Clima, Exploradores de Madrid, la Red de ONGD y la asociación Hacenderas hacen público un manifiesto dirigido a los ayuntamientos y comunidades autónomas en el que reclaman el uso y disfrute de todas las zonas verdes y parques infantiles.

Seis meses después del inicio del Estado de Alarma decretado por la covid-19, numerosos parques infantiles públicos de nuestras ciudades y pueblos permanecen clausurados, como también lo están aquellos que se encuentran en las 45 áreas básicas de salud confinadas a día de hoy por la Comunidad de Madrid. Además, aunque la resolución del Ministerio de Sanidad publicada ayer en el BOE no incluye el cierre de estos espacios, deja la medida a merced de las comunidades autónomas, y nuestro consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero ya ha adelantado que la mantendrá en los municipios madrileños que deban confinarse. Por ello, recogiendo el malestar de miles y miles de familias de nuestra región ante una restricción que consideran ineficaz desde el punto de vista sanitario y socialmente dañina, algo que está apoyado en numerosa evidencia científica y en el parecer de multitud de especialistas, médicos y pediatras, organizaciones muy representativas de la sociedad civil madrileña se han unido para reclamar la apertura y el uso seguro de todos los parques y zonas infantiles públicos de la región.

En este marco, la FAPA Francisco Giner de los Ríos, INJUCAM, Exploradores de Madrid, la Red de ONGD de Madrid, la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), Madres por el Clima, Ecologistas en Acción y la asociación Hacenderas hacen público el manifiesto En defensa del derecho al juego y al aire libre con el fin de que nuestras administraciones no «reincidan en errores como la clausura de zonas verdes y especialmente de los parques infantiles» en esta segunda oleada de la pandemia de la covid-19. La difusión de esta declaración, a la que esperan que se sumen otras organizaciones sociales en los próximos días, supone el arranque de una campaña que también tendrá un reflejo en las redes sociales (con la etiqueta #NiUnParqueCerrado) y en la calle, a partir de diferentes acciones de sensibilización. Este fin de semana tendrán lugar iniciativas para visibilizar esta problemática, que cuentan con el apoyo de los colectivos que firman el manifiesto.

«La inmensa mayoría de las ciudades han procurado facilitar el acceso de la población a las zonas verdes durante los confinamientos, estableciendo protocolos seguros, y han mostrado una especial atención en cuidar del bienestar integral de la infancia, adolescencia y juventud en estas complejas y dramáticas situaciones. Medidas que han sido avaladas por un contundente respaldo científico», sostienen las entidades sociales en su escrito, apelando a la certeza de que los espacios al aire libre son los más seguros ante la covid-19.

Los cierres de parques y jardines públicos «son una anomalía en el contexto internacional, que se vuelve todavía más incomprensible en la medida en que espacios cerrados como bares y casas de apuestas permanecen abiertos al público y se solicita la vuelta al trabajo presencial en puestos en los que se podría seguir teletrabajando», apostillan.

Para estas entidades, «disfrutar de un paseo por el parque o de pasar un rato con nuestros hijos e hijas en unos columpios, cumpliendo las normas de seguridad, no es un acto de irresponsabilidad ciudadana sino una necesidad. En estos gestos confluyen el derecho al juego y a la salud, pues la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades, como afirma la OMS. Los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a jugar y divertirse porque es la base de su desarrollo emocional, relacional y psicomotriz», aseguran en su comunicado.

La clausura de las zonas verdes afecta también, y de manera profunda, a las personas jóvenes, que las usan como espacios clave para relacionarse y disfrutar de un «ocio alternativo y no mercantilizado», sostienen los colectivos, antes de rechazar «categóricamente cualquier mensaje, venga desde las administraciones o desde la prensa, que criminalice o difunda un estereotipo perjudicial sobre la juventud. Queremos colaborar en conseguir una convivencia segura e inclusiva, que contemple las realidades de la infancia y la juventud», añaden.

«Indudablemente -continúan en su escrito-, la ciudadanía debe comprometerse a cumplir las recomendaciones sanitarias, pero también debe cuestionarlas y solicitar que se cambien cuando, ante la complejidad de regular de forma rigurosa basándose en evidencias científicas, parece imponerse la prohibición como la medida más sencilla. Medidas como el cierre de parques y zonas verdes, sin ningún respaldo científico-técnico, puede conllevar el cuestionamiento sistemático de otras medidas razonables y necesarias. No somos la ciudadanía más incívica e irresponsable del mundo, así que igual que se nos solicitan esfuerzos y cumplimos, nuestras ciudades también deben de esforzarse por tomar el derecho al juego en serio, así como por asumir el acceso a los parques como una cuestión de salud y de justicia social», concluyen.

Fuente: Ecologistas en acción