Lola Yllescas
Coordinadora de Ecologistas en Acción

En el SE de la provincia de Cádiz, al N del Estrecho de Gibraltar y a escasa distancia de él, se encontraba el sistema lagunar de La Janda, formado por un conjunto de humedales conocidos como: Rehuelga, Espartinas, Jandilla, El Torero, Tapatana, Tapatanilla,  Alcalá,  La Haba y, sobre todo, La Janda, nombre adoptado por el conjunto, y nombre también de una comarca de la provincia de Cádiz. La laguna se nutre de los aportes de los ríos Celemín, Almodóvar y Barbate y llegó a tener una lámina de agua de 12kms de largo por 7kms de ancho. Era la mayor laguna del territorio peninsular.

Pero en la actualidad, el conjunto de humedales de La Janda no existe, se está desecando artificialmente desde el S. XIX; desecación que no llega a terminarse totalmente pues la pequeña depresión que constituía el humedal, muestra su vocación cada vez que llueve con cierta intensidad, hecho que ocurre con frecuencia en el campo de Gibraltar, y casi todos los años podemos ver algunos días la recuperación parcial de la laguna.

 

La Janda en la historia española

Las referencias históricas a la laguna son abundantes; la más antigua data de 400 años a.C., en la Ora Marítima de Avenio. Posteriormente son innumerables las citas referidas a este extenso humedal: batalla de La Janda, mapas y planos realizados en los siglos XVIII y XIX de la Laguna de La Janda conservados en el archivo de la Casa Ducal de Medina Sidonia, etc.

Quizás su cita con la historia más potente sea el de darle nombre a una batalla que supuso el inicio de los 8 siglos de historia de la España musulmana. Los que ya somos mayores llegamos a estudiar la batalla de La Janda en el bachillerato, ahora no se conoce. Ocurrió en abril de 711; una noche el gobernador de Tánger, Tarik ibn Ziyad (Tarik), desembarcó en las cercanías del Peñón de Gibraltar (este nombre deriva de Gebel Tarik o monte de Tarik) al mando de un ejército para apoyar las guerras internas entre los que querían la herencia del reino visigodo de Hispania, seguidores del noble Witiza y sus hijos, y los seguidores del que ya se lo había quedado, el rey Don Rodrigo. Al conocer Don Rodrigo la invasión se desplaza hacia Cádiz con su ejército y tres meses después, el 19 de julio, se enfrenta a los musulmanes en la conocida como batalla de La Janda. Dura 8 días y el ejercito visigodo es derrotado y Don Rodrigo muerto y desaparecido. Tarik, animado por la victoria y el botín, continúa por el valle del Betis, conquistando Écija, Granada, Jaén. Llega a Toledo el 11 de noviembre y conquista el reino visigodo sin esfuerzo, en pocos meses y en nombre de Mussa ibn Nuseyr (Muza), un general de origen yemení que actúa al servicio de la dinastía Omeya de Damasco. Lo demás ya es sabido.

 

La historia reciente de la Janda en el S. XIX, el franquismo y la democracia

Tenemos noticias  de La Janda en tiempos más recientes y son todas tendentes a su desecación. Así, en el S. XIX, la Real Orden de 17 de mayo de 1822  le otorga a D. José Moret una concesión sobre el llano inundado por la cuenca del Barbate. Más tarde, la Real Orden de 24 de febrero de 1830 le otorga la propiedad de los terrenos, según consta en varias actas notariales de los siglos XIX y XX, siempre que hiciese las obras necesarias para la desecación de los humedales existentes. Estas obras no pudieron ejecutarse, no se pudo drenar la laguna y  fueron abandonadas en 1838.

Después de la paralización que supuso la guerra civil, en el año 1946 se hace una concesión para desecar la laguna de La Janda a una empresa llamada Colonias Agrícolas. La concesión se hace en base a la Ley de desecación de lagunas, marismas y terrenos pantanosos, de 24 de julio de 1918, conocida como Ley Cambó que ha estado vigente hasta 1983. La Ley Cambó decía en su artículo 1: El Estado podrá conceder y auxiliar… la desecación de lagunas… siempre que la superficie sea superior a 100 has. La concesión se hará con arreglo a las prescripciones siguientes:  B) Una vez ejecutadas las obras con arreglo al proyecto aprobado, quedará dueño el concesionario de los terrenos saneados, entendiendo que aquellos que por ser del Estado le hubieren sido concedidos gratuitamente, revertirán a él pasados 99 años de la terminación de la obra, y que el concesionario podrá inscribirlos en el Registro de la Propiedad a su nombre, aunque sujetos a esa condición, tan pronto acredite han sido desecados.

Para La Janda se promulgó un decreto el 29 de noviembre de 1946 que indicaba:

Art. 1.- Se realizarán obras de desecación, saneamiento y colmatación de Janda, Jandilla, Espartina, Rehuelga y Marismas del Barbate

Art. 4.- Las obras constan de 4 etapas, con presupuesto total de 36.536.604 pesetas.

Art. 6.- Se harán en 5 años, con inicio en junio del 1947

Art.7.- El estado subvencionara con el 50% … para una superficie de 8.474 Has.

Art 11. Terminadas las obras, el concesionario quedará dueño de los terrenos saneados, entendiendo que, los que por ser del estado hubiesen sido cedidos gratuitamente, revertirán a él al cabo de 99 años, pudiendo el concesionario inscribirlos en el registro de la propiedad a su nombre, aunque sujetos a esta condición, tan pronto como acrediten haber sido saneados.

Este Decreto ya implica la titularidad pública de las lagunas y marismas afectadas. Siempre se reconoció el carácter de terrenos públicos a los de La Janda, por ello el estado podía concederlos o hacer concesiones de ellos; en consecuencia, se requirió su deslinde y amojonamiento. Aquí empezaron los conflictos con las fincas colindantes, dado que la superficie de agua era muy variable de año a año y a lo largo del año. En 1949 se deslinda lo que es Dominio Público pero este deslinde no llega a aprobarse. Colonias Agrícolas intenta que en tiempo perdido en discusiones no cuente, pero una Orden Ministerial de 1954 declara “incursa” (en curso) en caducidad la concesión a Colonias Agrícolas al no haber terminado el deslinde y parcelario correspondiente.

En 1954 se dicta nueva concesión de desecación a otra empresa, constituida de manera semejante a la anterior, que ahora se llama “Lagunas de Barbate”. Se desarrollan nuevas obras de desecación, pero hasta 1957 el Consejo de Ministros no aprueba las citadas obras, el parcelario y el deslinde. Y por fin en 1964 se programan las obras de desecación que, como mucho, se han de terminar en el 1967.

 

El Decreto 2592/1964, de 27 de julio.

Todo parecía en orden cuando la administración promulgó el Decreto 2592/1964, de 27 de julio que regulaba las obras de desecación y contención de avenidas de las cuencas del río Barbate y de sus afluentes, cuyo fin era evitar las crecidas del rio Barbate y que se basaba en art. 23 de la Ley de 7 de julio de 1911 de Prevención de avenidas. El estado rescata lo ya deslindado como Dominio Público para emprender las definitivas obras de desecación. Las obras se concretaron en tres pantanos que cerraron la alimentación de la laguna, del Celemín, del Almodóvar y del Barbate, y dos enormes desagües bajo la carretera N.340 hacia las marismas del Barbate y el mar, ejecutados en tiempos distintos y, algunos, recientes.

Por otra parte, el artículo 33 de la ley Cambó decía que es causa de caducidad concesional “no haber terminado los diversos grupos de obras dentro del plazo asignado a cada uno de ellos“.

Pero, no obstante, la Sentencia del Tribunal Supremo de 1967 declara la validez del apeo, deslinde y amojonamiento practicado según las máximas crecidas ordinarias del río Barbate y la laguna de La Janda en el año 1957.

Después de todos estos avatares queda claro que los terrenos deslindados de La Janda son Bienes de Dominio Público y que fueron rescatados por el Estado en 1964.

El Movimiento Ecologista y el futuro de la laguna de La Janda

La desecación del sistema lagunar de La Janda y la transformación de su mayor parte en cultivos intensivos, supuso la pérdida de uno de los ecosistemas de zonas húmedas más singulares y relevantes de la Península Ibérica, con la consiguiente pérdida de diversidad biológica.

La alineación del Estrecho de Gibraltar, la laguna de La Janda y el PN de Los Alcornocales constituye un conjunto que podría igualar o superar al PN de Doñana en su importancia ecológica y para las aves. El PN de Doñana es el espacio más protegido de la Península Ibérica; en cambio, La Janda no goza de protección alguna y está  usurpada, disminuida y maltratada con agricultura intensiva.

La relevante importancia de la Janda para las aves es bien conocida y desde hace siglos multitud de viajeros, cazadores y naturalistas han dejado constancia escrita de este hecho.

La Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, en el marco de sus programas de seguimiento de fauna ha venido realizando desde 2004 hasta 2012 censos mensuales de las aves acuáticas en tres humedales de la Janda. Igualmente se vienen realizando por parte de dicha Consejería censos específicos de la población de grullas comunes (Grus grus) invernante en la depresión de la Janda. Actualmente las grullas tan solo acuden a la Janda a invernar permaneciendo en la zona desde finales de octubre o principios de noviembre hasta mediados de febrero o principio de marzo en un número que rondas en los momentos más álgidos, coincidiendo con el paso por esta zona de los bandos de grullas que invernan en el norte de Marruecos, los dos mil ejemplares aunque normalmente oscila entre los 700 y 1500 ejemplares (para mayor información  Página de Censos de Aves o Grus-grus.eu).

Para comprender el impacto ambiental que ha supuesto el intento de desecación de La Janda, basta con los dos mapas comparativos de la laguna.

Es por todos estos valores perdidos por los que el movimiento ecologista de Andalucía, representado por Ecologistas en Acción, SEO, Greenpeace, WWF, Agaden, Ríos con Vida, Sociedad Gaditana de Historia Natural y la Asociación Amigos de La Janda, nos proponemos retomar esfuerzos y reiniciar los procesos necesarios para la recuperación de la laguna de La Janda como Dominio Público y, sobre todo, como un gran humedal.

El eterno anhelo de recuperar la que fue la mayor laguna de España, tiene ahora visos de poderse llevar a cabo. Y todo por la perseverancia de la Asociación de Amigos de la Janda, que se basa en un artículo jurídico publicado en la Revista Andaluza de Administración Pública por Pedro Brufao, profesor de la Universidad de Extremadura y experto en temas de aguas. Las conclusiones  de que la laguna de La Janda es de dominio público hidráulico  ilegalmente usurpado por 5 grandes terratenientes con la total complicidad de la Junta de Andalucía y del gobierno central, nos da este impulso determinante.

El convencimiento jurídico que nos da el estudio La titularidad pública de los humedales. El caso de la laguna de La Janda  del profesor Pedro Brufau, nos ha hecho ver que, primero el Estado y actualmente la Junta de Andalucía, han permitido que continúe la ocupación privativa de estos terrenos públicos, incurriendo en numerosas irregularidades administrativas, incluyendo subvenciones para obras de desecación o tramitar y conceder subvenciones de la PAC a unos agricultores ocupas que no tienen la propiedad de estas tierras ni concesión alguna.

Sabemos que será una larga batalla, en los despachos, juzgados, medios de comunicación, redes sociales y en la calle, de años, pero no la vamos a abandonar; no será una nueva batalla de 8 días, como la del s. VIII, pero la ganaremos.

Hemos comenzado reclamando a la administración andaluza lo siguiente:

  • Que, en el plazo de un mes, se proporcione a la Asociación Amigos de La Janda información del estado actual de tramitación en que se encuentran los diferentes Expediente Administrativos que por parte de esa Consejería hayan sido incoados para investigar la presunta titularidad pública de los humedales de la Janda y en su caso proceder a su recuperación.
  • Que de acuerdo con el art. 53.1 b) de la Ley del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas,  que reconoce el derecho a identificar a las autoridades y al personal al servicio de las Administraciones Públicas bajo cuya responsabilidad se tramiten los procedimientos, se nos comunique el mismo día de la recepción de este escrito el nombre completo, cargo y destino de las autoridades y funcionarios bajo cuya responsabilidad se tramitan los expedientes mencionados en el punto anterior.
  • Finalmente y en honesta advertencia de legalidad le informamos que ante la hipotética inacción por parte de esa Administración ante los indicios de presunta usurpación del dominio público puestos en su conocimiento o ante la hipotética concesión demanial para el uso privativo de aguas públicas en terrenos públicos nos reservamos el ejercicio de las acciones relativas a los tipos penales sobre las conductas omisivas o comisivas que pudieran en su caso atentar contra la integridad de los bienes públicos.

La respuesta que obtengamos la presentaremos públicamente y continuaremos las reclamaciones hasta conseguir que La Janda vuelva a ser lo que fue y vuelva a ser de todos.

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