Indonesia un mes después: Sulawesi devastada por las inundaciones y más de 220.000 personas sin hogar

Las fuertes lluvias han inundado en los últimos días zonas del centro de la isla de Sulawesi golpeadas por el terremoto y el tsunami, lo que ha desatado los temores de un posible brote de enfermedades y ha dificultado aún más los esfuerzos de ayuda, según advierte la ong local Yayasan Sayangi Tunas Cilik (YSTC), socia de Save the Children en Indonesia.


Un mes después, más de 220.000 personas han perdido su hogar en la isla indonesia después de que sus casas fueran destruidas o gravemente dañadas en el desastre, que se cobró la vida de más de 2.000 personas. A estas cifras hay que añadir las 431.000 personas que perdieron sus hogares en la isla de Lombok en julio y agosto pasado después de una serie de terremotos.

«El inicio de la temporada de lluvias ha llegado al centro de Sulawesi, que es lo último que necesitan las miles de familias que perdieron sus hogares y ahora están durmiendo en refugios improvisados, centros de evacuación o bajo lonas», explica Selina Sumbung, presidenta de YSTC. «Estamos especialmente preocupados porque las lluvias también podrían traer un mayor riesgo de enfermedades. Ya estamos viendo un aumento de casos de diarrea e infección respiratoria, mientras que también hay reportados casos sospechosos de malaria, dengue y varicela”, añade Sumbung. Para ella, es probable que veamos cada vez más personas enfermando en el futuro. “Debido a lo difícil que es mantener los niveles mínimos de higiene, con las lluvias que proporcionan el caldo de cultivo perfecto para los mosquitos y con cientos, si no miles, de cadáveres en descomposición sobre el terreno», concluye.

Save the Children, a través de YSTC, ya ha llegado a más de 16.000 personas, siendo una de las primeras organizaciones sobre el terreno desde el cuarto día del desastre. Además de hacer llegar artículos tales como kits de refugio, mosquiteras, kits de higiene y poner en marcha   repartos a través de transporte acuático, la organización también ha establecido espacios seguros para la infancia y centros de aprendizaje temporales, brindando apoyo psicosocial a los niños y buscando y reuniendo a familias separadas.

Las lluvias han supuesto un desafío adicional para llegar a las comunidades de más difícil acceso. Varios caminos de tierra han quedado convertidos en lodo y ha aumentado el riesgo de deslizamientos de tierra. Una de las carreteras principales al norte del distrito de Donggala es ahora demasiado peligrosa para viajar por ella debido al riesgo de deslizamientos de tierra, lo que dificulta aún más llegar a algunas de las ciudades y pueblos más aislados. «Nuestros equipos tienen que viajar en barco en muchos casos porque es la única forma viable de moverse. Logísticamente ya era una respuesta increíblemente difícil debido al alcance del daño en los puentes y otras infraestructuras vitales. Ahora es aún más peor», advierte Sumbung.

Save the Children y YSTC instan a los donantes internacionales a intensificar y financiar no solo la respuesta en Sulawesi, sino también la respuesta en Lombok, donde más de 550 personas murieron en julio y agosto.


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