Adam Castillejo, un venezolano de 40 años, es la segunda persona en curarse del virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), tras someterse a un transplante de células madre.

La confirmación llega después de que el paciente lleve 30 meses sin tratamiento antirretroviral y sin signos detectables del virus en su cuerpo.

Los primeros datos de este caso se presentaron como una remisión y no una curación, por prudencia y para no generar falsas expectativas.

Castillejo supo que tenía VIH en 2003 y en 2012 le diagnosticaron un linfoma de Hodgkin, un cáncer que afecta a las células del sistema inmunitario, por el que en 2016 se sometió a un trasplante de células madre. Los médicos seleccionaron a un donante con una rara mutación genética resistente a la infección del VIH (llamada CCR5 delta 32).

Dicha mutación protege de manera natural frente al VIH, debido a que causa que los glóbulos blancos sean resistentes al virus. Una vez realizado el transplante las células del donante comienzan a reemplazar las del paciente con VIH, disminuyendo las posibilidades de que el virus se replique y, como demostró este caso, termina por desaparecer.

Al cabo de 16 meses, los médicos interrumpieron el tratamiento antirretroviral y, en marzo del año pasado, tras 18 meses de suspensión, se publicó un avance que mostraba que el virus era indetectable en su sangre, lo que le convertía en el segundo caso de «remisión a largo plazo».

El VIH no solo ha desaparecido en la sangre, también lo ha hecho en el intestino -una zona que suele albergar gran parte del sistema inmunitario- y tampoco se encuentra en el líquido cefalorraquídeo, que envuelve al cerebro, aunque se halla alguna «huella» del genoma del VIH es en los ganglios linfáticos, pero es un material genético sin capacidad infecciosa.

Tercer caso en observación

Este tercer caso es el de un hombre de 50 años con VIH que en febrero de 2013 recibió un trasplante de células madre para tratar una leucemia mieloide aguda. En noviembre de 2018, los médicos interrumpieron el antirretroviral y, 14 meses después, sigue sin rebote viral.

Los investigadores reconocen que por ahora su método no es una solución para los millones de personas que viven con la enfermedad en el mundo y la controlan gracias a los antirretrovirales que deben tomarse toda la vida. La aparición de formas de VIH resistentes a los medicamentos también representa una preocupación creciente.

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