Ignorancia, instrumentalización y obsesión: los tropiezos en nuestro combate contra el odio en forma de partido político

Nuestra lucha contra el auge de la extrema derecha sigue siendo, de manera frustrante, una serie de tropiezos, guiados por errores de perspectiva. Podemos y debemos aprender de estos errores para formular estrategias más efectivas. Exploremos estos tres puntos cruciales en detalle.

1 – NO VER A LA EXTREMA DERECHA COMO UNA OPCIÓN POLÍTICA (BASADA EN LA IGNORANCIA Y LA MANIPULACIÓN, ESO SÍ)

Sin lugar a dudas, el corazón de este primer error en nuestro enfoque para contrarrestar a la extrema derecha radica en un fenómeno preocupante: la ignorancia. Algunos segmentos de la población, por falta de información, desinterés o manipulación, perciben a la extrema derecha como una opción política viable, cuando en realidad, su trayectoria y acciones políticas muestran una desconexión profunda con el interés general y un fuerte sesgo hacia sus propias agendas y beneficios.

Esta visión distorsionada y errónea se basa en promesas populistas, una retórica agresiva que canaliza el descontento social y una constante negación de realidades críticas, como el cambio climático, la importancia de la igualdad de género y los derechos de los inmigrantes. A pesar de las evidencias que desmontan estas visiones -como en el caso de Vox en España, donde su actuación política se ha traducido en aumentos de salarios para sus miembros y una erosión de las libertades civiles- la ignorancia persiste, alimentando y fortaleciendo a estos partidos de extrema derecha.

Este estado de autoengaño es precisamente el que debemos abordar si queremos desactivar efectivamente a la extrema derecha. No es suficiente con mostrar las verdades que desmantelan las falsedades de la extrema derecha; es esencial educar, informar y demostrar que estos partidos no están actuando en favor del bien común, sino que están explotando el miedo, el descontento y la ignorancia para sus propios fines.

Entonces, la clave para abordar el primer error es precisamente esta: cambiar la percepción de que la extrema derecha es una opción política legítima y demostrar que su discurso y sus acciones políticas no responden a los intereses de las personas a las que pretenden representar, sino a una agenda propia que, a menudo, va en contra del bienestar y progreso de la sociedad.

ASUMIR QUE TODOS LOS ACTORES POLÍTICOS ESTÁN EN CONTRA DE SU AUGE

El segundo error que cometemos al tratar de frenar a la extrema derecha es asumir que todos los actores que dicen querer detenerla están realmente comprometidos con esa causa. Sin embargo, la realidad a veces puede ser más compleja y siniestra.

Hablemos específicamente del caso español. El Partido Popular, una de las formaciones más tradicionales del país, ha demostrado cómo la presencia de Vox en el escenario político puede ser utilizada de forma estratégica para sus propios fines. En lugar de oponerse enérgicamente a la retórica y las políticas de Vox, el Partido Popular ha mostrado una tendencia a explotar su existencia para posicionar su propia agenda en un lugar más favorable.

En circunstancias donde el discurso de Vox se torna demasiado extremo, el Partido Popular puede optar por aparecer como una alternativa “razonable” y “moderada” en comparación. De este modo, puede atraer a los votantes que se sienten incómodos con la severidad de las posiciones de Vox, pero que aún buscan una opción conservadora. En otras ocasiones, ha aprovechado la presencia de Vox para desplazar el debate político hacia temas preferidos por la extrema derecha, como la inmigración o la identidad nacional, forzando a otros partidos a reaccionar a su agenda y a la vez, legitimando los temas propuestos por Vox.

Esta dinámica ilustra cómo la lucha contra la extrema derecha puede ser retorcida y utilizada por aquellos que afirman querer detenerla, pero que en realidad pueden estar utilizando a partidos como Vox para avanzar en sus propias agendas políticas. Es crucial que reconozcamos este juego y trabajemos para desmantelar estas estrategias, centrándonos en el verdadero objetivo: una política de solidaridad, inclusión y respeto a los derechos humanos.

CONFRONTARLOS DEJANDO DE LADO LA AGENDA PROPIA

El tercer error se refiere a la tendencia a enfocar más esfuerzos en detener a la extrema derecha que en construir una alternativa política sólida y convincente. Aquí, de nuevo, podemos recurrir al ejemplo de Vox. Mientras que los esfuerzos para deslegitimar y contrarrestar a Vox son, sin duda, importantes, también es esencial para los partidos de izquierda y centro desarrollar una visión clara y convincente que pueda atraer a los votantes.

La presencia de Vox en la política española no debe ser una excusa para descuidar la necesidad de desarrollar políticas sólidas y agendas progresistas. En cambio, la amenaza que Vox presenta debería servir como un recordatorio de la importancia de las ideas claras, la coherencia política y la conexión con las necesidades y preocupaciones de los ciudadanos. No se trata simplemente de detener a Vox, sino de ofrecer una alternativa convincente que pueda atraer a los votantes y que pueda demostrar en la práctica su capacidad para gobernar de manera efectiva y justa.

 

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