Cada vez se producen más objetos de plástico, como platos, vasos, botellas o bolsas. Cuando nos deshacemos de ellos pueden acabar en un vertedero, ser incinerados o reciclados. Sin embargo, debido a la acción del viento y la lluvia, estos residuos también pueden llegar al mar incluso cuando los tiramos a la basura.

La comunidad científica ha constatado que el plástico afecta directamente a más de 700 especies marinas, algunas en peligro de extinción. En algunos casos los daños son invisibles, como los microplásticos, que son pequeñas piezas de plástico que contaminan el medioambiente.​ La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) utiliza el parámetro de menos de 5 mm de diámetro para clasificarlos.​

Estos microplásticos provienen de una gran variedad de fuentes, incluidos los cosméticos, ropa, artes de pesca, deshechos plásticos de uso cotidiano y procesos industriales y afecta desde el zooplancton hasta los eslabones más altos de la cadena alimentaria.

Sin embargo, en otros casos, sus efectos son apreciables a simple vista, como las redes de pesca abandonadas o los aros de los packs de bebidas con los que se estrangulan muchas especies de tortugas o incluso las bolsas de plástico que atrapan a las aves pudiendo llegar a ahogarlas.

En ocasiones, la ingesta de pequeños fragmentos de plástico puede acabar con la vida de una especie. Según han podido comprobar un equipo de biólogos del Centro Natural Gumbo Limbo de Florida cuando se disponían a realizar la biopsia a un ejemplar de tortuga boba (Caretta caretta) hallada muerto cerca de la línea de costa.

Los científicos determinaron que esta tortuga había fallecido a causa de la ingesta de un total de 104 piezas de plástico, según publica National Geografic.

Las tortugas marinas se cuentan entre las especies más afectadas por la contaminación por plástico. Es bastante común que estas criaturas confundan una red de pesca o un objeto flotante con una posible presa (por ejemplo una medusa), con lo que acaban ingiriendo restos de basura que resulta letal. La Unión Internacional Para la Conservación de la Naturaleza (UICN), clasifica a las siete especies existenes en distintos niveles de amenaza, pero todos van desde la categoría de ‘vulnerable’ hasta ‘en peligro crítico’.

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