Angelo Nero

Carlos Babío Urquidi es un investigador, escritor y miembro del BNG. Después de ser testigo perito durante el juicio por la titularidad del Pazo de Meirás, escribió, junto al historiador Manuel Pérez Lorenzo, el ensayo ‘Meirás. Un pazo, un caudillo, un expolio’.

La publicación causó gran revuelo por las verdades que arrojaba sobre el franquismo que tanto se intenta blanquear hoy en día y fue denunciado por delito de injurias continuado contra los miembros de la familia Franco.

Hoy nos habla de pazos, de Franco, de herencias fascistas, de Feijóo y su Xunta y de Galiza.

Leyendo el extenso estudio “Meirás: un pazo, un caudillo, un espolio”, nos damos cuenta que las Torres de Meirás son solo la punta del iceberg, y que esconde toda una historia de espolio e impunidad, que comenzó en los primeros momentos de la dictadura y que, lamentablemente, se alarga hasta nuestros días, con la familia Franco litigando para conservar esta herencia ilícita. ¿Cómo comienzas tú a investigar en el tema de Meirás? ¿esta investigación fue pareja con la lucha popular para la recuperación del Pazo?

Lo que tiene que ver con la investigación empieza con una historia familiar de la que menos sé. Hoy hablábamos por la mañana, (en las Xornadas de Memoria Histórica de la Diputación de Pontevedra) y veíamos como alrededor de la Memoria hay miedo y silencios, y mi familia no era ajena a eso, hay mucho miedo y mucho silencio. Y, de hecho, a nosotros no nos cuentan nada, pero sabíamos que había una historia de muchísimo dolor, alrededor de esa entrega y ampliación del Pazo de Meirás. Y eso, digamos, es lo que hace que yo arranque con la investigación sobre Meirás, pero muy pronto, y esto hace muchos años que comencé, descubro que para saber qué es lo que le pasa a mi abuela, y el proceso que se da en su historia, hay que saber que saber que ocurre en el recinto principal, que es lo que pasa en ese mal llamado regalo, que se produce en 1938. De hecho, es que no había nada en aquel momento, incluso estaban mal las fechas que se atribuían al proceso de donaciones, ponían que era en el 1936-1937, cuando, realmente, fue desde marzo hasta finales del 38. Y esa es la espoleta.

Después, cuando descubres y vas avanzando, en relación con ese espolio, un poco como comentabas tú, ves que el Pazo de Meirás lo representa, pues es un edificio que a través de su estudio y de su historia en la etapa franquista, ves que puedes estudiar el significado del régimen y el funcionamiento del propio régimen. El Pazo de Meirás ejemplifica, como ningún otro elemento del franquismo, que es lo que representa, en qué medida el franquismo es corrupto, y como funciona ese tráfico de favores entre élites, que venían de suplantar a las élites económicas de la República, y ves que para que funcione el franquismo tiene que ser corrupto. Si no hay corrupción, el franquismo cae. El Pazo de Meirás, ejemplifica, mejor que ningún otro elemento del franquismo, esa circunstancia.

Aparte de la recogida de numerosos testimonios, para elaborar el estudio que recibiste con el historiador Manuel Pérez Lorenzo, tuviste que hacer una titánica tarea de documentación, ¿te pusieron muchos atrancos en los archivos de los ayuntamientos, o de otros organismos públicos para que pudieras completar vuestra investigación?

Si la gente pudiera acceder al juicio del Pazo de Meirás, vería que Manuel Pérez Lorenzo y yo, declaramos como peritos y testigos del estado casi siete horas, y en esas seis horas y media largas, una hora o algo más de una hora, la dedicamos a explicar porque ahora y no hace veinte o treinta años, cuando empezó la reclamación del Pazo: porque no era posible y ahora sí. Y en esa hora de explicación a la jueza de porqué tardamos tanto, estamos explicando cómo funciona en el estado español el sistema de archivos, que es bastante caótico, en términos generales, sería muy injusto decir que todos, porque hay casuísticas para todos los gustos, pero, en términos generales, los archivos públicos españoles tiene el apellido de públicos pero no en el sentido de acceso, porque, en términos generales, es muy complejo el acceso. Por diferentes circunstancias, por una legislación absurda, alrededor del mundo del archivo, y porque, además, sobre el franquismo hay una represión específica a la hora de la investigación, en el estado español no gusta, no quiere que se investigue sobre el franquismo, y no quieren poner documentos en disposición.

Y después también tiene que ver con los medios que tiene los archivos. Muchos de los documentos que hay en el libro de Meirás, que demuestran el espolio franquista en múltiples vertientes, están a disposición del público desde hace mucho tiempo, y eso tiene que ver también con la capacidad de los archivos para poner en disposición fondos que tiene almacenados, que no están en disposición porque no los tienen clasificados, o porque no tienen personal suficiente, o porque no hay intención de poner eso a disposición. Nosotros sabemos que sobre Meirás hay documentación, fundamentalmente de la Casa Militar, que tenían dependencias propias en el Pazo y que generó muchísima documentación. Y lo digo por poner un ejemplo, que no están en disposición, pero sabemos que existe, y además sabemos dónde está.

Aunque la lucha por la devolución del Pazo no es de ahora, últimamente parece que esta cogió un nuevo impulso, con el apoyo de las corporaciones locales, y también de la Diputación de A Coruña, y hasta se pronunció a favor el Parlamento Gallego, ¿en que se tradujo este apoyo y con que otros aliados se contó para llevar adelante la nueva campaña de Meirás?

La campaña de Meirás se inicia tras la muerte de Franco, prácticamente. Las primeras manifestaciones públicas de reclamación de devolución son del año 1976-1977. La reclamación se produce en mayor medida, cuando hay algún elemento donde los Franco intentan dar un pelotazo en Meirás, y el Pazo pasa a primera línea informativa, por ejemplo en el año 82, cuando se pretende adquirir por las administraciones públicas para montar dependencias de la Xunta de Galicia, en aquel momento incipiente. Y hay una manifestación de la Federación de Vecinos de A Coruña, contra esa compra y donde se demanda la devolución del Pazo de Meirás, y donde se habla de que eso fue un espolio. Eso está en la memoria colectiva. Y la reclamación siempre estuvo presente.

Después, cuando la Memoria empieza a organizarse, a partir del nuevo milenio, en A Coruña está la fundación de la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica que va a tener como eje principal de reclamación, aunque no solo ese, la devolución del Pazo de Meirás, y va a convocar manifestaciones en 2005, en 2007… esta que tenemos el 19 de junio es la sexta movilización alrededor de Meirás. Y va a estar presente, y cada año va a sumar nuevos actores. El hecho que también acompañará el trabajo de investigación, que da sus frutos en ese libro que acabas de comentar, y donde participa muchísima gente que da relato a todos esos vacíos documentales que se producen. Y hay un momento que no solo tenemos una reclamación social detrás, que da cuerpo y vida a esa reclamación, sino que, además, podemos demostrarlo documentalmente.

Y ahí es cuando hay un salto desde la calle, desde la reclamación social, a las instituciones. Y la primera institución que va a coger la llama de la reivindicación va a ser el Concello de Sada, con la declaración BIC, que fue un argumento fundamental. Pero sobre la reclamación, dotándonos de una estrategia de devolución jurídica e histórica, va a ser la Diputación Provincial de A Coruña, que va a crear la Xunta Pro Devolución, y la va a presidir Goretti Sanmartín, y va a encargar un informe jurídico, que va a dirigir Xabier Ferreira, de la Universidad de Compostela; un informe histórico, que va a estar basado, en aquel momento, por el borrador del libro “Meirás: un pazo, un caudillo, un espolio”, y que va a dirigir Emilio Grandío, que va a contar con Hipona, con miembros como Manuel Pérez Lorenzo, que es historiador, y que hizo conmigo el libro de Meirás.

A partir de ahí vendrán la legión de todas las administraciones, crea una, prácticamente, unanimidad social en Galicia, y da el salto a Madrid, y allí llega un momento que ya no pueden frenar esa situación, y toman el tema en serio y plantean la demanda. Pero todo nace de la reivindicación social alrededor de la Memoria. Sin movilización social no habría absolutamente nada.

Paralelo a todo esto fue la lucha judicial, que tuvo varias vertientes, por un lado la sentencia histórica que reconoce la titularidad pública del Pazo de Meirás, pero también el recurso de la familia Franco en la Audiencia Provincial, que establece una indemnización para sus descendientes, mientras esto sigue siendo negado para sus víctimas. A esto hay que sumarle el juicio contra ti, denunciado por los Franco por injurias y calumnias. ¿Qué lectura haces de estos enredos judiciales, con resultados tan dispares, que muestran, cuando menos, una resistencia por parte de la justicia española para reconocer el espolio que hizo el dictador?

El proceso de Meirás es la primera vez que el movimiento memorialista, la Memoria Histórica de este país, consigue sentar al franquismo en el banco de los acusados. Y digo esto porque en estas jornadas históricas de A Coruña pasaron historiadores, pasamos Manuel y yo, que comentamos todo el proceso de los años 1938 al 1941, y es la primera vez que se tiene en cuenta la contextualización correcta de este proceso. Quiero decir, no se mira con ojos de 2021 hechos del 38, sino que se miran con ojos de un levantamiento militar, y en un contexto determinado, y esto es la primera vez que se hace en el estado español. No se dio nunca. Y de ahí la sentencia. Porque la sentencia es correcta, la primera sentencia que tenemos en el Tribunal de Primera Instancia, porque si lees las 400 páginas de la sentencia, basándose en el libro “Meirás: un pazo, un caudillo, un espolio”, va contextualizando correctamente todos los procesos que se dan, y llega a conclusiones correctas, en base a que contextualiza el hecho como un levantamiento militar, y el régimen de Franco como lo que es, producto de un levantamiento fascista.

Claro, eso conociendo la manera de funcionar de los Franco, acostumbrados a tener determinada impunidad, determinados privilegios, en todos los ámbitos de la sociedad, ya veíamos que no podía quedar así. Y los Franco fueron con toda la artillería, buscando las dos cosas que buscan siempre: dinero y el relato del blanqueamiento del régimen franquista. Y en esa artillería está también amedrentar a todas aquellas personas que cuestionan el relato oficial del estado español, es decir: el relato franquista.

Y en estos días, sobre Meirás, y con todo lo que tiene que ver con el franquismo, llega un relato construido por la propaganda franquista. Y la dictadura franquista, como todas las dictaduras fascistas, crea propaganda, y crea relato a través de la propaganda, pero la propaganda es propaganda, no es la verdad. Y cuando tú intentas investigar sobre la verdad, es cuando los Franco actúan contra ti. Y como el armazón del estado español es el mundo al revés, o sea, que las víctimas tienen que demostrar que son víctimas, y el franquismo tiene presunción de veracidad, se complica la cosa. Pero hubo gente que decidimos coger ese faro y llevarlo para adelante contando la verdad, y eso es lo que no consienten los Franco.  Y sabemos que el bombardeo de demandas contra mí, el bombardeo de recursos contra Meirás está relacionado con eso. Por eso es tan importante Meirás, y por eso es tan importante que las administraciones públicas tomen conciencia que defender Meirás no es solamente defender el patrimonio público, sino que es defender la ruptura contra la impunidad, que es lo que representa Meirás.

Parece también que hay cierta inanición en el tema por parte del Estado y de la Xunta, que se vieron forzados a recurrir la sentencia de la Audiencia Provincial solo después de una fuerte campaña de los colectivos memorialistas, agrupados en la Iniciativa Galega pola Memoria, a través de un manifiesto, que tuvo una amplia acogida. ¿La estrategia de las administraciones es quedarse quietas y mudas, como si la cosa no fuera con ellos, y dejarlo en manos de la judicatura?

Como te comentaba al principio, las acciones que se dan en las administraciones es producto de la movilización social, de la lucha social. En la medida que esa lucha social consigue unanimidad en el conjunto de las asociaciones, incluso partidos políticos, forzadas por la propia sociedad, y por el movimiento memorialista, hace que se presente esa demanda, y esa demanda, como comentábamos ahora, provoca la reacción del franquismo y de una lucha encarnizada, que las administraciones públicas no asumen, y es el movimiento memorialista, otra vez, quien tiene que salir a la calle, para reclamar, primeramente, que se recurra a la sentencia, que en determinados elementos, la sentencia no es asumible para un estado democrático. Recordemos que, inicialmente, son todas menos los ayuntamientos, las que dicen que no van a recorrer la sentencia, pero cuando comenzamos la campaña ya se van sumando nuevas administraciones. Y, al final, el último día del plazo, conseguimos que todas las administraciones, nada menos que cinco administraciones: concello de Sada, concello de A Coruña, Deputación de A Coruña, Administración General del Estado y Xunta de Galicia, acaben presentando todas recurso, además de la de Sada, que ya desde el primer día lo anunciara.

Ahora estamos en una circunstancia todavía más compleja, desde el punto de vista del financiamiento de la impunidad, que tiene que ver con los bienes muebles, con la interpretación de la ejecución de la sentencia, que los Franco están limando para sacar todo lo que podían de Meirás. Y nosotros entendemos que la administración, tanto del estado como la autonómica, no están defendiendo los intereses de la democracia, que es, al final, lo que está detrás de todo esto.

Y, además de esto, está el movimiento de la Xunta, resaltando la figura de Emilia Pardo Bazán, antigua propietaria del Pazo, para evitar que este se convierta en un espacio de Memoria Antifascista. ¿Cómo interpretas este nuevo movimiento por parte del gobierno gallego para apropiarse del relato de Meirás, con la ayuda, sospecho, de muchos medios de comunicación bien subvencionados por la Xunta, e incluso de la propia Real Academia Galega?

Yo ya tengo dicho en alguna ocasión que me declaro ingenuo, porque cuando estamos en la reclamación de la devolución del Pazo, nosotros le llamábamos la “batalla de Meirás”, y dentro del movimiento memorialista decíamos que era la batalla de la democracia que teníamos que ganar. Y después de la sentencia del Tribunal de Primera Instancia de A Coruña, que nos daba la razón, quedamos todos absolutamente sorprendidos de ver como alguna gente que estuviera desaparecida 45 años, aparece socialmente para dar una batalla, en este caso parasitada del movimiento memorialista, para intentar apropiarse de los usos del Pazo de Meirás, que nosotros entendíamos como muy evidentemente que tenían que ser memorialistas. Porque fue el movimiento memorialista quién protagonizó esta lucha, y vemos como hay entidades, y como hay un partido político que intenta parasitar esta lucha, intentando, a través de una figura literaria, utilizar determinados discursos que permitan tapar la lucha de la memoria democrática y a las víctimas del franquismo.

Esto es algo absolutamente indecente, porque además el relato que intentan meter en Meirás, diciendo aquello de si quieres más a papá o a mamá, metemos a la Memoria o metemos a Emilia Pardo Bazán, que además es una señora, muy buen escritora, pero muy poco demócrata. Y nadie cuestiona la calidad literaria y los homenajes que podía tener esa señora, pero no en Meirás, allí tiene que estar Pardo Bazán en la medida que fue promotora de la construcción del edificio e influyó en su diseño, y hay que explicarlo desde esa perspectiva, pero no desde otros elementos políticos, que solo meten ideología política en Meirás con un objetivo: volver a tapar a las víctimas, con lo cual es volver a olvidarlas nuevamente, por las administraciones públicas, e intentar meter un discurso contradictorio con la lucha de la propia memoria de las víctimas, y eso hay que explicarlo y decir que aquí nadie está en contra de Emilia Pardo Bazán. De hecho, el movimiento memorialista está a defender en solitario, y esto va para los que se dan golpes en el pecho con su legado, nosotros ahora en el proceso judicial que determina los elementos vinculados a Emilia Pardo Bazán, como el retablo de la capilla, la mesa donde escribía sus obras, su diario, y que puede salir debajo del brazo de los Franco, eso nadie lo reclama, nada más que el movimiento memorialista. Por lo tanto hay mucha hipocresía, también, con Emilia Pardo Bazán y con las reclamaciones a su alrededor. Pardo Bazán tiene que estar en la medida de la historia, no para ponerla como modelo de sociedad, de igualdad, a esta señora que escribió tantas líneas en contra de la igualdad, que hizo de su vida la lucha contra la desigualdad. No tiene sentido.

Háblanos, por último, de la importante movilización convocada por la Iniciativa Defende Meirás para el próximo día 19 de junio, que quiere marcar un antes y un después en esta lucha.

La movilización del día 19 tiene varias vertientes, primero por la actualidad más reciente. Son las administraciones públicas que deberían estar con nosotros, ese día, y comprometiéndose a defender ese legado, y esa lucha por Meirás, y plantarle cara convenientemente a los Franco, y que garanticen que de allí no va a salir ningún elemento, porque todo lo que hay allí es nuestro, y podemos demostrarlo no desde el punto de vista moral y ético, sino desde el punto de vista de papeles, y por lo tanto reclamamos que se defienda esto. Pero no solamente por una cuestión de defensa del patrimonio público al que ya están obligadas las administraciones, sino, y más importante, como una lucha de ruptura con la impunidad franquista.

Que tengamos una foto de los Franco saliendo con una mesa de Pardo Bazán es arrodillar a la democracia, arrodillar y humillar a las víctimas del franquismo. Entonces reclamamos eso, pero también reclamamos esa lucha que acabamos de hablar por los usos de Meirás, que tenga en cuenta a la Memoria Histórica, que tenga en cuenta a muchas víctimas, y los usos principales  de Meirás tienen que estar vinculados a la Memoria, por eso el eslogan de la manifestación resume estas dos cuestiones: O pazo para o pobo e para a Memoria!. Ese va a ser el lema de la pancarta que va a encabezar la movilización, que esperamos que sea mayoritaria, porque representa mucho más que la defensa de unos bienes de más o menos valor patrimonial, represente la defensa de la Memoria de las víctimas y de la democracia.

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