Uno de los sectores más relevantes de América Latina, pero sobre todo de Bolivia, es el de la minería, sin duda. Los años de expolio en ese ámbito, no obstante, pueden contarse por cientos, pero a través de los proyectos progresistas, que comenzaron a llevarse a cabo a principios de este último siglo, pudo vislumbrarse cierto horizonte de autonomía, de futuro. Por ello, los grandes poderes fácticos deben revertir la situación. Es lo mismo de siempre, aunque cambien ciertos actores y ciertas prácticas. Al fin y al cabo, este es el orden sistémico, esto es el capitalismo. A lo largo y ancho de todo el sur del continente americano pueden tratarse los temas de injerencia, de Lawfare judicial, de guarimbas organizadas, de procesos de desestabilización, para que los ricos sigan siendo ricos. Este es el campo de juego, donde más que un juego, lo que está en juego, válgase la redundancia, son vidas humanas, que constantemente parecen no importar. De este modo, previo al golpe de Estado en Bolivia comenzaron a articularse, de forma tácita y directa, discursos de la violencia, discursos auspiciados y promovidos por estos sectores del poder, del Estado e internacionales. La situación, ya desde antes, fue crítica tanto a nivel social como político. Esto se tradujo en lo que posteriormente devino. Si alguien, en el ámbito político, sufrió en sus propias carnes el yugo y la persecución, durante el golpe, fue César Navarro, Ministro de Minería y Metalurgia, durante los dos últimos periodos del gobierno de Evo Morales.

 

  • ¿Por qué se llevó a cabo el golpe de Estado en Bolivia?

El golpe de Estado de 2019 ha ido la conclusión de un proceso largo, organizado y planificado por la derecha internacional y la derecha criolla boliviana. Debemos recordar que el golpe servía para impedir que el líder indígena, de origen popular y de izquierdas pudiera ser ratificado en el gobierno. De este modo, se impidió que nosotros podamos conmemorar el bicentenario de la fundación República, el 2025, teniendo una consolidación de la estructura productiva y de la construcción de la nueva institucionalidad del Estado Plurinacional. El golpe tuvo esta finalidad, primeramente, la de quebrar y frustrar un liderazgo altamente importante para nosotros y para América Latina en general. El segundo elemento del golpe es el de ocultar la catastrófica propuesta electoral de las derechas en nuestro país. Nunca, desde que recuperamos la democracia en 1982, ganaron unas elecciones por mayoría absoluta. Siempre eran minorías relativas. Es decir, el presidente que más votos consiguió, desde la derecha, para acceder a la presidencia fue Gonzalo Sánchez de Losada, que llegó al 33% el 2002. Jaime Paz, también de la socialdemocracia convertido a la derecha boliviana, fue investido presidente, habiendo sido tercero en las votaciones en 1989, con apenas el 19% de la votación. Es decir, las derechas, nunca fueron mayorías sociales y democráticas en Bolivia. Siempre fueron minorías electorales. Esas deficiencias las trataban, y tratan, de substituir haciendo acuerdos parlamentarios. Del miso modo, este 2019, prácticamente la derecha tampoco era opción política. Carlos Mesa organizó su candidatura alrededor de un círculo de amistades, de promoción. No era una fuerza política estructurada, si no que era una propuesta basada en la imagen. La derecha cruceña, por otro lado, estuvo representada por el senador Óscar Ortiz y su base social era básicamente la de los trabajadores departamentales y municipales de Santa Cruz. Ambas candidaturas no representaban opciones políticas desde la derecha. Y no solamente esto, si no que no tenían una presencia nacional. No podían competir con democráticamente con el MAS y el liderazgo del compañero Evo. El golpe también tuvo esa voluntad de ocultar ese fracaso electoral. El tercer elemento es que el golpe tuvo la finalidad de bloquear, paralizar y quebrar uno de los proyectos estratégicos geopolíticos más importantes como es la explotación, producción, transformación de litio. En los 90’ Estados Unidos ya quiso apropiarse de el litio. Quería explotar, extraer y llevarse, prácticamente durante aproximadamente los próximos 40 años, una cantidad indefinida, toneladas de lito para ser transformadas en territorio norteamericano. En cambio, nosotros comenzamos con un proyecto con recursos del Estado, de la Corporación Minera de Bolivia y con crédito del Banco Central de Bolivia. Era, es y puede ser un proyecto geoestratégico vital e importante. Estábamos entrando en la fase de industrialización para la fabricación de baterías de ion de litio. Este proceso de fabricación se estaba llevando a cabo con la alianza de empresas chinas y alemanas, pero el control mayoritario residía en el Gobierno boliviano, a través del control de los yacimientos de litio boliviano. Prácticamente en esta apuesta geopolítica y geoestratégica no tenía parte y arte Estados Unidos, ni las empresas norteamericanas, es por eso por lo que el tercer objetivo fue que este proyecto no se consolide con acuerdos comerciales importantes. Nosotros no queríamos establecer relaciones, precisamente con Norteamérica, porque sus intereses están controlados por las grandes corporaciones imperialistas. Entonces, y, en definitiva, estas fueron las características de como se organizó el golpe.

 

  • ¿Cómo vivió el golpe de Estado, personalmente?

Lo vivimos de forma muy dramática. Personalmente quién le habla… Desde el día 8 de noviembre en la ciudad de La Paz, yo tengo una vivienda que estoy comprando a crédito, fue pintarrajeada a horas de la noche con consignas como “maleante, delincuente, ya sabemos quién eres y ya sabemos dónde vives”. Es decir, ya identificaron mi casa en La Paz. El día 10 de noviembre los medios de comunicación jugaron un rol determinante, a través de ‘Fake New’, diciendo que mineros habían sido asesinados en Oruro, mineros potosínos y esa fue la motivación para que se organicen turbas, concentraciones. Cerca de las once de la mañana desde Potosí se desplazaron a mi casa, a mi domicilio en la zona baja de la ciudad. Prácticamente ingresaron a dinamitazos, rompieron las puertas, incendiaron, destrozaron y saquearon mi domicilio particular. Es una vivienda que construí con mi esposa desde los 90’, con piedras, ladrillos arena… La casa no era simplemente una infraestructura, si no que es el hogar donde se criaron mis hijos… Destrozaron parte de nuestro patrimonio simbólico y emocional. Mientras lo destruían mi sobrino dijo: “paremos, por favor”. Entonces lo agarraron, lo golpearon… Lo estaban golpeando para matarlo… Me llamaron por teléfono diciéndome que si no renunciaba lo iban a matar en el piso. Fueron los mismos vecinos de ahí, tres o cuatro mujeres mamás, las que lograron rescatar a mi sobrino para que no lo asesinen a golpes. Fue un momento muy, muy, muy dramático. El 10 yo tuve que evacuar a mi familia de La Paz a un lugar seguro por ese nivel de amenaza violenta que hubo. Yo tuve que exiliarme en la residencia de la embajada mexicana, porque el nivel de violencia social, racial y política era la expresión de esa violencia construida simbólicamente, previa al golpe, pero materializada.

 

  • ¿Y a nivel social que representó el golpe de Estado?

La sociedad boliviana, después de que asumiera la derecha oriental, vivió bajo una amenaza constante y permanente. Los compañeros aymaras y quechuas decidieron defender la Whipala, que fue agraviada por los golpistas, ya que fue quemada. Quisieron quitar la Whipala de los símbolos patrios. Por ejemplo, los policías decidieron arrancar la Whipala de su uniforme. Esto representa un agravio a la historia histórica, válgase la redundancia, de los pueblos indígenas originarios. Su lucha anticolonialista derivó en constitucionalizar la Whipala como uno de los símbolos importantes del Estado Plurinacional. Lo que hizo la derecha fue básicamente arrancar la Whipala. Por ello la reacción organizada de los pueblos indígenas originarios fue muy importante, pero fundamentalmente de aymaras y quechuas. Desde el primer momento en que asumieron, el ministro de gobierno empezó a identificar de manera individual al expresidente, vicepresidente y exministros como responsables del terrorismo, de las masacres. Entonces dio la orden de detención y aprehensión. ¡Incluso ese ministro del gobierno de facto se daba el lujo de mostrar las esposas de los policías que iban a ser usadas para enmanillar a esos líderes sociales, pero también políticos! Vivimos momentos tan dramáticos que, por ejemplo, el compañero Gerardo García, fue encarcelado cerca de dos meses por encontrarlo manejando sin llevar la licencia de conducir… Hubo compañeros, más jóvenes que comenzaron a resistir a través de las redes sociales identificando que es un gobierno de facto, porque no emergió del voto, ni siquiera del orden Constitucional. Estos fueron detenidos, fueron encarcelados en La Paz, en Cochabamba por el solo hecho de emitir opinión a través de las redes sociales. La dictadura para garantizar inmunidad e impunidad de policías y militares promulgó un decreto supremo, a dos días de ser gobierno, para que estos que repriman y asesinen no tengan responsabilidad penal. Y pues, todos estos hechos dramáticos que vivimos, por ejemplo, los asesinatos que vimos en Sacaba y Senkata, en El Alto o en Cochabamba, esas masacres por impactos de bala de militares y policías no fue criticado por la iglesia católica, no fue criticado por la asamblea permanente de los derechos humanos, no fue criticado por los medios de comunicación. Porque todos fueron parte, cómplices, pero también actores directos del golpe de Estado. Por eso, una vez se produjeron estos actos de violencia, nunca se manifestaron de manera pública en contra. Es más, quiero recordar que cuando se producían los saqueos y quemas de las instituciones públicas, que eran los Tribunales Electorales, de seis departamentos, después de las elecciones, decían que movimientos cívicos ciudadanos, en repudio al fraude, estaban expresando su impotencia. Es decir, ellos estaban justificando mediáticamente las acciones de violencia y vandalismo social. Pero en cambio, cuando los compañeros indígenas salieron a defender la Whipala en El Alto, en Senkata, en la zona sur de La Paz, dijeron que eran grupos de vándalos alcoholizados, que querían hacer volar la planta engarrafadora de gas licuado. Así que por un lado endiosan y justificaron, y justifican, los movimientos criminales, pero satanizan a los movimientos sociales que están defendiendo su historia y su identidad.

 

  • ¿Cómo ha sido la gestión de la administración pública del gobierno de facto posterior al golpe?

Yo diría que había un oficialismo cómplice entre policías, militares, iglesias católicas y evangélicas, medios de comunicación, partidos de la derecha y de la centroderecha durante noviembre, diciembre y enero. Durante estos tres meses había un nivel de cohesión política y estructural hacia el interior de estas derechas. Por eso, en estos meses se desarrollan las acciones más criminales y asesinas. Matan y masacran a hombres y mujeres. Empiezan a detener dirigentes por todos lados. Se dio una persecución política y social criminal muy fuerte. Yo debo comentar una anécdota, y es que en el mes de diciembre, finales de noviembre, principios de diciembre, cuando yo estaba hacinado en la embajada mexicana en Bolivia le entregué un poder a mi esposa a través de un notario, de forma legal, para que ella pudiera cobrar el sueldo, que me correspondía como servidor público, y el aguinaldo de fin de año, pero rápidamente el Ministro de Justicia, conjuntamente con el Fiscal, salió a decir que el exministro Navarro estaba financiando grupos terroristas y que habían detectado movimientos económicos millonarios y dudosos a través de mis cuentas públicas. Pero, simplemente fue el cobro del mes de octubre, noviembre y el aguinaldo. Solamente por el hecho de haber cobrado, a través de mi esposa con un poder legal, me acusaron de estar financiando el terrorismo. Fueron estas las lógicas de articulación que fueron creando. Yo recuerdo que el ministro Murillo, igual que la presidenta de facto Jeannine Añez, dijeron que ya se tenía el mandamiento de apremio contra el prófugo Evo Morales, que estas son las palabras que ellos utilizaron, todo esto sin que existiera la aprobación de la orden de aprehensión por el Ministerio público. Es decir, sin que la autoridad competente del Ministerio público tenga la orden de detención, ya lo anunciaron. ¿Qué quiere decir esto? Que los fiscales y los jueces eran también los operadores políticos del gobierno de facto. Vivíamos esos momentos, dramáticos, dramáticos, donde la represión organizada, la persecución y las detenciones organizadas prácticamente tenían un respaldo muy fuerte de las derechas, e incluso diría, con la complicidad de los veedores internacionales de la Unión Europea, pero también de las instituciones de Derechos Humanos, porque no mostraron la capacidad de denunciar lo que estaba sucediendo en el país.

 

  • ¿Cuándo se rompe esto? Porque tras estos tres meses puede comenzar a apreciarse una fragmentación y división interna en esta facción golpista, que parecía unida previamente.

Cuando empiezan a mostrarse las ambiciones de las derechas. Todos se creían los “mesías” del golpe de Estado y todos comenzaron a presentarse como candidatos a la presidencia. Es en ese momento, a finales del mes de enero, donde se produce un quiebre del oficialismo. Se fractura y se divide en varias “alternativas electorales”. Entonces pasamos a una fase donde la gestión pasa a estar marcada por altos niveles de corrupción en la compra de insumos médicos, como respiradores, en las compras para enfrentar la pandemia e incluso en el sobreprecio para comprar balas, bombas y granadas de gas lacrimógeno para los policías y militares. Es decir, hemos encontrado denuncias que no vienen del MAS, si no que vienen de sus propios funcionarios públicos, de los ministerios. Existen documentos que muestran estos altos niveles de corrupción. Se pudo comprobar incluso que los dirigentes utilizaban las avionetas del Estado boliviano para sus propias actividades personales, familiares y extramatrimoniales. Esto es algo que no lo vemos, ni lo denunciamos nosotros, si no que fueron los mismos que hacían uso y abuso de estas cosas hasta tal punto que comenzaron a publicar en sus redes sociales, en Instagram… Fotografías… Esto demostraba abusos, abusos de autoridad. No pudieron enfrentar la crisis de la pandemia. Es más, entramos a niveles dramáticos, donde había ausencia total del Estado, donde la única respuesta fue la militarización y de la represión policial. Quien infringía la norma era detenido y multado, pero no había los medicamentos ni medidas necesarias para curar a los enfermos de COVID-19. Así que, tras esos tres primeros meses de organización y violencia sistemática, de represión contra el movimiento social indígena popular, contra los dirigentes del MAS, se da este segundo momento donde se produce una fractura de todas las derechas, porque empieza la carrera electoral. Ahí se inicia este tercer momento, de pésima, pésima gestión y corrupción.

 

  • Es cierto que la corrupción ha sido un elemento crucial de este gobierno, pero ¿cuál es el análisis de fondo y la praxis que se ha llevado a cabo en esta “tercera etapa”?

Es en el mes de mayo, en pleno apogeo de contagios del COVID-19, cuando los médicos y hospitales estaban reclamando mayor equipamiento, respiradores, mayores equipos de bioseguridad para enfrentar la pandemia, cuando desde el interior del Ministerio de Salud se descubre que unos respiradores, que valían 9.000 dólares en España, fueron comprados a razón de 21.000 dólares. Eso fue una compra de cerca de 170 respiradores. Luego hubo una segunda compra de 350 respiradores de China, que tenían un precio de 12.000 dólares, pero fueron comprados por cerca de 30.000 dólares. Estas denuncias surgieron prácticamente desde el interior del Ministerio de Salud. Pudo establecerse que los niveles de responsabilidad estuvieron prácticamente en la misma estructura jerárquica del Ministerio. Por la forma en como se compraron, las autoridades principales del Estado tenían conocimiento de estas compras. Es más, el asesor tecnológico y científico que la presidenta de facto nombró el año pasado, que reside en Estados Unidos y que prácticamente era el vocero del gobierno en estos temas, anunciaba que estos respiradores habían sido adquiridos. Una vez que se descubrió sus sobreprecios este “embajador” desapareció y se fue a los Estados Unidos. Él se regresó a Nueva York, tanto por la pésima gestión que estaba llevando a cabo, como también por estos actos de corrupción. También se denunció, que este sobreprecio  de balas y bombas de gas, para equipar a militares y policías, se adquirió previa cotización que hizo el Ministro de Gobierno y que luego fue adquirido por el Ministro de Defensa. Estos fueron comprados con un sobreprecio de 6 millones de dólares a una empresa brasilera. Es decir, se han ido pagando costos de más a unos intermediarios. Todos estos temas han sido investigados incluso por la procuradoría, que es una institución que depende directamente del gobierno de la presidenta. Ellos han identificado responsabilidades en las autoridades en el Ministerio. También ha expuesto públicamente que, en la investigación, el Ministro de Gobierno nunca se presentó. Nunca presentó descargo en cuanto a las denuncias en su contra. Es decir, son las mismas instituciones del mismo Estado las que han hecho público y evidente los altos niveles de corrupción.

Recordemos, por ejemplo, que de dirigente de ENTEL fue puesto un amigo de Camacho, uno de los dirigentes del golpe de Estado, y en menos de tres meses produjo un desfalco económico. Incluso llegó a indemnizar a trabajadores, que estuvieron solamente tres semanas trabajando con él, con montos económicos elevadísimos. Muy, Muy elevados. Una denuncia de gastos dispendiosos, gastos incluso de hoteles muy fuertes. Así fue como prácticamente este señor tuvo que renunciar por los escandalosos actos de corrupción, pero no lo aprehendieron, se fue también a los Estados Unidos, lo dejaron huir. Este señor ahora está oculto, disperso o de vacaciones, porque salió en un vuelo comercial desde Santa Cruz rumbo a Miami, con varios millones de dólares. Está imputado, pero está de vacaciones en Miami. Es bien cómico… Le permiten la corrupción, le dejan huir del país y luego lo imputan. También podríamos hablar de lo que ha pasado en los Yacimientos, donde ha habido fuertes denuncias de corrupción y donde el exgerente, Solís, está imputado, pero también prófugo de la justicia. Este causó un daño al Estado muy, muy elevado. Entonces, con esto quiero decir, que las dos empresas estatales principales, que fueron nacionalizadas por el gobierno de Evo, tuvieron gerentes que fueron destituidos por corrupción, pero huyeron del país. Recuerdo también que la presidenta interina de la Corporación Minera de Bolivia fue destituida hace dos semanas de ese cargo también por corrupción. Es decir, los niveles de corrupción son tan dramáticos, que los mismos medios no pueden ocultar estos hechos de delincuencia que se están produciendo en nuestro país. Entonces, no ha sido solamente una pésima gestión, sino que ha habido altos índices de corrupción. El gobierno de facto de Bolivia está catalogado entre los gobiernos del mundo más corruptos de esta pandemia. En estos escasos once meses demostró que es uno de los gobiernos de derechas más corruptos del mundo en general. Por lo tanto, esta última parte se ha caracterizado por destruir la estructura económica e institucional del Estado. Hoy estamos al borde de la quiebra nacional, porque se han ido pagando las obligaciones económicas con las reservas internacionales que tenemos en el Banco Central de Bolivia. A su vez, se han bajado los ingresos del Estado un 80%. Hay una iliquidez en las instituciones públicas de gobernaciones y municipios. La actividad microempresarial, pequeño empresariado, está prácticamente paralizada y muchos al borde de la quiebra. Yo diría que esta dictadura está entre las dictaduras más pésimas que tuvimos en el país. Junto a otras, fueron dictaduras que hicieron uso de la violencia, el abuso, la corrupción y llevaron a cabo una deplorable gestión.

 

  • ¿A corto o medio plazo será posible una recuperación económica y social? Parece complicado que pueda revertirse la situación ante este contexto…

Este 18 de octubre espero, y lo digo con el corazón, con mucha firmeza, porque debo felicitar a millones de hombres y mujeres en el campo y la ciudad, que tuvieron la capacidad de enfrentar la dictadura, de resistir la dictadura, de empoderarse territorialmente para movilizarse de forma organizada, de elegir sus candidatos, de organizar clandestinamente todo el desplazamiento social para la campaña electoral, de desplazarse públicamente en los centros urbanos, a pesar de la violencia racial, política y social, incluso de paramilitares con el respaldo de policías y militares… Ese pueblo que tiene una memoria larga de resistencia, que tiene una esperanza eterna de lucha por la vida, porque no es esa clase social que teme solamente perder una casita o un trabajo. El pueblo lo que teme es perder su dignidad. El pueblo lo que teme perder es su presente y su futuro. El pueblo lo que teme perder es su soberanía y por eso lucha. No lucha por una fuente de trabajo o un estatus individual, lucha por dignidad, lucha por soberanía, lucha por justicia, lucha por su presente. Por eso tiene una memoria larga y tendrá una lucha incansable e inclaudicable. Por eso este 18 de octubre, este pueblo, que se ha empoderado territorialmente y ha enfrentado a la dictadura, va a vencer. El mundo va a conocer que el pueblo de Bolivia ha derrotado a la dictadura. El 18 de octubre vamos a derrotar a la dictadura. El 17 de octubre de 2003 salió expulsado del país uno de los mayores criminales, que destruyó la economía y las empresas de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Losada y cuyo vicepresidente era Carlos Mesa, actual “paladín” de la democracia. En octubre del 69’ hicimos la segunda nacionalización de los hidrocarburos, en octubre del 82’ recuperamos la democracia. Aunque también en octubre del 62’ fue asesinado el comandante Ernesto ‘Ché’ Guevara. En octubre de 1492 se produjo la invasión a nuestro continente. Existen muchas fechas para decir que el octubre es el octubre valioso y combativo, que nosotros tuvimos y tenemos, por eso este 18 de octubre vamos a volver a derrotar a la dictadura a través del voto democrático.