Con el tan trillado ‘amor a la sabiduría’ con el que se define a la filosofía, por su origen etimológico, a veces se le confiere a la disciplina un halo de misticismo o evasión sobre la realidad. Nada más lejos… Existe “lo del más aquí y lo del más allá”, como decía siempre un profesor, todo depende de donde se focalice el objeto. Con los pies en el suelo y la vista en el presente, pero también el futuro que puede (o debe) constituirse, sigue Daniel Innerarity, catedrático de filosofía política y social, investigador IKERBASQUE en la Universidad del País Vasco y director del Instituto de Gobernanza Democrática. Él, recientemente anunció, a través de un artículo, que “se acaba el mundo de las certezas” y, como no, nos asaltaron dudas.

 

  • ¿La incertidumbre es un derecho? No obstante, parece que vivamos en una época donde la mera opinión se convierte en saber.

La incertidumbre es una propiedad general de la vida humana, tanto en su dimensión personal como social, que se ha incrementado últimamente. La mayor parte de lo que creemos saber es una opinión, lo cual no quiera decir que no las haya mejores o peores, del mismo modo que hay verdades indiscutibles, aunque pocas.

 

  • Al respecto de la pregunta anterior usted afirma algo que quizá puede relacionarse: «La principal amenaza de la democracia es la simplicidad». ¿Cómo debe «complejizarse» la sociedad?

Haciendo intervenir más factores, valores y agentes en el proceso político; no aceptando con tanto entusiasmo las soluciones simples y la moralización de los problemas, no contribuyendo a la polarización.

 

  • ¿Le parece simple la geopolítica y los entramados del capitalismo?

Las dos cosas son muy complejas. En la geopolítica actual se pone de manifiesto que están en juego diversas lógicas. Y por lo que se refiere al capitalismo, el hecho de que no haya un proyecto alternativo ha tenido como efecto que haya muchas modalidades de capitalismo, por lo que hablar de él en singular es una simplificación.

 

  • ¿Para producir esa «complejización» es necesaria la filosofía? ¿Porqué?

La filosofía, concretamente la filosofía política, introduce en la reflexión y el debate una perspectiva que ilumina ciertas dimensiones del proceso político que se ven peor desde otras ciencias; no es la única voz, tal vez tampoco la más importante, pero las cosas no están como para permitirnos desatender ninguna voz.

 

  • En su último texto publicado afirma que «Las sociedades contemporáneas tienen que desarrollar no solo la competencia para solucionar problemas sino también la capacidad de reaccionar adecuadamente ante lo imprevisible”. ¿Cómo se debe actuar adecuadamente este 2020?

Con modestia y visión de largo plazo. Y siendo conscientes de que la naturaleza de los problemas que tenemos nos va a exigir rebajar un poco la dimensión competitiva de la política y fortalecer su dimensión cooperativa.

 

  • ¿Existen perspectivas que indiquen que «saldremos mejores de esta”?

Cuando hablamos de actos realizados por seres humanos libres no está predeterminado que vayamos a salir ni mejores ni peores.