En el contexto de 2020, con un horizonte, no apocalíptico, pero si pandémico, se ha exacerbado un odio desmedido por el peligro inminente que se supone que implica el crecimiento chino y de una supuesta inmersión, a la fuerza, del comunismo. No obstante, y como relata Zizek en su último artículo, en occidente podríamos debatir sobre la pugna y el crecimiento de los elementos de control y de una batalla feroz y despiadada dentro del seno del capitalismo.

En cuanto a China, solemos tratarla a palos de ciego, cargados de desconocimiento y a través del prisma de la prensa mediática. Por algo similar, Héctor, residente en China desde 2012, licenciado en Estudios de Asia Oriental y asesor educativo, decidió crear el blog FactCheck-China.

 

  • ¿Cómo surge el proyecto o la iniciativa de refutar o verificar las noticias que aparecen sobre China?

Primero, tengo que dejar claro que lo de Factcheck-China es una cosa personal que escribo en mis ratos libres y no tengo a nadie detrás. En cuanto a su nacimiento, cuando uno se muda a este país, como es mi caso, puede observar claramente que existen tres chinas: la implacable dictadura de los medios de comunicación occidentales, la paranoia orwelliana de las redes sociales y la real, con sus bondades y sus miserias. Que el desconocimiento de la realidad del país en occidente es total y la inmensa mayoría de noticias que se publican añaden un sesgo negativo es un hecho irrefutable, por lo que no es raro encontrar a extranjeros residentes aquí que estén muy cansados de esta situación. Pero en mi caso la gota que colmó el vaso surgió en los primeros meses de este 2020, cuando las redes se llenaron de auténticas barbaridades sobre la actuación del virus en China y muchos conocidos empezaron a contactar conmigo para que les dijese si tal o cual cosa era cierta. Llegaron incluso a preguntarme si de verdad en China mataban a los ancianos llegados a una cierta edad… Eso sumado a que al trabajar en el sector educativo tuve un parón laboral muy largo, con mucho tiempo libre, dio lugar al blog y la cuenta en redes.

 

  • Como aperitivo, ¿alguna ‘fakenew’ sobre China, que implique directamente a España, y que haya tenido mucho revuelo y consecuencias?

Hay más de una, pero para no extenderme me voy a centrar en la de que China señaló a España como origen del virus, que fue publicada tal cual por todos los grandes medios españoles y me parece muy significativa de la forma de proceder que tienen.

La universidad de Barcelona publicó un informe que afirmaba haber encontrado restos del virus en aguas de esa ciudad en 2019, antes de la fecha conocida en Wuhan. Lo que el gobierno chino dijo fue que dado este descubrimiento convendría mirar también fuera de sus fronteras. Lo más gracioso de esta historia no es que manipulasen las palabras del gobierno chino, cosa que ya no me extraña, es que el periódico del Partido Comunista de China tiene edición online en español, y cuando ellos publicaron la noticia del informe escribieron, y cito literalmente: “esto no quiere decir que se originase ahí”.

Los medios no fueron capaces ni de emplear un minuto en contrastar lo que publicaban, y esta vez ni siquiera tenían la excusa del idioma.

 

  • ¿Qué intereses existen y que rol juegan los medios de comunicación entorno a lo que ocurre en China?

En mi opinión es fácil caer en teorías sobre agendas políticas y manos negras, y seguro que hay un poco de eso, pero sinceramente creo que ese sesgo tan negativo hacia China se debe más al desconocimiento de los propios medios sobre el país del que hablan y al sensacionalismo como forma de atraer gente.

Con el primer punto no me refiero ya a que un editor en Madrid no conozca el país cuando una noticia cae en sus manos, sino a que sé de corresponsales que llevan más de una década en el país y reconocen no saber chino. ¿Alguien se imagina un corresponsal en Estados Unidos que no sepa inglés? Pues en China es el pan nuestro de cada día.

En cuanto al segundo punto, creo que a los medios tradicionales les pilló el toro de la digitalización sin haber hecho los deberes, y en vez de apostar por más calidad decidieron competir con las redes y blogs por el número de clicks. Y claro, siempre va a conseguir más visitas un titular que diga que en China ahora hay una epidemia de peste, aunque no se corresponda ni siquiera con el contenido del texto que ellos mismos escriben, que publicar que el sueldo medio en el sector industrial ha alcanzado ya el nivel de Portugal.

 

  • ¿Qué piensa la gente sobre su modelo político? ¿Es una dictadura?

El chino es un pueblo eminentemente práctico desde tiempos inmemoriales, siempre se ha dicho eso de que un filósofo griego al ver un río se preguntaría por su naturaleza y procedencia, mientras que su contraparte china lo primero que pensaría es cómo llevar el agua al pueblo más cercano. Traigo esto a colación porque aquí la gente de la calle, en general, no se plantea si es una dictadura, si hay democracia, si es comunista, si es capitalista… Las preguntas que se hacen son: ¿funciona? ¿El país avanza? ¿Se vive mejor que antes? Cualquiera que se aleje de dogmatismos y prejuicios puede ver claramente que sí, que aun con todos los problemas existentes, que son algo que tampoco niega el gobierno, el nivel de vida ha mejorado muchísimo de abuelos a padres y de padres a hijos, por lo que actualmente el apoyo al sistema es muy mayoritario.

 

  • Como definirías o explicarías el modelo político de China a alguien que no sabe nada sobre las praxis que allí se llevan a cabo.

Si pudiera contestar a esta pregunta con exactitud me habría sacado ya el doctorado, pero creo que en España cuando pensamos en un partido comunista tenemos la imagen de una organización muy cerrada, aislada de todo y a cuyos cargos sólo pueden acceder los amigos del poder, por lo que sí me gustaría señalar que el funcionamiento del Partido Comunista de China, aun con todos los abusos a la teoría que se puedan cometer, difiere bastante: la maquinaria política china está abierta a cualquier ciudadano (de hecho el partido tiene 90 millones de afiliados) y para ascender en la escala hay que pasar primero por largos periodos de demostrada eficacia política y administrativa en los que a su vez compites con mucha otra gente por ver quién lo hace mejor. Es un sistema que no se aleja tanto como podríamos creer del mandarinato tradicional (hombres que pasaban literalmente la mitad de su vida estudiando para un único examen de acceso a la gestión pública), y que explica el que las principales figuras del país sean gente de edad avanzada y tengan currículum bastante impresionantes en campos estrechamente relacionados con su labor púbica. Aquí por ejemplo sería impensable que un licenciado en filosofía, y encima sin experiencia previa en sanidad, ocupase el cargo de ministro del ramo, o que alguien llegase a alcalde sin haber pasado previamente muchos años gestionando a nivel local.

 

  • ¿Sería aplicable y sería funcional el modelo chino en occidente? ¿Porqué?

Cuando esta pregunta se la hacemos a un chino la reacción más común es de sorpresa o incredulidad: “¿por qué querrían países de occidente aplicar un modelo que no se corresponde con su desarrollo histórico y social?”. En China no existen esas ansias de universalismo que tenemos en occidente, y consideran que su modelo es inseparable de su propia evolución, de ahí que le pongan la coletilla “con características chinas”. No tiene sentido, por tanto, aplicarlo en otros lugares. De la misma forma que el sistema estadounidense o alemán, consideran ellos, no es aplicable a China, ya que ni se ajusta a su realidad ni responde a sus necesidades.