Por: Pablo G. Blanco.

Este autor, con tintes de filósofo provocador, presenta su nuevo libro Necrocatalanomicón (Autsaider editorial, 2021). Identifica su imagen con fotografías de Magnum PI, como si su literatura fuera la mejor arma que tiene para trastocar la seriedad social que le aturde. En esta entrevista exclusiva podrán apreciar su particular sentido del humor, o tal vez del drama.

Pregunta: – ¿Qué significa para usted el 11 de septiembre en Cataluña?

Respuesta: – Motivo de notable alegría cuando cae de lunes a viernes, y de moderada indiferencia cuando cae en sábado o domingo.

P: – ¿Y el 1 de octubre?

R: Me siento muy esperanzado con el 1 de octubre porque creo que si Cataluña se independiza lo van a declarar festivo nacional. Aunque supongo que a cambio van a quitarle la condición de festivo al 12 de octubre, así que en realidad me da un poco lo mismo.

P: – ¿Cataluña es su patria?

R: – Cataluña es mi patria, pero poniendo énfasis en el artículo posesivo. Si es mi patria y puedo hacer con ella lo que me dé la gana y establecer el tipo de relación que me apetezca, entonces sí.


P: – Decía Thomas Bernhard que “la patria es el lugar donde se encuentra en un momento determinado”, no más. ¿Está usted de acuerdo?

R: – No puedo estar de acuerdo con ningún aforismo, por mucho que vengan de resabiados poetas. El aforismo es un engaño reduccionista que simplifica lo inextricable de la realidad y lo convierte en una píldora de consumo sapiencial y existencial. No veo mucha diferencia entre un aforismo letraherido y una frase de Mr. Wonderful.

P: – ¿Escribe para parecer sabio o para simular ser parte de la tontería generalizada?

R: – Escribo para que los que escriben para parecer sabios queden como los tontos de los que pretenden distinguirse.


P:
– ¿Cree que en la actualidad hay muchos escritores o vamos bien?

R: – Hay demasiados y muy malos, pero me parece bien porque la escritura generalmente conlleva precariedad, soledad y ansiedad, lo cual me parece un merecido castigo para todos esos escritores.


P:
– ¿Le gusta el siglo XXI?

R: – No es precisamente uno de mis siglos preferidos porque se inicia de la decadencia de la civilización sumeria tras el saqueo de su capital, Ur, por parte de los eleamitas. Y los sumerios tienen toda mi simpatía porque inventaron los zigurats, los monumentos en honor a los dioses más bonitos de toda la Historia. Me gustaría que la construcción de zigurats se recuperara en otro siglo XXI, el presente, y que me dedicaran uno a mí. O varios.

DEJA UNA RESPUESTA