La noche de la caída del Muro de Berlín, el 9 de noviembre de 1989, el periodista Carlos Enrique Bayo (Barcelona, 1956) lo atravesó, y escribió la crónica de los hechos en Diario 16; antes de cruzar el Checkpoint Charlie, asistió a la célebre rueda de prensa del portavoz del Gobierno de la RDA, Günter Schabowski; el mismo año estuvo destacado en la Plaza Tiananmen, en Pekín, donde se produjo la histórica matanza de estudiantes. Otros hitos en su biografía de corresponsal y reportero fueron Camboya y Afganistán, en 1988, junto a los tanques soviéticos en retirada. Pasados los años, cambió de registro. Actualmente se dedica al periodismo de investigación en el diario digital Público, que dirigió entre 2012 y 2016, y donde reveló –junto a la periodista Patricia López- las maniobras del exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y el responsable de la Oficina Antifraude de Cataluña para incriminar a políticos independentistas. Hace un mes Carlos Enrique Bayo y Patricia López publicaron un artículo titulado “La incalculable fortuna de Juan Carlos, rey: de la cuenta ‘Soleado’ a los negocios con Corinna”. En las jornadas Geopolítica Sur del Frente Cívico-Valencia, Bayo ha abordado “El retorno de Eurasia”. De su experiencia dan cuenta cinco años de corresponsalía en Moscú, otros cuatro en Washington y la cobertura de seis cumbres entre las superpotencias.-El gasto militar de Estados Unidos en 2017 se situó en 610.000 millones de dólares, con lo que supera la de los siete países siguientes en la ratio, según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz (SIPRI) de Estocolmo. Mientras los países de la OTAN gastaron 900.000 millones de dólares en 2017 (el 52% del total mundial), Rusia (66.300 millones de dólares) redujo la inversión militar en un 20% respecto al año anterior (el primer descenso anual en las últimas dos décadas). Estados Unidos cuenta con 800 bases militares repartidas por el planeta, y es el mayor exportador mundial de armas (34%), seguido a distancia por la Federación Rusa (22%); además, la potencia norteamericana dispone de 6.800 ojivas nucleares (Rusia, 7.000). ¿Es Rusia hoy realmente una gran potencia?

Evidentemente no se trata de una superpotencia económica. El PIB ruso es similar al de Canadá, y nadie defiende que éste país sea una superpotencia. Pero hablamos de otra cosa; de un término que procede de la Guerra Fría, e incluye a los países con arsenales nucleares y capacidad de proyectar la capacidad (ofensiva) militar muy lejos de sus fronteras. Entre 1947 y 1991 sólo hubo dos superpotencias –Estados Unidos y la URSS-, ni siquiera China lo era, aunque tuviera un pequeño arsenal nuclear; y tampoco Israel lo es actualmente, pese a que disponga del mayor ejército de Oriente Próximo y cuente con una potencia militar impresionante (Israel posee al menos 80 cabezas nucleares, según el SIPRI. Nota del entrevistador). Además hay muchos tipos de armamento nuclear, por ejemplo los Intercontinental Ballistic Missile (ICBM) de largo alcance; definen lo que se llamaba la doctrina militar de la Mutual Assured Destruction (MAD), en la que se basó la “paz” de la Guerra Fría. Significaba que una superpotencia no podía atacar a otra, porque ésta podría responder y destruir a la primera por completo. De ahí provienen los escudos antimisiles, la Iniciativa de Defensa Estratégica o “Guerra de las Galaxias” de Reagan y todas las películas de ciencia ficción relacionadas.

-El analista Alfredo Jalife-Rahme define la Destrucción Mutua Asegurada (MAD) en el periódico La Jornada como “una ‘política de seguridad nacional’ conceptualizada por John Von Neumann, estratega de la Guerra Fría, inventor de la teoría de juegos y mandamás del Comité de Misiles Balísticos Intercontinentales”. El artículo (22 abril 2017) se titula “Bajo la lupa. La ‘Teoría del Loco’ de Trump y Kissinger para confundir a Rusia y China”.

<Pero precisamente ahora se ha dado un paso más en la carrera armamentística, con los misiles hipersónicos (mach 7), que pueden alcanzar siete veces la velocidad del sonido sin que haya sistema antimisiles que los pueda derribar. El discurso anual del presidente Putin tuvo lugar el uno de marzo (antes de la reelección), en el gran centro de exposiciones Manezh, junto a la Plaza Roja. En el acto presentó los nuevos misiles hipersónicos Kinzhal, diez veces más rápidos que la velocidad del sonido y que calificó de “invencibles”. Hay actualmente unas tensiones nucleares muy importantes. El 12 de junio estaba prevista la Cumbre entre Estados Unidos y Corea del Norte en Singapur, y tanto Trump como King Jong Un se han liado a hacer declaraciones sobre quién tiene el “botón rojo” más grande. En el mundo hay miles de cabezas nucleares con capacidad para destruir varias veces el planeta.

-122 países aprobaron en 2017 el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, promovido por Naciones Unidas; pero no votaron el documento ni participaron en las negociaciones los nueve países con capacidad nuclear (Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, Corea del Norte, India, Pakistán e Israel). En el planeta hay al menos 15.000 ojivas nucleares. ¿Cuál es la perspectiva?

Hay indicios en una información publicada por The Washinghton Post el 10 de mayo. Señala que el Comité de Fuerzas Armadas de la Cámara de Representantes de Estados Unidos ha puesto en marcha el mecanismo que permite abolir el Tratado de Control de Armas Nucleares Intermedias (INF, por las siglas en inglés), firmado por Reagan y Gorbachov hace 30 años. Este Tratado impedía la implantación de armas nucleares en un escenario de guerra en el centro de Europa; son los misiles de alcance intermedio (distancia que separa España de Italia o Francia de Austria). Estados Unidos justifica esta decisión en que Rusia estaría violando el Tratado. Pero lo que realmente ocurre es que Trump está realizando una campaña enorme para acabar con los grandes Tratados sobre control del armamento nuclear del pasado; uno de ellos es el de Reducción de Armas Estratégicas (START III), suscrito en 2010. El presidente norteamericano lo ha afirmado claramente: quiere tener un arsenal nuclear mayor que el de ningún otro país, y ser el “sheriff” del mundo. En 2002 Estados Unidos ya abandonó el Tratado sobre Misiles Antibalísticos.

-Los intercambios comerciales entre China y Rusia aumentaron en más de un 20% durante 2017, según fuentes oficiales. Los dos países forman parte de alianzas como la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), de carácter económico, cultural y de seguridad; colaboran en el desarrollo de la Ruta Marítima del Norte, en el Ártico; han sellado acuerdos en el marco de la Unión Económica Euroasiática y colaboran en la línea de alta velocidad ferroviaria Moscú-Kazán. ¿Se trata de un nuevo eje en un mundo multipolar?

Yo no lo llamaría eje Moscú-Pekín, creo que no lo hay como tal. Lo que existe es un desplazamiento muy importante del poder hacia el Pacífico, donde se concentra el 56% del PIB mundial (considerados los países cuyas costas baña el océano). China se ha incorporado al club de las superpotencias. Económicamente es mucho más poderosa que Rusia, ha superado a Alemania y está acercándose a Estados Unidos en casi todos los indicadores. Pero también está desarrollando su capacidad armamentística y espacial de manera muy acelerada; en un principio lo hizo con la ayuda de la Unión Soviética y después por su cuenta, pero lo importante es que actualmente puede desplegar su poder en el mundo entero. China ha comprado tierras en Madagascar, Mozambique y otros países africanos, importa enormes cargamentos de hierro australiano, cuenta con la mayor reserva de divisas del mundo (supera los tres billones de dólares) y también es el principal tenedor de bonos del Tesoro estadounidense.

-En la conferencia has mencionado los informes de la RAND Corporation, que advierten del “desafío” militar para Estados Unidos que representan Rusia y China…

Se trata de un think-tank, cercano a la derecha norteamericana y a la OTAN, que realiza informes estratégicos militares y globales. Alguien podría decir que está sobrevalorando la potencia militar de sus rivales para justificar un rearme, pero lo cierto es que Rusia cuenta con 7.000 cabezas nucleares; se podría pensar que Rusia es una potencia meramente regional, pero entonces ¿cómo se explica que pueda quedarse con Crimea frente a Estados Unidos y la OTAN? Y tampoco se atreven a hacerle frente en Ucrania y el Mar Negro. Cada vez que Rusia ha actuado militarmente fuera de sus fronteras, ha sorprendido a la OTAN y Estados Unidos.

-¿Por ejemplo?

En la guerra con Georgia, de 2008, por las regiones prorrusas de Osetia del Sur y Abjazia, que han terminado como repúblicas “satélite” de Rusia. La OTAN quería incorporar a Georgia, y a su vez el presidente georgiano, Mijail Shaakashvili, pretendía que el país se sumara a la alianza militar. Cuando se traspasan determinados límites geopolíticos, es decir, plantear que Georgia o Ucrania se integren en la OTAN… Estados Unidos y la OTAN ya violaron los compromisos con Gorbachov de no extender la Alianza Atlántica a las fronteras de la Unión Soviética; sin embargo, en 1999 ingresaron en la organización militar Hungría, Polonia y la República Checa, y en 2004 Bulgaria, Eslovaquia y Eslovenia; ese mismo año se unieron a la OTAN las repúblicas bálticas (Lituania, Letonia y Estonia).

-El 15 de enero la Comisión Europea constituyó un grupo de expertos para combatir la desinformación y las noticias falsas (fake news). “Así funcionaba la fábrica rusa de las noticias falsas”, titulaba El País un reportaje del 21 de febrero, que apuntaba documentación del FBI sobre una operación “diseñada desde Rusia” para influir en las últimas elecciones presidenciales de Estados Unidos. Asimismo, eurodiputados del PP y del PSOE han denunciado la “interferencia” de Rusia para favorecer la “secesión” de Cataluña. ¿Qué te parecen estas denuncias?

El mayor productor de “fake news” en España es el gobierno del PP, no hay más que examinar las falsedades que difunden en las redes sociales o leer los medios de comunicación afines a la derecha; tanto digitales (OK Diario, Periodista Digital, El Confidencial, El Independiente o El Español), como en papel (ABC, La Razón, El Mundo y también El País). En 1995 el comisario José Manuel Villarejo realizó un informe interno, que difundimos en exclusiva en el diario Público, dirigido a la Comisaría General de Información de la Policía Nacional en el que explicaba cómo tenía periodistas “infiltrados” en los medios de comunicación; esto le permitía conocer con varios días de antelación las noticias que iban a ocupar las portadas. En el equipo de investigación de El Mundo estaban entonces Eduardo Inda, Manuel Cerdán y otros. Las “fake news” vienen de entonces. El mecanismo es el siguiente: te voy filtrando exclusivas y te convierto en un “gran” periodista de investigación –cuando eres un obediente reproductor de filtraciones interesadas-, y de vez en cuando te “coloco” la “fake news” de verdad, es decir, la intoxicación pura y dura que el periodista publica como si fuera cierta. Los medios españoles están llenos de “fake news”, no sirven como referencia.

-¿Consideras “fake news” las informaciones publicadas sobre la presunta “injerencia” de Rusia en las elecciones estadounidenses de 2016, el “Brexit”, las próximas elecciones mexicanas o a favor de Marine Le Pen?

La biblia de la derecha es la revista The Economist, que el 24 de febrero publicó un gran dossier sobre las maniobras de Rusia para desinformar e influir en Europa mediante Internet y las redes sociales. El semanario explica que Rusia ha cultivado vínculos con un gran espectro de partidos europeos, desde derechistas como la Liga Norte en Italia (su líder, Matteo Salvini, firmó un acuerdo de cooperación con el partido de Putin, Rusia Unida, en 2017), o el FPÖ, la ultraderecha austriaca, que actualmente participa en un gobierno de coalición en el que controla los ministerios de Exteriores, Interior y Defensa; el artículo menciona relaciones con la extrema derecha alemana (AfD) y el fascista British National Party (BNP). Pero al mismo tiempo se dan estas alianzas con la izquierda. Según The Economist, se ha producido un acercamiento entre Rusia y Die Linke (La Izquierda) de Alemania. Esto es verdad, es la agudización de las contradicciones del adversario; ahora bien, la interpretación y el sesgo que imprime la revista es el de la derecha dura, que yo no comparto para nada.

-Por último, un informe reciente para el parlamento británico de Mc McGrath, director fundador de la ONG Transparency Toolkit, revela “numerosos ejemplos de interpretación errónea de los datos” y “pobre metodología de investigación” en artículos sobre la supuesta “injerencia” rusa en Cataluña publicados por El País y el think-tank Real Instituto Elcano. ¿Destacarías algún caso?

Entre otros, la información publicada por El País el pasado 11 de mayo, basada en un documento del think-tank Europa Values; se refiere a “las campañas de desinformación de los medios rusos y la activación de redes de cuentas automatizadas para popularizar bulos y exageraciones durante la crisis independentista en septiembre y octubre de 2017”; estas “campañas de desinformación” formarían parte de la llamada “guerra híbrida”. El artículo de El País también señala que Europa Value recibió la semana antes en Praga una distinción del Comité Militar de la OTAN por su investigación “sobre actividades subversivas rusas en el Este de Europa”. Por otra parte, el diario califica como “instigador” al diario Sputnik, cuando se trata de una agencia de información; y en la infografía sitúa a la República Checa como país que ha “despertado a la amenaza de la injerencia rusa”, cuando el actual presidente, el prorruso Milos Zeman, ganó las elecciones en enero de 2018.

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