El fin de la historia de Fukuyama no fue más que una perogrullada cargada de soberbia de aquella intelectualidad intrínseca en la época capitalista neoliberal, que se piensa así misma como el punto magnánimo de la historia de la humanidad. En los tiempos recientes, y en los venideros, el cuestionamiento y constitución de la crítica social es y será una constante. La crisis, acrecentada por la pandemia, ha puesto de relieve todas las trazas y costuras descosidas de un sistema, que parece no sostenerse. Pero antes de que puedan vislumbrarse paradigmas distintos, ya es una realidad la lucha, una guerra fría dicen, por la multipolaridad del tablero geopolítico. Quizá, con el declive de los Estados Unidos como única potencia mundial, es a partir de donde surgen los nuevos relatos constitutivos de posibilidades de futuro. Esto, sin duda tendrá un gran peso en América Latina, región sometida a los designios del imperio norteamericano durante decenios. Para tratar estos temas contamos con el conocimiento de César de la Reza, boliviano, analista político, especialista en geopolítica, que estudió como jurista en Derecho Internacional Público en Rusia.

 

  • Tras esta situación convulsa que se está viviendo en Estados Unidos, que se conjuga con la visión de un mundo multipolar en el horizonte, ¿se verán debilitados el modo de vida, la supuesta democracia y el peso internacional norteamericano?

Hay que recordar que la actual situación que se vive en Estados Unidos es un punto de inflexión en el largo proceso de declive de su poder imperial. Primero tenemos que, en términos de poder, lo único que ellos conservan es el poder militar. En el ámbito económico es conocida la situación que ellos sufren respecto a la China. Los Estados Unidos han entrado en una profunda crisis. Una crisis que no se puede resolver simplemente con leyes o mejoras parciales. Es ya una crisis de carácter interno, incluso de su propio modo de vida. Los modos de vida no son cosas que se solucionen con políticas gubernamentales o simplemente disposiciones. Así que, sí, los Estados Unidos están inmersos en un proceso de su declive y de su influencia en el mundo.

Un ejemplo claro de esto es la situación que se vive en América Latina. No han podido derrotar al gobierno de Maduro, a pesar de los enormes esfuerzos desplegados y siendo Venezuela un país que se encuentra bloqueado, sancionado y con un gobierno no reconocido por 50 países de la Unión Europea, pero que sin embargo se encuentra resistiendo con un poder militar que no se ha deslindado, como mayoritariamente ocurre en América Latina cuando se producen los golpes de Estado.

El retorno de los gobiernos progresistas en Argentina, Bolivia y muy probablemente en Ecuador marcan justamente, también, esa incapacidad para retener, en cierto grado, su influencia. Ni tan siquiera en su, llamado por ellos mismos, patio trasero.

Pero ¿qué podríamos esperar del resto del mundo? Ahí los graves problemas de Estados Unidos con países clave de la Unión Europea, su retroceso en todo el medio Oriente tiene, y deja patente, que solamente conservan su fuerza en el ámbito militar. Por lo tanto, el proceso de lateralización o multilateralismo en el mundo se está desarrollando, en un primer término, económica y posteriormente, que es un proceso más lento, en el ámbito cultural y democrático.

La referencia de la democracia, que supuestamente encarnaba Estados Unidos en Occidente, ha quedado en entredicho. Pero ya es una tendencia recurrente su cuestionamiento. Se han hecho referencias a la influencia de Putin previamente, ahora el fraude… Es una situación que correspondería mas bien a la situación de un país en vías de desarrollo. Los Estados Unidos, entonces, ya no conserva ni la imagen de la representación de ciertos valores, ni el poder económico.

Su crisis no va a terminar con un gobierno sea de Biden o sean varios gobiernos que digan que pretenden restaurar esta situación. Hay razones objetivas para esa decadencia, que están vinculadas corelacionadamente con la emergencia con otros polos de influencia regional y mundial como son Rusia o China y probablemente la UE, en un futuro cercano. Este declive no está relacionado necesariamente al gobierno de Trump, si no que el gobierno de Trump es una reacción a ese declive.

Lo que podemos esperar entonces en el marco de la políticas tradicionales de los Estados Unidos es un reforjamiento de sus aventuras de carácter militar, porque toda la legitimidad en términos de democracia y valores está totalmente erosionado, como hemos visto en estos días que están transcurriendo.

Este es un momento de inflexión y crisis que no será solucionado por ningún gobierno. Si existiera la posibilidad para un reposicionamiento de los estados unidos ello implicaría un cambio de políticas que no está en las posibilidades del Deep State, su complejo militar e industrial, ni en las características de la economía norteamericana, ya sea con un gobierno Demócrata o Repúblicano.

Esto además va a generar una reconfiguración muy importante en América Latina y el mundo, porque no han podido detener la influencia de Rusia y China. Claramente no han podido solucionarlo con las estrategias que estaban acostumbrados a hacerlo.

 

  • Se habla del surgimiento y alza de estas nuevas potencias económicas como Rusia y China, pero ¿qué modelos de mercado son el que estos llevan a cabo? ¿Son distintos a Estados Unidos?

Es importante aclarar que durante la Guerra Fría los países socialistas trataban de exportar un modelo integral alternativo al capitalismo, pero actualmente esto no sucede. Incluso en algunos sectores la China, por ejemplo, tiene rasgos de un capitalismo más salvaje que el norteamericano en relación a su propia población. Este es uno de los motivos por el que los rusos y otros países no podían competir con la China en términos de mano de obra barata, porque el grado de explotación de la mano de obra que allí existe es mucho mayor debido a una relatividad que no es muy comprendida y es la siguiente: para los chinos el actual desarrollo de su país constituye un desarrollo en sus propio modo de vida, pero en términos ínfimos desde un punto de vista del estándar de vida que se tiene en el mundo occidental. Por ejemplo, acudir a vivir a grandes galpones, donde viven obreros en camarotes, prácticamente como gallineros, para poder trabajar en fábricas donde tienen un sueldo muy escaso en términos occidentales. Esto es inimaginable para europeos y norteamericanos, ósea que no pueden competir con la China en esos términos.

Con esto quiero decir que en términos económicos no constituyen alternativas de desarrollo, ni de estructuración económica. Esto es evidente, pero en términos de hegemonía si son modelos muy importantes de referencia. Voy a ser explícito. La penetración China en América Latina, secundariamente rusa, tienen este distintivo y es que no borran ninguna cuestión ideológica y solamente se orientan en términos de bussines as usual, es decir, negocios, pero con un mayor respeto por el soberanismo y los intereses de los países que ellos están “hegemonizando”.

¿En qué sentido de forma específica? Para entender esto no hace falta vivir en el tercer mundo. En América Latina, con nuestra larga experiencia con los Estados Unidos, sabemos que esta siempre se ha basado en que ellos han utilizado el poder duro para manejar las relaciones con los países latinoamericanos. Según un militar norteamericano que conocí, esto me lo dijo de forma directa: “América Latina es una zona de paso entre Estados Unidos y la zona Sur”. Las políticas de ellos son siempre regionales que van por décadas. Es cierto que utilizan distintas tácticas. Por ejemplo, en ecuador se busca dar un golpe interno en una variante de lo que se hizo en el Brasil. En argentina esta la variante democrática, con Macri a la cabeza. En Bolivia un golpe de Estado y así sucesivamente. Estas variantes no son más que eso, variantes de esta reestructuración conservadora que ellos han intentado aproximadamente desde 2014, con varios éxitos y numerosos fracasos.

Entonces ¿cuál es la diferencia con la China? La China tiene una relación con los países del tercer mundo, en este caso latinoamericanos, menos explotadora, menos abusiva y absolutamente no injerencista. A partir de la emergencia de la China, además, ha sucedido algo que tradicionalmente beneficiaba a América Latina y es que cada vez que los Estados Unidos están ocupados en otras cosas, como la primera y la segunda guerra mundial, nuestra situación mejora sustancialmente. Por ejemplo, durante las guerras mundiales se produce el despegue de las industrias latinoamericanas, justamente porque los países del norte no podían abastecer del mismo modo como lo hacían en tiempos de paz. Eso planteó la necesidad objetiva de crear nuevas industrias. Esto es un hecho objetivo de la historia, no es una cuestión ideológica.

Ahora, la ofensiva China es tan grande, que, contradiciendo los mismos principios del neoliberalismo, Estados Unidos ha retornado a políticas proteccionistas, porque ellos que eran los paladines del neoliberalismo a ultranza, han terminado por reconocer que eso es inviable para conservar su poder. Entonces América Latina, gracias a ello, actualmente se encuentra sin un proyecto político de derechas. En los 90 era mundial el neoliberalismo como la solución final para las economías. Eso, los chinos y los rusos lo han visto muy inteligentemente las grietas y han volcado la carta contra los impulsores de esta política global.

Es cierto que la China, sobre todo, encarna mucho mejor que Estados Unidos la política neoliberal, solo que tiene niveles de hegemonía mucho más respetuosos en cuanto a las naciones y sus intereses. Esto se inscribe dentro de su estrategia misma eh. Este ser “buenitos” al contrario que Estados Unidos, porque si actuaran como ellos, con la misma dureza y cinismo… Para eso nos quedamos con los americanos.

Por lo tanto, esta lucha hegemónica, para nosotros implica un riesgo, pero también, en los tiempos poco realistas, representa oportunidad. El hecho de que la economía china haya surgido como un mercado alternativo para los productos latinoamericanos ha incidido fuertemente en el desarrollo económico en las últimas dos décadas. Porque es el crecimiento del precio de las materias primas, que ha motivado o ha permitido el desarrollo, por ejemplo, en Bolivia. Esto se debe a ese crecimiento de las materias primas, originado por la emergencia de la China.

Pero en términos económicos, es obvio que no implica ninguna diferencia respecto al modelo norteamericano, mas bien es un acrecentamiento de esas condiciones solo que manejado de una forma mucho mas inteligente, en formas de respetar esa soberanía e intereses, en términos de ganancias, precios… Y esto es algo a lo que Estados Unidos no ha sabido responder. Le han volteado la carta…

Recapitulando, no, no son ninguna alternativa de desarrollo económico, no constituyen paradigmas ideológicos, sino más bien políticos de acción real en términos de cambio comercial. Son mucho más pragmáticos, realistas y respetuosos que los norteamericanos y es ahí donde se abre una brecha beneficiosa en el tablero geopolítico mundial, donde nuestra relevancia es muy muy pequeña y nuestro abanico de oportunidades son muy muy escasos.

La nueva ruta de la seda, que se proyecta, que atraviesa el centro de América Latina, nos brinda una oportunidad de crecimiento económico. Los Estados Unidos no tienen con que responder a eso. No tienen alternativa y lo tratan de frenar en la fuerza. Esto en términos relativos es beneficioso para nosotros. No hablo de “oh la china que no fomenta el extractivismo o la destrucción del medio ambiente”, no, no es eso. Estoy hablando de ventajas relativas a corto plazo, sobre todo. Entonces esto se trata de establecer relaciones donde no existen imposiciones de carácter restrictivo.

 

  • ¿Se abre, entonces, la posibilidad de que los países de América Latina puedan ser autónomos?

Son tres ejes los que determinan esta mayor autonomía. Un poco más de autonomía quiero decir eh. Primero, la apertura del mercado asiático para poder vender estas materias primas, pero esto no involucra industrialización. Claro que no involucra esa mayor industrialización, pero diversifica los mercados.

En segundo punto, como la industria china es tan voraz, ósea que exporta, ellos requieren mucha materia prima, así que los precios por esta demanda china crecen. Esto nos da una mayor rentabilidad económica, pero ello no es una situación estable, porque ahora china también está en una situación distinta, desde el punto de vista económico, a la que tenia hace una década y no es tanta la demanda como hace diez años, pero ese mercado nos da un margen de mayor autonomía y capacidades de importación y exportación.

El otro elemento es que, a diferencia de los Estados Unidos, tiene un gran proyecto transcontinental, que es la nueva ruta de la seda, y ese proyecto que esta tanto orientado a Nicaragua, donde constituir un canal que rivalice con el canal de Panamá, como en el corredor interoceánico, que atraviesa Bolivia, y que son una oportunidad muy importante para nosotros.

Al frente no tenemos nada similar de los Estados Unidos. Participar en la ruta de la seda implica para nosotros una oportunidad económica y ese mayor grado de autonomía. A pesar de todo esto, el mayor grado de autonomía que nosotros tenemos en relación con la China y la reconfiguración del tablero mundial, que se basa en una característica de las relaciones económicas y políticas.

Por ejemplo, los Estados Unidos, permanentemente, plantea condiciones, como el tema narcotráfico, el tema de la democracia, entre comillas tal cual ellos la entienden, el tema de espacios de inversión, de materias primas, tipos de intercambio comercial y políticas de carácter injerencista en nuestros países que van desde la institución del Lawfare, o guerra jurídica, que va condicionada a ciertas reformas de los sistemas legales, de acuerdo con ciertos parámetros. Este tipo de normativas han sido introducidas en nuestros países y utilizadas sobre todo en el ámbito político. Todo este tipo de condicionamientos no los pone la China, por eso digo “una mayor autonomía”. Mayor. No autonomía a secas y completa.

 

  • ¿Qué debería darse para que existiera esa autonomía o soberanía completa? ¿Es posible o estamos viviendo el fin de la historia, que permanecerá siempre en el capitalismo dominante?

La autonomía no debe entenderse de forma absoluta. Existen muchas condiciones objetivas, políticas, económicas, medio ambientales que restringen esta autonomía o soberanía. Así mismo existen corrientes mundiales como el globalismo, muy fuertes que engloban, válgase la redundancia, todo lo que acabo de mencionar y van a contracorriente de esta visión de soberanía en términos absolutos.

En cuanto a la experiencia latinoamericana es muy difícil hablar de un grado mayor de soberanía, si no existe un proyecto que culmine en la federalización de los países.

Esta es la única región en el mundo, tan grande, que cuenta con un idioma común, desde río grande hasta el polo sur, con la excepción de Brasil o Haití, que son lenguas muy cercanas… No es como Europa, por ejemplo, donde conviven lenguas de diferentes orígenes, latinas, germánicas, eslavas e inclusive diferentes alfabetos… Así en América Latina existe una gran comunidad lingüística, también religiosa y en tercer término histórica.

Es un hecho que hemos tenido a los mismos imperios colonizándonos, de cabo a rabo, a lo largo de la historia. Primero el español, luego el inglés, después el norteamericano… Así que… Hemos compartido la misma casa común en cuanto a angustias, dolores y esperanzas. Eso nos da una entidad e identidad, que no existe en otras regiones del planeta históricamente.

Así podemos plantear constituir un ente estatal, una confederación o federación. Es un proceso muy difícil, pero es el sueño de todos los libertadores: San Martín, Bolívar… Ellos no pensaban, o no nos pensaban a nosotros, como Estados nacionales en la categorización europea del término, sino que lo hacían como una entidad continental. Eso, esa posibilidad es la que nos daría un mayor grado de autonomía.

Ahora bien, desde un punto de vista del capitalismo como modo de producción, cada vez son mas fuertes las alarmas medioambientales o, por ejemplo, esto del COVID, que ha puesto en entredicho todas las nociones de libremercado, globalización… En un sentido muy profundo. Esto nos hace repensar el rol del Estado, el rol de las necesidades básicas humanas… Esto va a contrapelo de toda la idea del neoliberalismo como solución mágica de la humanidad.

Son estas crisis las que nos están llevado a pensar cada vez más en una forma de producir y consumir, que sea justa en términos humanos y amigable con el medioambiente. De hecho, ya se está planteando la idea de la sobrevivencia de la humanidad y pareciera que es este límite el que nos puede hacer reaccionar en términos de una economía que no aniquile el sustento mismo de la vida humana y del mundo.

Obviamente esto no es el fin, eso es un mito. Yo sé que cada época se piensa a si misma como una culminación, pero es un concepto aburrido y poco sabio, porque con conocer un poco de la historia universal puede comprenderse, básica y claramente, que en la humanidad nada ha sido eterno y que ninguna experiencia se ha dado de una forma total y definitiva por completo. Ha habido antecedentes, progresos, retrocesos, avances. La historia de la humanidad es ese caminar dubitativo y en eso se va construyendo las nuevas relaciones humanas.

Un ejemplo es la Unión Soviética, en el campo socialista, con todos los defectos que ahora se le vituperan y con todas las virtudes que no se mencionan y que se quieren tapar y cubrir, constituye un hecho ineludible de la historia. Es lo mismo que el capitalismo. El capitalismo no se presentó refinado y culto. Se dio así, con progresos, que llevaron a la Revolución francesa y con un retroceso intrínseco que constituyen un rechazo de los mismos lemas de esa Revolución. Nada ocurre de una forma perfecta desde un inicio, pero la experiencia del socialismo, llamado real, es un elemento importantísimo en términos de futuro. No en cuanto repetición como tal, sino de una alternativa.

Cabe recordar que esa alternativa tenía el segundo lugar, en cuanto a desarrollo de la economía, a nivel mundial. Se han construido muchos mitos en cuanto a eso, pero sí, ha ocurrido, ha sido una alternativa de construcción de sociedad, que fracasó en algún sentido pero que cosechó muchos éxitos científicos, organizacionales…

La historia se construye así. Por supuesto que esto no es el fin. La humanidad está buscando, está tanteando, a través de los enormes conflictos del mundo. Hay cada vez una más clara manifestación de que así no podemos continuar, pero las alternativas se construyen caminando, no se ofrecen como recetas. Así, yo creo, que estamos en ese proceso de construcción de alternativas. Esto, de este modo, empieza a configurar una idea de cambio también de cambio de economía, de modos de producción, porque no podemos seguir mucho tiempo en esta ruta de eterno vicio productivo y consumo que no tiene que ver con nada de lo real con las condiciones humanas y de vida en este planeta.