Gaspar Llamazares, el exlíder de Izquierda Unida e impulsor, junto a Baltasar Garzón, de Actúa, acaba de publicar un libro sobre el pasado y el futuro de la izquierda en España: La izquierda herida: una reivindicación de la democracia frente al espejismo del populismo, editado por La esfera de los libros.

Llamazares reflexiona sobre la irrupción del neofascismo de Vox, sobre los errores de la izquierda, la robotización de la economía española y del espacio que le queda a la «otra» izquierda en España. El libro se aleja bastante de lo que se estila la política actual, muy centrada en lo personal y las biografías. «Me duele estar entre libro de Rajoy y el anunciado libro de Rivera», señala el político en tono humorístico.

Me ha llamado la atención una expresión que ha usado en el libro: «investidura por aburrimiento», ¿no está de acuerdo con el pacto de Gobierno firmado por PSOE y Unidas Podemos?

Bueno, yo creo que la única salida posible. Creo, además, que era la salida que se correspondía con el voto ciudadano, ya que no comparto que hubiese una salida transversal. Las excusas de las derechas me parecieron inviables, la única vía posible era llegar a un gobierno de izquierda e intentar la pasividad del resto de fuerzas minoritarias. La única alternativa a esto, la que quería la derecha, eran unas terceras elecciones, lo que hubiese sido una catástrofe desde el punto de vista democrático.

Habla en su libro de profundo desgaste de Unidas Podemos y de la falta de autocrítica, ¿cree que les beneficia formar parte del Gobierno o que les perjudica?

Me parece que han convertido la ventana de la que habla Chantal Mouffe, del populismo, prácticamente en una alternativa. Mouffe plantea algo que es la radicalización de la democracia, rompiendo con lo que era la tradición histórica de la izquierda en España: la izquierda postcomunista. La izquierda comunista, ya desde la transición, se había decantado por una izquierda democrática, por la profundización de la democracia.

Al igual que sectores minoritarios en aquel entonces incendiaron esa vía en favor de una vía leninista, entorno a 15 M ha aparecido el populismo con una vía alternativa a la transición democrática del socialismo y creo que esto ha sido craso error. Esta situación ha retrasado el cambio de la izquierda y nos ha hecho perder un tiempo precioso para abordar los cambios necesarios en la izquierda, que no son los que se han hecho, porque los que se han hecho han sido parte del populismo: pura agitación y puro maquillaje. nos equivocamos aquellos que no supimos verlo, que no supimos ver la profundidad de la crisis Económica, social, generacional, política e institucional.

El populismo ha sido una salida en falso, una vía muerta para la izquierda, porque dejó pendientes todos los temas importantes con ese relato que niega la Transición y la Constitución, y que no ha sabido ver la correlación de fuerzas. No estamos en la antesala de la revolución, estamos en la antesala de la reacción.

Podemos, de una forma muy pragmática, se ha adaptado a la realidad dados sus resultados menguantes. Se ha adaptado a la política de alianzas, pero no ha hecho realmente un análisis crítico, y eso es algo que se echa de menos, ya que es algo que afecta al proyecto, al partido, a la política de alianzas y a las posibilidades de futuro.

Creo que se va a echar de menos una critica gobiernos de izquierda, porque esa crítica no puede venir únicamente desde la extrema derecha, que es el bloque que va a arrastrar al resto de la derecha.

¿Pero perjudica o beneficia a Podemos estar dentro del Gobierno?

Creo que tienen más que ver con los nuevos horizontes hacia una situación interna y compleja que realmente a las posibilidades que da la presencia en el Gobierno. Pero como digo, a mí no me parece lo esencial, para mí lo esencial es desarrollar el acuerdo programático y la posibilidad de tener margen para desarrollar este acuerdo programático.

Lo básico está en reconstruir el contrato social y a lucha por la desigualdad, que se ha convertido en una desigualdad obscena y con grave peligro para la legitimidad de la democracia. Es un populismo Autoritario, un populismo que ahora mismo solo representan la izquierda europea y Vox. Eso hay que tenerlo cuenta en estos momentos.

¿El populismo del que habla hizo perder el enfoque del 15M?

Sí, es un espejismo, como vengo a decir en el libro, una día fácil que al mismo tiempo es una vía inútil. Es algo que funciona al momento pero al mismo tiempo produce una gran frustración. Yo propongo mantener la esperanza en cambio posible, el que tiene que ver con atajar de alguna forma la desigualdad obscena.

¿Cree que el PSOE usará la coalición de Unidas Podemos para recuperar su monopolio de la izquierda?

En las últimas dos elecciones se ha reducido espacio de la regeneración política y se ha ampliado el espacio de la tradición y la reacción política, me refiero al bipartidismo y a la extrema derecha, y eso es algo que deben hacérselo mirar las nuevas fuerzas políticas, en particular Unidas Podemos. Esto demuestra que no lo hemos hecho lo suficientemente bien como para que los ciudadanos hayan percibido que con pluralismo político se atajan sus problemas y mejora la gobernabilidad.

Tengo la impresión de que una parte de los ciudadanos han empezado asimilar la pluralidad de representación, al bloqueo y a la ingobernabilidad. Creo que es necesario rectificar, demostrar día a día que la pluralidad y la presencia de otras fuerzas podrá cambiar la realidad y al mismo tiempo gobernar.

En su libro define al PSOE como un partido collage, ¿por qué?

Es un partido capaz de adaptarse a todo. Es capaz de ser anti nacionalismo y pro nacionalismo, es capaz de tener una posición radical y de tener una posición centrista. Al ser un partido viejo, un partido tradicional, tiene gran capacidad de adaptación.

Probablemente Unidas Podemos no ha hecho una reflexión sobre la vía populista y cómo recuperar la vía de profundización de la democracia, pero el partido socialista no ha hecho una reflexión de lo que significa para ellos un giro a la izquierda. No solamente un giro para recuperar la socialdemocracia tradicional que está en crisis, sino que también tiene que reconstruir su proyecto.

Los trabajadores, los ciudadanos asalariados, que son buena parte de nuestra alma, no tienen esperanzas de que sus hijos vivan mejor que ellos y eso es tremendo para la izquierda. Lo más que aspiran es a resistir el vendaval de la robotización y la globalización. Eso afecta al PSOE, no sólo a Unidas Podemos, y no se están dando respuestas.

¿Cree que es uno de los puntos más importantes que debe afrontar el nuevo Gobierno es la Renta Básica Universal?

Es algo que no veo claro en el programa progresista. Deberíamos ser más claros. La dinámica de lucha contra la desigualdad y la pobreza hace imprescindible una Renta Básica Universal para mantener la dignidad de los ciudadanos. Pero no es solamente eso, la impresión es que la nueva fase de robotización e informatización va a suponer una reducción muy importante de empleos de baja cualificación y supondrá un mayor autocontrol de los ciudadanos sobre sí mismos. No necesitarás que alguien te vigile, vas a vigilarte tú. Yo creo que eso necesita una respuesta por parte de la izquierda. Por una parte desde el terreno laboral, derogando las dos reformas laborales, la del PSOE y la del PP; y la recuperación del contrato social. Estoy convencido de que la renta básica justificaría una legislatura.

¿Qué le parece la presencia de Alberto Garzón y Yolanda Díaz, miembros de IU, en el Gobierno?

Yo siempre defendía participar y pactar, hay que mojarse. El principal error de Izquierda Unida es haberse diluido en el proyecto de Podemos. El problema es haber cedido tu propio patrimonio histórico a otro proyecto político.

Yo no he visto a Izquierda Unida manejar un relato diferente de la Transición o la Constitución al de Podemos. Tampoco los he visto hablar de un modelo de Estado diferente del de Podemos. Yo creo que la izquierda puede defender un modelo federal con orgullo y en estos momentos ese modelo está más lejos, al igual que la república, que nunca.

Todo el proyecto que tenía Izquierda Unida, aún con todos sus problemas de falta de renovación y de actualización, ha hecho dejación de él. Ni Pablo, ni Alberto, ni Yolanda, son el problema, el problema es haberse convertido en una franquicia sin ninguna identidad propia. No tengo un problema con ellos por esto, tengo una sensación de que ahora ellos están llevando a cabo la política que me criticaron a mí. Alberto y Yolanda fueron el ariete contra la política de acuerdos de la época de Zapatero. Además, eran acuerdos parlamentarios, que dieron lugar a la Ley de Matrimonios Gays, que dieron salida de tropas de Irak, a la Ley de salud pública, etc.

¿Actúa tiene espacio en la política actual?

En estos momentos hay un espacio político pero no hay un espacio electoral, ni para Actúa, ni para Íñigo, ni para los anticapi.

¿Cuál es el futuro de la izquierda en España si el Gobierno la copa?

Puede haber otro proyecto fuera. Ahora estamos con un manifiesto para apoyar al Gobierno y para apoyar a la izquierda, pero también diciéndole que no les vamos a dar la oportunidad de que no haya crítica, que se equivocan si no quieren crítica. La crítica es sana para la izquierda, ya que hay muchos temas por cambiar y reflexionar. Hay espacio, aunque el espacio electoral esté saldado.