El contexto en territorio armenio – azerí puede resultar determinante para comprender el actual proceso en el Cáucaso. Muchos expertos eluden incluso al propio ciclo histórico de siglos atrás, donde entrarían, incluso, las guerras de carácter religioso. Otros analizan la cuestión en términos económicos. Pero por desgracia, pasadas unas semanas, desde que el pasado 27 de septiembre estallara el conflicto, los medios generalistas recurren a su mecanismo habitual al sesgo determinado, o hasta el más completo silencio. Mientras, por días, se pueden contabilizar los muertos, las incursiones aéreas o los duelos artilleros en el frente. Para entender mejor algunas de estas cuestiones hemos contado con la experiencia de Jorge González Márquez, politólogo y miembro del equipo directivo de Descifrando la Guerra.

 

  • ¿Qué motivos han confluido previamente para que se dé este estallido bélico entre Armenia y Azerbaiyán?

Si tuviéramos que señalar el principal factor para el estallido de esta Segunda Guerra de Nagorno Karabakh sería la combinación entre el desequilibrio de poder sobre el terreno a favor de Azerbaiyán, el perdedor de la guerra de los años 90, y el fracaso del proceso diplomático como herramienta para la resolución del conflicto.

 

  • Entonces, ¿lo principal y donde puede centrarse el punto álgido del conflicto es el fallido proceso de paz?

Considero que aquí es donde debería centrarse la atención ¿qué ha fallado? ¿por qué el conflicto se congelo sin resolverse a pesar de los 30 años de proceso de paz? y, sobre todo, ¿Qué esperaban los terceros países implicados en este proceso que ocurriera? ¿Qué el conflicto estuviera congelado para siempre cuando las condiciones alrededor del mismo han cambiado drásticamente en las últimas décadas? Es comprensible, debido al alto precio que tienen las contiendas bélicas, que a menudo se señale desde las instituciones internacionales y los gobiernos que “no hay una solución militar” a los conflictos. Pero es una mentira. Puede no haber una solución “deseable” de carácter militar, pero si los procesos de paz no llevan a ningún lado y, como es natural, las condiciones de los actores en el mismo se ven alteradas con el paso del tiempo ¿qué se podía esperar que ocurriera?

 

  • ¿Existen motivaciones nuevas, como puede ser la lucha geoeconomica por el petróleo, para que en este caso haya despertado con tal virulencia?

No, no creo que sea así. Al menos no en lo que a los propios actores directos del conflicto (entendiendo estos como Armenia y Azerbaiyán) se refiere. Sin embargo, y aunque podríamos considerarlo en una dimensión diferente a lo motivacional, sí que resulta importante el cambio que supone el auge de Turquía como potencia regional ya que esto incentiva a sus aliados a tener una política más asertiva a sabiendas de que Ankara les respalda tanto militarmente como en los foros internacionales.

 

  • ¿Qué rol está jugando Turquía?

Hay tres elementos fundamentales a la hora de analizar el papel de Turquía en este conflicto. El primero es el respaldo diplomático a Azerbaiyán, ya que este respaldo facilita que el gobierno de Bakú resista con, siempre relativa, facilidad las presiones de otros actores que prefieren mantener el statu quo regional en la medida de lo posible y también moviliza a otros actores con buenas relaciones con Turquía, como Pakistán o los países del Consejo Túrquico, haciendo que apoyen públicamente a Azerbaiyán.

En segundo lugar, debemos destacar el papel fundamental que está teniendo el armamento turco, especialmente los drones, en la ofensiva azerí. Los drones turcos, y también los israelíes, están aportando una importante superioridad aérea a Azerbaiyán y a la vez están teniendo un importante papel en la dimensión mediática del conflicto ya que permiten que el bando azerí disponga de un gran volumen de material audiovisual que puede ser utilizado con fines propagandísticos. Por último, y por dar una cifra adicional que nos permita enmarcar todo, podemos señalar que Azerbaiyán gastó más de 77 millones de dólares en armamento turco solo en el mes de septiembre (justo antes de la ofensiva).

Finalmente, el tercer elemento clave a la hora de entender el papel de Turquía en el conflicto es su participación directa en el mismo. Armenia acusa a Turquía, sin haber mostrado pruebas concluyentes al respecto hasta la fecha, de estar involucrada directamente en los combates mediante el control de buena parte de las operaciones aéreas, incluyendo las operaciones con drones y el uso cazabombarderos F-16 estacionados en el aeropuerto de Ganja, y participando en la planificación de la ofensiva, señalando la posible presencia de asesores turcos sobre el terreno

Pero, además de estas acusaciones, hay otra sobre la que se han presentado pruebas mucho más contundentes: la presencia de combatientes sirios/libios en la zona de operaciones. Turquía ha utilizado con anterioridad a combatientes sirios, como una fuerza próxima, tanto en Siria como en Libia y en las últimas semanas han aparecido numerosas imágenes que probarían la presencia de estos combatientes, entrenados y armados por Turquía, en la zona.

 

  • ¿Cómo se desarrollará este conflicto? Ya que por las pocas informaciones que pueden tenerse se presupone una superioridad turco-azerí abismal

La primera clave para entender el posible desarrollo del conflicto está en la naturaleza que tiene el mismo para el país atacante. El colapso inmediato de los dos altos el fuego anunciados hasta el momento demuestra que esta no es una “guerra salami”, como algunos habían venido a denominarla durante los primeros días de la contienda, haciendo referencia a que Azerbaiyán se limitaría a conseguir una “rodaja” del terreno para después firmar un alto el fuego y más tarde repetir. Parece claro que, para Azerbaiyán, esta es la Segunda Guerra de Nagorno Karabakh entendida por lo tanto como una guerra “a la totalidad”, por la cual resolver de una vez por todas la disputa territorial con el país vecino. Esto puede tener dos implicaciones en el desarrollo del conflicto dependiendo de hasta donde esté dispuesta a llegar Armenia. Pero llegaremos a esto más adelante.

Para aclarar el posible desarrollo del conflicto lo primero que debemos despejar es una incógnita ¿existe la posibilidad de que terceros países intervengan de manera abierta y directa en la disputa? Los principales candidatos para intervenir en estas condiciones serían Rusia, aliado por el tratado de la CSTO de Armenia y con presencia militar permanente en suelo armenio, y Turquía, aliado de Azerbaiyán y con presencia militar no permanente en suelo azerí. Ambos países han dejado claras sus posiciones sobre Artsakh hasta el momento: Rusia se ha mostrado a favor de la resolución diplomática y el mantenimiento del status quo señalando que el tratado de la CSTO no obliga a la organización a intervenir en Artsakh, al ser considerado territorio azerí, mientras que Turquía ha afirmado que no puede haber paz hasta que las tropas armenias abandonen el territorio azerí, ya sea mediante un acuerdo o mediante su derrota en un conflicto armado, y que Azerbaiyán puede contar con todo su apoyo para alcanzar este objetivo.

La posición de Rusia está clara: no habrá intervención militar siempre y cuando no se amenace la integridad territorial de Armenia. Turquía se muestra mucho más hostil e insinúa esta posibilidad, pero, sin embargo, es poco probable que Turquía intervenga de manera abierta y directa en el conflicto puesto que para ello tendría que: A) Cruzar territorio nacional armenio que si está defendido por el tratado de la CSTO; o B) Utilizar el espacio aéreo de otros países (Irán o Georgia) para realizar ataques o desplegar tropas en Azerbaiyán. Ambas opciones parecen poco probables, además de innecesarias, a día de hoy.

Y una vez aclarado esto podemos alcanzar la tercera y última clave general sobre el conflicto. Esta la encontramos en algo que, al menos por el momento, es aún una incógnita y es el valor real que le da Armenia al control territorial de Artsakh. La gran duda, planteada como pregunta, sería ¿es Artsakh una cuestión de interés nacional vital, más allá del valor histórico/social/cultural, por la que merece la pena asumir todo tipo de riesgos? Si fuera así podríamos llegar a ver, ante una previsible y progresiva derrota de las fuerzas armenias, una escalada directa del conflicto fuera de la región de Artsakh en lo que se convertiría en una guerra total entre ambos países que cambiaría completamente las “reglas” del juego y podría deshacer por completo todas las claves planteadas en el apartado anterior.

Si ese no fuera el caso, todo parece indicar que Azerbaiyán terminará imponiéndose, tras varios meses de combates, mediante el asedio o el asalto de Stepanakert.

 

  • Retomando el tema de la información, ¿qué está ocurriendo o que sucede para que la prensa internacional esté pasando a pies juntillas sobre el conflicto y siempre con un deje escorado hacia un lado?

Por lástima, lo que ocurre es lo de siempre. Los conflictos internacionales no parecen atraer demasiado el interés de la mayoría de la población más allá de las primeras semanas y, por lo tanto, los medios generalistas descartan hacer un seguimiento continuado de los acontecimientos en los mismos. Esto lleva a que cuando llega a surgir nueva información esta tienda hacia un sesgo determinado, puesto que la misma ha sido ‘compartimentalizada’ y promovida por una visión concreta sobre los hechos.