Hoy entrevistamos a la licenciada en Filología Hispánica y en Estudios de Asia Oriental Marta Barrio García-Agulló, que estrena un más que interesante libro que reseño aquí: «Los gatos salvajes de Kerguelen (Altamarea, 2020)».

El texto recoge las experiencias de un grupo de jóvenes investigadores viaja a las islas de la Desolación, frente a la Antártida, para registrar los efectos del cambio climático en la fauna y la flora. El misterio rodea toda la novela, mientras los icebergs se perfilan en su horizonte geográfico y vital de los protagonistas.

  • La primera pregunta parece clara y, aunque se entiende perfectamente al leer el libro, ¿puede explicarnos quiénes son «Los gatos salvajes de Kerguelen»?

En las islas Kerguelen se encuentran unos gatos que descienden de los domésticos, pero que, para sobrevivir en ese entorno, se han tenido que adaptar a las durísimas condiciones climáticas. Son todo músculo, y su esperanza de vida es mucho menor que la de una mascota. Se alimentan de conejos y de aves marinas, y soportan temperaturas extremas. Por otra parte, el título de la novela también se refiere a los jóvenes científicos que se transforman en pequeños salvajes, cada uno a su manera, al perder de vista la civilización y enfrentarse a la soledad, a las constantes ventiscas, pero también a la belleza de una naturaleza prácticamente virgen.

  • Al leer su libro, tras comprobar su densa narración y lo detallado de sus descripciones, me queda un poso de novela de escritora veterana, ¿»Los gatos salvajes de Kerguelen» se trata de su primera novela?

Sí, siempre he sido una gran lectora pero nunca me había atrevido a pasarme al otro bando. He disfrutado mucho con la incursión, y estoy reincidiendo.

Los gatos salvajes de Kerguelen, de Marta Barrio García-Agulló |  Todoliteratura
«Los gatos salvajes de Kerguelen», de Marta Barrio García-Agulló
  • ¿Le ha gustado la experiencia con la editorial Altamarea?

Estoy contentísima con ellos, han hecho un espléndido trabajo de edición y además el libro ha quedado verdaderamente precioso. Trabajo como editora, y creo en los libros como objetos bellos, y en el placer de la lectura en papel.

  • ¿Ha sido un largo proceso? Al menos eso es lo que parece al leerla.

Sí. La idea inicial de la novela surgió en verano de 2016, cuando mi hermano Miguel hizo las pruebas para un trabajo como biólogo en las islas Kerguelen. Tuvimos todos que buscarlas en Google maps cuando nos dijo a dónde se quería ir. Estuvo allí un año, el 2017, durante el cual yo me iba documentando, pero no me puse en serio con la escritura de la novela hasta que no volvió de su viaje, quizás por una cierta superstición. Coincidió con el nacimiento de mi hija, en 2018, y tuve la inmensa suerte de que fuera un bebé buenísimo, que dormía mucho. Aproveché ese tiempo detenido al que te fuerza la maternidad, e incluso escribía mientras le daba de mamar. Luego comenzó el trabajo de pulido, que duró casi otro año, el 2019.

Desolación y hostilidad

  • Las islas de la Desolación son el escenario principal de «Los gatos salvajes de Kerguelen». Su hostilidad se muestra a lo largo de la narración, ¿por qué esa localización?

En esta versión final de la novela he recortado muchas anécdotas históricas demasiado prolijas, porque me iban apartando del sendero principal de la trama, pero el tema daba para varios libros. Hubo náufragos que naufragaron no una sino dos veces seguidas en esas costas, balleneros arruinados, y mensajes de auxilio anudados en las patas de los petreles que volaron a través de los océanos.

Cuando mi hermano se fue a las islas de la Desolación, me fascinó la historia y la idiosincrasia de ese territorio tan inhóspito. Nos enviaba fotos y correos electrónicos en los que nos contaba sus aventuras y sus encuentros con los animales del archipiélago, y al final se convirtió en un paisaje mental para mí. Me preguntaba todo el rato qué estaría haciendo en ese momento, me imaginaba acompañarle hasta ahí. Y nos preocupábamos cuando tardaba en responder, o en escribir, porque a menudo pasaba semanas enteras fuera de la base y, por tanto, sin dar señales de vida.

  • Sorprende el detalle con el que están descritas las localizaciones, la flora y la fauna, ¿ha visitado el lugar para documentarse?

No, es una reserva natural, un lugar al que no pueden acceder más que los científicos, y algunos turistas adinerados, que tienen que inscribirse en una larga lista de espera. He consultado muchos libros y mi hermano ha aportado su experiencia directa y sus conocimientos de biología.

Marta Barrio García-Agulló
«Los gatos salvajes de Kerguelen», de Marta Barrio García-Agulló
  • ¿El confinamiento al que se someten los protagonistas es una metáfora de nuestro actual confinamiento o ha sido casualidad?

Ha sido una casualidad absoluta, me interesaba plantear cómo se comportaría un grupo de personas totalmente aisladas de la civilización, pero el libro fue escrito mucho antes de que comenzara la pandemia.

Los gatos salvajes de Kerguelen y el cambio climático

  • Leyendo «Los gatos salvajes de Kerguelen» queda claro su interés por el cambio climático. ¿Novela de misterio con tintes de ecología o novela ecológica con tintes de misterio?

La segunda. Creo que pertenece al género del climate fiction, con tintes de misterio, pero también de novela de aventuras y de diario de viaje. Alguno de mis primeros lectores ha hablado de un Arthur Gordon Pym millenial, o de una mezcla entre El origen de las especies, de Darwin, y Jack el Destripador.

  • ¿Considera que la frialdad de alguno de los personajes de la novela se refleja en la frialdad de los gobernantes con los temas climáticos?

Desde luego creo que hay una falta de conciencia aterradora al respecto por parte de los gobernantes. Es un problema crucial al que habría que dedicarle una atención mucho mayor de la que se le confiere.

Marta Barrio García-Agulló
Marta Barrio García-Agulló
  • ¿Quiere enviar un mensaje a través del libro a quienes pueden cambiar algo?

Ojalá. Sí me gustaría incidir en lo que percibo como el egoísmo de ciertas generaciones de gobernantes que no van a vivir las consecuencias de sus actos y de sus decisiones, dejándonos a las siguientes generaciones un legado envenenado.

  • ¿Qué futuro climático cree que nos espera?

Tengo pesadillas al respecto. Creo que no se está haciendo lo suficiente para detener el cambio climático, y que pagaremos por ello. Me preocupa el mundo que le espera a mi hija.

  • ¿Tiene planeada ya su siguiente novela?

Estoy escribiendo ahora una novela corta que trata de derribar el mito de la embarazada feliz y muestra el lado oscuro de la gestación, que puede ser un lugar de miedo e incertidumbre para muchas mujeres.

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