Ayer, Manuel Valls Galfetti, en uno de aquellos programas dicharacheros cargados de ideología, afirmaba que “el Polisario ha cambiado mucho, que ha participado al tráfico de armas, de seres humanos, de drogas… En todo el Sahel… Tienen que decir la verdad”.

Esta concepción afrancesada, siendo la misma Francia uno de los núcleos duros del pretexto y actualidad del relato marroquí en el Sáhara Occidental, es uno de los marcos explicativos del conflicto más difundidos. Sin embargo, quizá, parezca un poco novelesco para aquellas personas que han podido conocer algo de primera mano.

Para tratar esta cuestión, entre otras respecto a lo que está ocurriendo, hemos hablado con Teodoro L. Basterra, diplomado en Psicología por la UNED y Máster en Mediación Mercantil, Civil y Familiar, estudios en Bellas Artes en la Universidad del País Vasco y Diseño y Fotografía en la Escuela de Artes y Oficios de Corella, miembro fundador de la «Asociación de Amigos de la Poesía de La Rioja Baja. En 2019, Basterra, publicó su segunda novela, El largo invierno saharaui (Bohodon Ediciones), una novela negra sobre la realidad saharaui, seleccionada para Semana Negra de Gijón 2019.

 

  • La primera pregunta que surge, ya con la misma presentación de tu última novela, y que, justamente enlaza perfectamente con lo que ayer presuponía Valls en televisión, es bastante directa, pero necesaria: ¿El Frente Polisario está vinculado al terrorismo como se le atribuye desde la prensa marroquí? ¿Porqué o qué detalles te hacen llegar a tu conclusión?

En mi novela, ‘El largo invierno saharaui’, se plantea esa misma posibilidad, que el Frente Polisario tenga alguna vinculación con Al Qaeda o grupos terroristas de la zona, ya que la propaganda marroquí, con el apoyo de ciertos periodistas españoles cercanos al círculo de poder español y marroquí se han dedicado en numerosas ocasiones a intoxicar a la opinión pública sobre la hipotética contaminación yihadista del Frente Polisario, para vincularlo al terrorismo. Sin embargo, no hay ninguna indicación de actividad terrorista en sus actividades, ni dentro de los territorios ocupados por Marruecos, ni en otros países, ni en la zona desértica con Mauritania y Argelia. De hecho, hasta Estados Unidos ha descartado vínculos entre ellos, reconocido en cables secretos revelados en Wikileaks.

 

  • En tu novela se habla también de instituciones como el CNI, además de los medios de comunicación, a partir de aquí ¿se pueden atribuir nexos con la realidad y al presente entre el Sáhara y España?

Una realidad es que el gobierno español traicionó definitivamente a los saharauis en 1976. Que Marruecos y Mauritania, con el permiso de España y Estados Unidos se apropiaron del territorio y los masacró, desplazándolos hacia Argelia. Que llevan 44 años en un abandono internacional asombroso, a pesar de tener la legalidad de su parte. Que su propio gobierno, aun siendo el legítimo representante de los saharauis, está acusado de corrupción y de inmovilismo. Que la red de negocios internacionales, incluida la Unión Europea, que ha ido tejiendo Marruecos con las riquezas del Sáhara Occidental hace aún más difícil la resolución del proceso de descolonización, es decir, la independencia de la RASD. Marruecos no está dispuesto a ceder el Sáhara. La ONU no está dispuesta a presionar; Francia, clave en este asunto, tampoco. España, menos. La consigna es no molestar a Marruecos.

Otra realidad es que hay una notable relación entre ‘terrorismo y servicios secretos’. En la novela se explica cómo en ocasiones algunos gobiernos se comunican con acciones terroristas. No hay más que ver los periódicos: espionaje, asesinatos, bombas… Difícilmente explicables sin la participación de estos servicios.

El CNI, es un ‘servicio de inteligencia’, un ‘servicio secreto’, o lo que es lo mismo, una agencia dedicada a obtener información para, supuestamente, preservar la Seguridad Nacional u otros intereses, contraespionaje, etc. En el caso español, en relación al Sáhara Occidental, el CNI trabaja para el gobierno y los intereses económicos que hay en la zona, valga la redundancia. Desde los atentados del 11 de marzo de 2004, fecha clave en la historia de España, fecha clave para el Sáhara, las relaciones con Marruecos se han blindado a todos los niveles. Insisto en la idea: La consigna es no molestar a Marruecos. ¿Por qué?

 

  • Hablando de intereses… ¿Qué intereses tienen países como Estados Unidos, Francia, Marruecos o la misma España en el Sáhara occidental? ¿Tiene que ver con lo de los secretos revelados por Wikileaks?

“En un mundo donde gobierna la corrupción…” Así comienza el booktrailer de la novela. En las altas esferas políticas, económicas, financieras, judiciales… hay personas corruptas que dirigen gobiernos, deciden el destino de millones de personas, de todos nosotros, y quienes mueven esos hilos son corruptos en sentido amplio: descomposición social, inmoralidad, depravación, vicio, perversión, sobornos, crímenes… El lobbismo obsceno de algunos representantes europeos constituye una muestra del deterioro moral y político que inunda las instituciones europeas.  Por ejemplo, con los acuerdos de pesca o comerciales que se establecen con Marruecos sobre las aguas saharauis.

Los intereses que tienen los diferentes países en el Sáhara Occidental son, principalmente, económicos debido a las riquezas del territorio. Además, la zona, incluyendo a Marruecos, Argelia, Mauritania, Mali, Níger…, es de gran importancia geoestratégica para las potencias, y por los recursos naturales que poseen, por lo que la prioridad es que no se produzca en el Sahel, y sobre todo en Marruecos, una descomposición social, política, islamista… como los ocurridos en Libia, Irak o Siria. Por eso está Francia en Mali: obtener recursos naturales e influencia política con la excusa del terrorismo islamista. Por eso se apoya tanto a Marruecos con acuerdos militares, industriales, comerciales… a costa de los saharauis.

Wikileaks es un sitio web que está haciendo un uso intensivo de Internet, ha sido una fuente de preocupación para gobiernos, corporaciones y todo aquel que tenga interés en mantener algunas cosas ocultas. Estas revelaciones mostraron secretos del majzen, la oligarquía o gobierno en la sombra del régimen marroquí; sus relaciones con la ONU para difundir ciertas noticias sobre los saharauis y el Frente Polisario relacionada con periodistas… Las revelaciones que aparecen en la novela están basadas en las reales.

 

  • ¿La actual ruptura del alto al fuego es un episodio más del sometimiento saharaui? Por ejemplo, podría relacionarse esto con lo que ocurrió en 2005, las intifada, pero, ¿cómo han sido estos 40 años largos del pueblo saharaui?

En diciembre de 2019 estuve en los campamentos de Tinduff. Una experiencia inolvidable y maravillosa. Conocer a esas personas hace que valoremos mucho más la vida, la familia, la esperanza, la lucha en nuestras ideas… y lo poco que se necesita para vivir, en realidad. El desierto es una magnífica escuela. Pero, cada día los saharauis se enfrentan al mismo drama: sobrevivir con lo mínimo, como llevan haciéndolo 44 años.

La amenaza con romper el alto al fuego de 1991 se ha utilizado en varias ocasiones, tanto por parte de Marruecos como por la RASD, sobre todo desde la Intifada de 2005 y aún más después de lo ocurrido en el campamento de Gdeim Izik en 2010. Aquello representó un punto de inflexión en la lucha de los saharauis en los territorios ocupados. Simbolizó el inicio de lo que hoy se conoce como ‘Primavera árabe’, despertó en varios países árabes el ideario ella libertad y la confianza de que a través de la resistencia pacífica los pueblos se pueden liberar de dictaduras corruptas… Aunque, ya sabemos cómo han terminado la mayoría. Gdeim Izik ha sido más que una lucha por la libertad, una lucha por la verdad. Los saharauis se enfrentan continuamente contra un status quo utiliza el diabólico axioma de Necháiev: “Contra los cuerpos la violencia, contra las almas, la mentira”. Gdeim Izik reveló varias verdades esenciales sobre la situación del Sáhara Occidental de un modo como nunca había ocurrido.

La población saharaui no está dispuesta a permanecer muchos años más en la situación de refugiados, sin futuro, sin desarrollo, en una paz sin paz. Reclaman a sus dirigentes acciones decididas, exigen a la comunidad internacional una solución definitiva para su histórica reclamación: la descolonización del Sáhara Occidental. Para ello, numerosos civiles han iniciado acciones en su territorio, como el cierre del paso ilegal de El Guerguerat, zona donde Marruecos ha realizado numerosas provocaciones militares, incluyendo el bombardeo actual a la zona. El Frente Polisario denuncia que no sólo se ha violado el acuerdo del alto al fuego que entró en vigor el 6 de septiembre de 1991 ––se acaban de cumplir 29 años–– sino también el Acuerdo Militar número 1. Este último documento, suscrito entre el Frente Polisario y la MINURSO en diciembre de 1997 y entre Marruecos y la MINURSO en enero de 1998, viene a complementar el del alto el fuego.

Considero que Marruecos recibió el visto bueno de España y Francia para dar una respuesta contundente a los saharauis para demostrar quién controla la situación.

 

  • ¿Cómo, qué factores o quiénes serán relevantes en la guerra actual para desvelar los próximos acontecimientos?

La ruptura del alto el fuego es directamente atribuible al fracaso de las Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad para imponer la organización del referéndum de libre determinación. Se está demostrando que el inacabado proceso de descolonización del Sáhara es un conflicto geopolítico en todo su esplendor, y que las potencias se aferran a lo que se llama la ‘real politik’: intereses comerciales e influencia política y militar en la zona.

Tradicionalmente, los primeros interesados han sido Marruecos, España y Argelia. Después, Francia y Estados Unidos. Marruecos es aliado preferente de Francia y Estados Unidos. Su colaboración con Francia es cada vez más directa en inteligencia y economía, y a Estados Unidos incluso ha ofrecido alternativas a las bases en España. ¿Y quién apoya al Frente Polisario? Argelia es su aliado desde el principio, y otros países como Venezuela, Cuba, Bolivia, Gambia, Azerbaiyán… de escaso peso internacional.

Al Frente Polisario le interesa tensar la situación al máximo con la esperanza de que eso provoque cambios de posición en la esfera internacional, sin embargo, los saharauis se ven muy solos en esta guerra.

 

  • Una última pregunta se me hace necesaria… ¿Podrá haber paz?

En estos momentos, el Frente Polisario solo puede hacer una cosa: huir hacia adelante… sabiendo que no tiene recorrido, que no tienen capacidad militar para mantener una lucha continuada. La situación social, militar, mundial…  no es como en los años de la guerra, entre 1976 y 1991, por lo que acabará firmando un acuerdo de cese de hostilidades.

Marruecos tiene un gran poderío militar y poderosos aliados. Jugará a mantener la situación como está mientras va entablando más y más relaciones comerciales y militares con los países dominantes. De esa manera, cada vez tendrá más poder y control sobre el territorio ilegalmente ocupado de forma que ningún organismo ni país ––debido a sus intereses–– le pueda exigir su devolución. Por la política de hechos consumados irá dominando cada vez más la franja saharaui; maniobrará diplomáticamente con presiones políticas, propaganda y corrupción la con la esperanza de que en los campamentos la vida sea cada vez más difícil, que se vayan despoblando, que surjan movimientos en contra de su propio gobierno y a favor de la propuesta marroquí de ‘autonomía’. España no ayudará a los saharauis. Estas semanas se ha podido constatar lo que supone ‘ofender’ a Marruecos con declaraciones contrarias a sus intereses: caos migratorio sobre Ceuta, Melilla y, sobre todo, Canarias, con la amenaza latente de terrorismo y droga. ¿Qué solución queda para los saharauis?