En estas últimas semanas en que han vuelto las temperaturas extremas a la provincia, se hace más evidente que la ciudad de Córdoba necesita más árboles y más sombras para reducir las temperaturas, absorber parte de la contaminación y hacer el núcleo urbano más verde y habitable.

Por ello los portavoces de EQUO, Ana María Carnero y Salustiano Luque, han reiterado la demanda urgente de plantación de, como mínimo, 70.000 árboles en la capital, creando nuevas zonas verdes que aprovechen los espacios libres o carentes de uso que existen actualmente en los barrios. Para ello proponen la formación de pequeños bosques con especies arbóreas que se adapten bien al terreno y la climatología, exigiendo pocos gastos y cuidados.

“Queremos hacer hincapié en que la gestión del PP en los últimos años se caracterizó por su nula sensibilidad medioambiental y por el desinterés y el desprecio hacia el patrimonio natural de la ciudad, con eliminación de gran cantidad de árboles de sombra, obsesionados por llenar la ciudad de granito y cemento. Lamentablemente, al actual gobierno municipal de la Sra. Ambrosio ha seguido la misma senda, incumpliendo hasta la fecha los acuerdos que se firmaron con Ganemos Córdoba para el desarrollo de nuevas zonas verdes como el Parque de Levante, plantaciones de árboles en Parque del Canal, y reposición de los numerosos árboles talados”, han señalado los portavoces de EQUO.

Por ello el partido verde viene insistiendo desde hace años en la necesidad de que una ciudad como Córdoba, que durante el verano alcanza temperaturas muy elevadas, desarrolle una estrategia política programada y sistemática para dotarse de un importante parque de arboledas. Se ha demostrado que las ciudades sin vegetación y con ausencia de árboles tienen en verano hasta tres grados más de temperatura. Igualmente, es fundamental abandonar la visión meramente ornamental de las zonas verdes que impera en la actualidad y que la política de zonas verdes y arbolado se haga con coherencia y desde una visión integral, que tenga en cuenta el clima, las especies más apropiadas y la salud de las personas. Este tipo de políticas son igualmente recomendables en otros núcleos urbanos de la provincia, especialmente los más poblados como Lucena, Puente Genil, Montilla, Palma del Río y Montoro. Para que tengan éxito EQUO considera imprescindible que cuenten con la participación de los colectivos ciudadanos y vecinales así como con información y transparencia que permita conocer los motivos y características de cada intervención.

En palabras del coportavoz de EQUO en Córdoba, Salustiano Luque, “cuidar y fomentar un arbolado diverso, saludable y distribuido por nuestras calles y plazas es una de las mejores apuestas de futuro que podemos adoptar para enfrentarnos al cambio climático y regenerar la calidad del aire que respiramos”. Además comenta que “Córdoba debe girar en torno a un proyecto de ciudad que tenga como referencia la creación de zonas verdes con más cantidad de arbolado de medio y gran porte que proporcionen sombra, humedad y aire de mejor calidad, haciendo que la ciudad sea más amable, habitable y saludable tanto para vecinas y vecinos como para turistas. La apuesta por bosques urbanos y periurbanos situaría a Córdoba en la línea de las grandes ciudades europeas que ofrecen a sus vecinos y vecinas, así como a los turistas, impresionantes espacios de ocio y biodiversidad como ocurre en Londres (Hyde Park) o Madrid (Retiro) y en una ciudad más agradable para ser visitada en cualquier época del año”. Recuerda que el equipo de gobierno municipal y la Gerencia Municipal de Urbanismo deberían contar con profesionales con experiencia en gestión de parques y jardines, que conciban los espacios públicos como espacios más naturalizados e incluyan la vegetación y el arbolado en sus actuaciones. Siguen ejecutándose en Córdoba actuaciones urbanísticas con pavimentos duros, prácticamente sin árboles y sin apenas zonas verdes, como la zona del nuevo Hospital Quirón o la zona de Turruñuelos e Hipercor,…) “ Es preciso reconsiderar este modelo de ciudad urgentemente y corregir zonas verdes con escasa densidad de arboleda como la Asomadilla o con suelo de gravilla como la barriada del Santuario. Al igual sucede con los numerosos parques infantiles que carecen de árboles o de otros sistemas de sombra”.

Por su parte, la coportavoz Ana María Carnero ha señalado que “es importante tener en cuenta que plantar árboles es la mejor inversión que una ciudad puede hacer: disminuye la temperatura, filtra contaminantes, mitiga el cambio climático, contribuye a la salud física y mental y aumenta la biodiversidad urbana. Un mayor número de árboles en todo el municipio y la creación de pequeños bosques harían más llevaderas las altas temperaturas que soportamos durante la época estival”. Concluye añadiendo que “exigimos que se respeten absolutamente todos los árboles existentes y que cuando se realicen intervenciones en los espacios públicos se acabe con las talas indiscriminadas de árboles, se repongan todos aquellos que han sido eliminados y se planten 70.000 nuevos árboles de sombra implantando nuevas zonas verdes en toda la ciudad, comenzando por aquellos barrios donde el déficit es más grave. Para ello bien podrían utilizarse áreas degradadas como solares abandonados y espacios sin uso, que en la actualidad suponen un grave problema por su abandono, y que serían perfectas para actuaciones de revegetación incluso aunque no fueran permanentes. Es preciso y necesario crear un anillo y pulmón verde en zonas del núcleo urbano y periféricas como la Ronda Oeste, el Parque del Canal o la zona de Fátima”.

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