No es candidato en las elecciones locales de este domingo en Turquía, pero como si lo fuera. «Estambul es una historia de amor para nosotros», reza en plural un cartel gigantesco en un céntrico lugar en el que aparece solo un hombre, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

Los turistas batallan para conseguir una fotografía icónica de la ciudad del Bósforo en la que no aparezca la cara del presidente. «¿Cuándo son las presidenciales?» pregunta un visitante español al guía turístico, que pone cara de póker.

«Saludo a todas las personas que defienden la supervivencia de nuestro país», dice Erdogan en uno de los tres mítines diarios en los que recorre lo largo y ancho de Turquía para hacer campaña en las elecciones locales de este domingo.

El mandatario no se presenta a los comicios, sin embargo ha convertido la campaña electoral en un referéndum sobre él y su formación, el islamista Partido de Justicia y Desarrollo (AKP).

Aunque nadie duda de que gane en el número total de votos, en juego está conservar las dos principales ciudades del país: Ankara, la capital, y, sobre todo, Estambul, una megalópolis de 15 millones de habitantes.

Los autobuses de campaña recorren las calles con la imagen y las palabras del presidente, que muestra su apoyo al candidato de su partido. En el juego electoral también están presentes los carteles de los candidatos del AKP junto a Erdogan y hay que cruzar varias esquinas para encontrar propaganda de partidos opositores.

«Es una campaña muy desigual, tanto en los medios de comunicación como en la calle. Hemos detectado que el AKP ha colgado carteles de propaganda en edificios públicos», afirma Ünal Çeviköz, vicepresidente del principal partido opositor, el socialdemócrata CHP.

La formación denunció recientemente que la empresa pública de correos del país distribuyó en la provincia de Izmir un periódico no registrado en el que se hacía campaña por el AKP y se publicaban noticias falsas sobre los opositores.

El CHP admite que es complicado hacer una campaña local en cada ciudad en lugar de una nacional, como hace Erdogan, que presenta estos comicios como una «cuestión de supervivencia» en la que la pervivencia del Estado está en peligro si gana la oposición.

Por el contrario, varias encuestas revelan que el principal problema de los ciudadanos no es la supervivencia del Estado sino las dificultades económicas y el encarecimiento de la cesta de la compra.

La economía, en recesión, con una inflación que ronda el 20 % y un desempleo del 12 %, es el punto débil de Erdogan, que siempre se ha enorgullecido de la buena marcha financiera del país.

Incluso la empresa de encuestas AREA realizó una consulta específica sobre la «supervivencia del país», en la que el 47% de los encuestados revelaron que no es un problema para ellos.

«Esta es la campaña electoral más infructuosa de Erdogan. Y claro que la profunda crisis económica influye en esta situación. La crisis económica ha profundizado la crisis política e ideológica de Erdogan», comentó Rusen Çekir, periodista y analista de movimientos islámicos, en una entrevista con el canal turco Medyascope TV.

«Erdogan aparecía en las calles, plazas y televisores en las elecciones anteriores, pero no tanto como ahora. Sus carteles están por todas partes. Ayer me di cuenta de que Erdogan también está en los carteles de su formación aliada», el partido ultranacionalista MHP, comenta Fehmi Koru, periodista, analista político y seguidor del presidente.

Con dos entrevistas semanales retransmitidas en horario de máxima audiencia en varios canales de televisión, el interés de los espectadores por Erdogan parece que empieza a erosionar.

Las últimas entrevistas concedidas a los principales canales de noticias han atraído escasa audiencia, situándose entre los puestos 31 y 51 de los programas más seguidos en su franja horaria.

La estrategia de Erdogan de convertir su figura en el centro de la campaña de las elecciones locales ha suscitado críticas incluso dentro de su partido.

«Este ambiente electoral no es útil. El 31 de marzo se ha convertido en un referéndum. Hubiera sido mejor que se hablara de los candidatos. Si hubiera la oportunidad de compararlos, el resultado podría ser diferente», lamentó en una entrevista con el canal turco Fox TV Binali Yildirim, ex primer ministro y actual candidato a la alcaldía de Estambul con el AKP.

Yildirim también aparece en los carteles en Estambul, pero siempre junto a Erdogan o alternando los espacios. En el gran mitin del partido ante cientos de miles de simpatizantes, el domingo pasado, su papel parecía el de mero telonero.

Por Lara Villalón