Este fin de semana, el presidente de Turquía Recep Tayyip Erdogan ha cuestionado hasta en dos ocasiones la «salud mental» del presidente francés Emmanuel Macron al considerar que ha atacado al islam en respuesta al asesinato del profesor francés Samuel Paty, que mostró en clase unas caricaturas de Mahoma.

«¿Qué problema tiene Macron con el islam, qué problema tienes con los musulmanes? Necesita tratamiento de salud mental», ha afirmado este sábado Erdogan durante un acto de su partido en el centro de Turquía.

«¿Qué se puede decir a un jefe de Estado que trata así en su país a millones de miembros de una minoría religiosa? Lo primero, una prueba mental», ha añadido.

Tras el violento crimen del profesor, Emmanuel Macron ha vuelto a insistir en la necesidad de establecer un conjunto de medidas destinadas a frenar lo que llama «separatismo islámico».

Macron en el homenaje a Paty indicó que: «Defenderemos el laicismo. Y la libertad que enseñabas tan bien. No renunciaremos a caricaturas ni a las ilustraciones». «Fue asesinado porque los islamistas quieren nuestro futuro. Ellos separan a los fieles de los infieles. Paty solo veía ciudadanos», añadió.

El presidente francés reconoce que su país falló en la integración de sus ciudadanos musulmanes y por eso, para revertir la situación, ha desplegado un paquete de medidas en el que anunció la escolarización obligatoria desde los 3 años y la prohibición de la educación en casa salvo por motivos de salud, todo ello para evitar el «adoctrinamiento» contra los valores republicanos.

El paquete incluye también un mayor control sobre las mezquitas y la financiación que puedan recibir desde el exterior y se prohibirá la llegada de imanes de Marruecos, Túnez y Argelia para liberar el islam de «influencias extranjeras más radicales».

En relación a los derechos de las mujeres, se prohibirán los certificados de virginidad y serán sancionados los médicos que los sigan emitiendo. El Gobierno estudia además la expulsión de los residentes de origen extranjero que practiquen la poligamia en el país.

En respuesta a Erdogan, el Palacio del Elíseo ha calificado sus declaraciones como inaceptables. «La exageración y la grosería no son un método. Exigimos a Erdogan que cambie el rumbo de su política, peligrosa desde todos los puntos de vista. No entramos en polémicas inútiles ni aceptamos insultos».

París ha anunciado la llamada a consultas de su embajador en Ankara, Hervé Magro, tras las declaraciones del presidente de Turquía. Es la primera vez que se emplea esta medida diplomática ante Ankara y con ella se pretende mostrar el malestar de París ante la actitud del Gobierno turco.

Pero la indignación no se debe solo a las palabras de Erdogan sino también a la ausencia de una condena tras el brutal asesinato de Paty el pasado 16 de octubre en un atentado islamista.