En la actualidad presenciamos los niveles de desplazamiento más altos jamás registrados. A diario escuchamos que nos invaden desde África, sin embargo, por mucho repetir este mantra no lo convierte en realidad. La «invasión» de Europa desde África es un mito.

Turquía, Líbano, Jordania, Iraq, Kubait o Arabia Saudí son los países que más personas migrantes han recibido. Sin embargo, la mayoría de migraciones en África se realizan dentro del propio continente.

Para millones de africanos, intentar trasladarse a otro país es la única manera de lograr mejores oportunidades económicas o un futuro más seguro. No es casualidad que Nigeria, Sudáfrica, Etiopía o Costa de Marfil, los grandes motores económicos africanos, sean los lugares que más flujos migratorios reciben.

Un ejemplo es Sudáfrica, donde el 30 por ciento de la población es inmigrante o Costa de Marfil, donde el 33 por ciento de su población es inmigrante, es decir, cuatro veces más del porcentaje de foráneos que tiene Francia

Asimismo, los países con importantes conflictos o crisis abiertas, como la República Democrática del Congo o Somalia, tienen flujos de personas que intentan salir de allí.

A nivel mundial, la cifra de migrantes es de 70,8 millones de personas. Entre ellas hay casi 25,9 millones de personas refugiadas, más de la mitad menores de 18 años. También hay millones de personas apátridas a quienes se les ha negado una nacionalidad y acceso a derechos básicos como educación, salud, empleo y libertad de movimiento.

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