Cada vez surgen más alternativas ecológicas a toda clase de productos. La tendencia ecofriendly ha llegado a todas las industrias y empresas de todo tipo están haciendo esfuerzos para abaratar costos y ofrecer productos de material reciclable y menos contaminante.

En esa línea, el cáñamo —nombre industrial que reciben las variedades de la planta Cannabis—, se ha convertido en una opción a las materias primas que se usan en el día a día, como el plástico o el papel. En efecto, puede emplearse para fabricar desde botellas hasta piezas de vehículos.

Pero, ¿qué es el plástico de cáñamo? En el sitio web de Nordic Oil explican que se trata de una alternativa biodegradable y muy asequible. Además, sostienen que constituye una fuente de energía renovable. La planta del cáñamo tiene raíces profundas que ayudan a prevenir la erosión del suelo y reduce la contaminación del agua.

Uno de los logros más notables del plástico de cáñamo fue el automóvil fabricado por Henry Ford en 1941. Si bien el vehículo no estaba hecho de hierba, fue hecho a base de cáñamo y otros materiales orgánicos. Además, era muy superior a la competencia, pues era capaz de soportar impactos 10 veces más fuertes que un coche tradicional de acero. Lo sorprendente es que era casi 500 kg más ligero.

Aunque no se logró comercializar ni elaborar un segundo prototipo, hoy en día compañías como Mercedes, BMW, Chrysler, Volkswagen, Audi y la propia Ford están siguiendo los pasos de Henry Ford y están incorporando el plástico de cáñamo en la fabricación de sus nuevos modelos.

Por otro lado, el plástico de cáñamo también es empleado en otras industrias, como la electrónica. Asimismo, participa en la fabricación de contenedores, juguetes, cosméticos, botellas, bolsas, barcos y muebles.

Pero los beneficios del cáñamo no se reducen a los ya mencionados. El cáñamo convertido en plástico todavía beneficia y es útil al planeta. Se calcula que los productos a base del cáñamo tardan en descomponerse seis meses. La diferencia con respecto a los insumos tradicionales es abismal, pues una botella de plástico común puede tardar hasta 450 años en degradarse. Incluso, durante este proceso de descomposición, el plástico produce sustancias químicas dañinas para el medioambiente.

El cáñamo también resulta beneficioso para la economía, pues puede cultivarse prácticamente en cualquier zona geográfica. Su potencial de producción supera largamente a otros cultivos. De acuerdo con el Departamento de Agricultura de EE.UU., una hectárea puede llegar a producir hasta cuatro veces más papel que una hectárea de árboles.

Hoy en día, hay países donde el cáñamo todavía es ilegal. No obstante, cada vez hay más países de Europa y Asia que se sumen a la legalización de su producción. Agricultores, ecologistas y activistas se encargan de impulsar su aprobación, pues el cáñamo ha demostrado ser mucho mejor en todo aspecto que otros productos en la elaboración de plástico y demás materiales.