La cobertura universal de salud consiste en que todos los ciudadanos tengan acceso a una atención asequible y de calidad, al margen de su nivel de riqueza, origen étnico,
género o lugar de residencia, sin causarles dificultades económicas ni negarles los servicios por cuestiones de pago.

Se trata de una forma de avanzar en el cumplimiento del objetivo de lograr una vida sana para todos en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Este año (2019) ofrece una oportunidad a los países de renovar su compromiso o de prometer dar pasos concretos para lograr la cobertura universal de salud. En septiembre, los líderes mundiales se reunirán en el marco de la Reunión de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre la Cobertura Universal de Salud para analizar las maneras de alcanzar este objetivo, con el auspicio de la Asamblea General de la ONU.

El documento final deberá servir de hoja de ruta que oriente a los Gobiernos nacionales, los donantes de la sociedad civil y el sector privado para trabajar juntos hacia el cumplimiento de la cobertura universal de salud. Esta hoja de ruta debería incluir las medidas que los países tomarán para superar los obstáculos que siguen impidiendo asegurar que ningún niño ni ninguna niña muera antes de cumplir los 5 años.

Save the Children propone 7 medidas para lograr la ansiada cobertura universal de la salud:

  • Los Gobiernos donantes deben asignar asistencia financiera externa, y prometer recursos nuevos y adicionales para la Alianza Gavi en el marco de la conferencia de reposición en 2020. Los países deben comprometerse a invertir en la creación de sistemas eficaces de atención primaria de la salud que proporcionen servicios de alta calidad, accesibles y gratuitos en el momento de uso.
  • Los países deben comprometerse a apoyar los serviciosde salud que se dirijan a asegurar que nadie quede en el olvido para llegar primero a las personas que menos posibilidades tienen de beneficiarse de la cobertura de salud.
  • Los países deben comprometerse a asignar fondos públicos a la salud por medio de sistemas justos de puesta en común de ingresos, como los impuestos, y a eliminar los pagos directos por parte de los usuarios.
  • Los Gobiernos donantes deben comprometerse a apoyar a los países a movilizar los recursos internos para incrementar las inversiones destinadas a lograr la cobertura universal de salud, y mejorar la eficacia y la transparencia sobre la manera en que se gastan los fondos de salud, así como a adaptar su ayuda humanitaria para establecer sistemas nacionales eficaces.
  • Los países deben asegurar que la declaración final sobre cobertura universal de salud contemple los servicios esenciales, como aquellos que pueden prevenir la neumonía (la principal enfermedad infecciosa mortal para los niños y las niñas menores de 5 años); mejorar la nutrición (la malnutrición sigue siendo la causa subyacente del 45 % de las muertes de niños y niñas menores de 5 años); y brindar atención de salud reproductiva adolescente. En el mundo, más de 13 millones de adolescentes dan a luz al año. Las madres adolescentes corren un riesgo más alto de mortalidad y morbilidad maternas que las mujeres adultas, y sus hijos tienen un mayor riesgo de mortalidad y morbilidad al nacer, en sus primeros años de vida y durante su niñez.
  • Los países deben asegurarse de contar con una plantilla de trabajadores de la salud de la comunidad como parte de un sistema de cobertura universal de salud. Esta medida es especialmente pertinente en los entornos con escasez de recursos. Los países también deben contar con planes para invertir en los trabajadores de la salud de la comunidad y empoderar a este sector.