Los datos de desempleo conocidos hoy por el Servicio Público de Empleo (SEPE) muestran una variación interanual del paro del 11,31%, más de 10 puntos menor a la que hubo en febrero por el mejor comportamiento del empleo y el efecto base de comparación, ya que en marzo del año pasado comenzamos a ver los primeros efectos de la pandemia. Respecto a febrero, el descenso se cifra en un –1,48%. En cuanto al número de beneficiarios de prestaciones, en febrero había 2.359.191 personas en esta situación, lo que supone un 17,8% más que en el mismo período del 2020. La causa de este aumento en la protección se encuentra fundamentalmente en los ERTE.

En lo que respecta al empleo, en el mes de marzo la afiliación a la Seguridad Social ha aumentado en 70.790 personas, mientras el dato desestacionalizado muestra 45.438 personas menos. No obstante, en términos anuales la variación se traduce en un descenso de 86.366 personas afiliadas respecto a marzo del año pasado, un 0,45% menos. Los ERTE explican que la pérdida en la afiliación respecto al año anterior no sea tan pronunciada, ya que según la Seguridad Social marzo finalizaba con 745.615 personas bajo su protección, 113.926 menos que a fin de febrero.

Los datos de paro muestran un descenso del paro de 59.149 personas, lo que sitúa la cifra total de personas desempleadas en 3.949.640. Este descenso se debe a las menores restricciones que ha habido en marzo respecto a febrero y al inicio de la Semana Santa, además de ser un mes tradicionalmente favorable para el empleo. La contratación en el mes de marzo, como ha sucedido con el empleo, se ha incrementado. El repunte en este caso ha sido de un 15,82% respecto al mes de febrero.

En busca de la inmunidad colectiva

Las medidas restrictivas deben continuar hasta alcanzar la inmunidad colectiva. Evitar una cuarta ola de contagios, que induzca a nuevas paralizaciones de la actividad y someta a más tensión a la economía, es clave si se pretende que la temporada de verano sea un éxito, esencial para la economía española.

Para ello, es imprescindible acompañar en estas dificultades a los hogares y a las empresas que están en peores situaciones, reforzando y ampliando las vías de ayuda existentes y no dejando a nadie atrás. Los ERTE han de seguir mientras sea necesario, manteniendo las rentas de las personas que no han podido volver a recuperar la actividad en su puesto de trabajo.

Además, ante el incremento del desempleo y el mayor riesgo de paro de larga duración, sobre todo entre colectivos más vulnerables (hay que tener en cuenta que un 57,7% de las personas en desempleo son mujeres y un 9% jóvenes), es necesario acelerar la reforma de las políticas activas de empleo, reforzando urgentemente los Servicios Públicos de Empleo, al tiempo que se garantiza la protección social. Y también habrá que dotar de los recursos dispuestos para ayudar a las empresas con la mayor prontitud posible para evitar la destrucción de nuestro tejido productivo, que será esencial para la recuperación.

UGT: Empleo como protagonista

UGT considera que «el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia debe ser el punto de inicio en el que se cimente una conversión de nuestro modelo laboral y productivo a un entorno con el empleo de calidad como protagonista».

Además, según el sindicato, «para alcanzar un modelo económico distinto, el sindicato manifiesta la necesidad de acometer cambios profundos, comenzando por derogar la reforma laboral de 2012, por sus efectos lesivos sobre los trabajadores y trabajadoras, y negociando un nuevo marco regulatorio que establezca unas condiciones más favorables para la persona empleada».

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