En un nuevo informe titulado Punishing compassion: solidarity on trial in Fortress Europe (“Castigo a la compasión: la solidaridad a juicio en la Fortaleza Europa”), Amnistía Internacional documenta cómo la policía y las fiscalías hacen uso indebido de leyes contra el contrabando y medidas antiterroristas de por sí deficientes contra defensores y defensoras de los derechos humanos que ayudan a las personas refugiadas, solicitantes de asilo y migrantes.

Muchos de los casos descritos en el informe giran en torno al cargo de “facilitar la entrada irregular”, que se ha utilizado contra personas y ONG por una amplia variedad de actos de solidaridad y humanitarios.

Por ejemplo, el guía francés de montaña Pierre Mumber fue llevado a juicio por cargos de “facilitar la entrada irregular” en Francia a raíz de haber ofrecido té caliente y ropa de abrigo a cuatro solicitantes de asilo de África Occidental. Al final fue absuelto en apelación.  

Un estricto régimen de control fronterizo impuesto en el lado francés de los Alpes ha supuesto que a las personas refugiadas y migrantes capturadas a menos de 20 kilómetros de la frontera italiana se las acuse de “entrar irregularmente” en Francia y que quienquiera que las haya ayudado corra riesgo de enjuiciamiento y condena. El acceso a los procedimientos de asilo está sumamente restringido si la persona es capturada en esa zona fronteriza, y son frecuentes las devoluciones sumarias a Italia.

En Suiza se ha procesado y condenado a varias personas, entre ellas un pastor, simplemente por proporcionar refugio a extranjeros o ayudarles a acceder a los mecanismos de protección.

El parlamento suizo mantendrá un debate parlamentario en los próximos días que podría conducir a un cambio en la legislación sobre facilitación de la entrada irregular. Amnistía Internacional pide a los parlamentarios y parlamentarias que introduzcan una exención que garantice claramente que no se penalizará ningún acto de solidaridad.