SORTU se adhiere a la huelga convocada por el Movimiento Feminista de Euskal Herria para este 8 de marzo. A través de la misma, queremos reclamar alto y claro que ha llegado la hora de la política feminista.

La revolución del siglo XXI tiene nombre de mujeres y pueblos. Es necesario un territorio para obtener una organización económica y política que ponga la vida en el centro de todo. Asimismo, también son necesarias la soberanía y el poder para que la comunidad que vive en este territorio desarrolle una transición feminista. Sí, el feminismo es necesario para situar a las vidas en el centro y poder desarrollar una justicia social.

En este momento en el que a nivel mundial coge fuerza una ofensiva contraria al feminismo
y a la libertad, Euskal Herria se convierte en una oportunidad. Nos encontramos ante una
activación de un amplio sector de mujeres y la expansión histórica del feminismo. La
mayoría social vasca rechaza rotundamente la violencia y la discriminación que padecemos
las mujeres. De hecho, se han conformado nuevas relaciones de fuerzas en las diferentes
instituciones de los territorios vascos, favorables al cambio político y social; existe una
mayoría sindical abertzale y comprometida; además, tenemos una sociedad dinámica y
organizada.

El Movimiento Feminista de Euskal Herria demanda un nuevo Pacto Social. Y es que tenemos unas condiciones socio-políticas más adecuadas que nunca antes para avanzar en materia de democracia y emancipación, y también para debatir, acordar y elaborar un tránsito hacia una sociedad que gire en torno al feminismo. Las feministas debemos aprovechar esta oportunidad para, poniendo las políticas feministas en el centro, ofrecer una vía para que las mujeres puedan decidir libremente su futuro.

En la historia de las luchas de emancipación se han producido avances y retrocesos; se han ganado espacios y se han perdido derechos. La ofensiva neoliberal ha supuesto una involución, ha agudizado la pobreza, el desamparo… Por tanto, debemos hacer hincapié no sólo en la defensa de aquello que hemos perdido, sino sobre todo en la construcción de un nuevo sistema. Urge hacer frente a la crisis. Tenemos que convertir esa urgencia en oportunidad para lograr una Euskal Herria mejor, para avanzar en la emancipación.

El 8 de marzo es una cita que ayuda a situar el feminismo en centro de la política y a dotar del necesario empoderamiento al movimiento feminista. El Movimiento Feminista de Euskal Herria ofrecerá pues una vía de movilización para la sensibilidad existente en el país y contribuirá una vez más a la politización de la sociedad vasca.

Así, el reto de las personas independentistas de izquierdas no se limita sólo al 8M. Va más allá: el 8M ha de servir para situar el feminismo en el centro de la agenda política económica y social. Es la hora de la política feminista.

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