Cynthia Duque Ordoñez

Me encantaría poderlo afirmar, pero los mismos países que hace un par de días condenaban al gobierno israelí, embargan las cuentas de políticos rusos, venden armas químicas al ejército sionista o simplemente dieron Palestina en bandeja de plata a esos mismos sionistas hace 70 años.

Dibujo de una niña palestina residente forzosa de un campo de “refugiados”.

Bajo falsas acusaciones y pruebas inventadas se invadió y bombardeó Irak, Libia o Siria, masacrando población civil igual que Netanyahu ametralla y gasea civiles. Igual que Hitler gaseaba a todos los que no se rendían a sus pies como comunistas o sindicalistas o simplemente los odiaba por su condición sexual -homosexuales- , racial -gitanos- o religiosa – judíos-, Netanyahu gasea y detiene sin cargos o bajo falsas acusaciones a hombres y mujeres palestinas e incluso niños.

En el mundo de la información las apariencias engañan, y lo que parece condenar un crimen en verdad enturbia un delito mayor, una limpieza étnica, tratando de desviar nuestra atención del núcleo del caos que nos impida poderlo solucionar.

Aun así se augura por lo menos una mejoría con respecto a la pasividad internacional de las últimas dos décadas. Turquía y Sudáfrica retiraran a sus embajadores de Israel y en el caso de Turquía también de EE.UU.

Jordania por su parte ha mandado cuatro camiones de suministros médicos que hoy han llegado a Gaza después de ser retenidos y examinados por el ejercito sionista de Israhell.  

Sin embargo, siguen sin pagar por sus crimenes personas como Michal Maayan portavoz del gobierno israelí, que sin tapujos dijo la verdad sobre por qué abrieron fuego contra civiles durante las protestas por la inauguración de la embajada norteamericana en Jerusalem “no podemos meter a tanta gente en la cárcel”. Han intentado echar  a los palestinos de su país durante décadas para crear en Oriente Medio un Hogar Nacional solo para judíos, como ya encerrarlos no los empuja a huir, directamente los asesinan.¿Hasta cuendo vamos a permitir este genocidio?

Niños palestinos asisten al entierro de un amigo asesinado por el ejército de Israel.

“En Gaza pruebas métodos no letales y no funcionan” decía el pasado miércoles Benjamin Netanyahu refiriéndose a los más de 60 muertos y 3000 heridos que dejaron las fuerzas y cuerpos de seguridad de “Israel” al disparar, maltratar y gasear manifestantes palestinos en Gaza -una Gaza ocupada, perteneciente a la Autoridad Palestina-, al tiempo que culpaba a Hamas de la masacre.

Curioso criterio de imputación de la culpabilidad el utilizado por quien ordena al ejército abrir fuego contra civiles. Curioso aquel que culpa a un partido político de sus propios crímenes cuando carga y apunta con su arma a familias enteras. El mundo lleva décadas haciendo la vista gorda a las masacres de los sionistas en Palestina y ahora ellos se han creído sus propias mentiras una y mil veces repetidas. Nosotros se lo hemos consentido.

Médicos Sin Fronteras advierte que muchos niños en Gaza deberán ser mutilados.

De qué nos sirve acaparar titulares y escasos minutos en televisión si después nos olvidamos de las caras de los muertos o las consideramos casos aislados. Cada niño muerto, joven mutilado o bebé gaseada son parte de una estrategia económica y política que empezó incluso antes de 1948 y cuyo último episodio ha sido la matanza de manifestantes palestinos mientras a escasos kilómetros Ivanka Trump inauguraba la nueva embajada de EE.UU en Jerusalén, la histórica capital de Palestina, quebrada por el Sionismo con el beneplácito de Occidente para su mejor ocupación y expulsión de los “no judíos”. ¿O acaso alguna potencia europea ha sancionado económicamente a “Israel”? Más bien les temen en el mejor de los casos.

Leila al Ghandoor tenía ocho meses y fue gaseada durante las protestas contra el emplazamiento de la embajada etadounidense en Jerusalén por el ejécito de Israel. Jamás volverá a abrir sus ojos azules.

Sin embargo, las reducidas y concretas muestras de desagrado a la limpieza étnica a la que está sometida Palestina choca con las muestras de camaradería de nuestros gobiernos europeos con el sionismo, como por ejemplo invitando a Israel a Eurovisión.

La euforia musical que terminó en vidas segadas prematuramente

La noche del sábado mientras la israelí Netta Barzilai ganaba el europeo certamen musical “Eurovisión” sus antiguos compañeros de la marina festejaban su triunfo de la forma en la que el sionismo ama: matando civiles inocentes y más concretamente bombardeando Gaza. Un lugar rodeado por bloques de hormigón y vallas que Netta conoce bien pues animó a sus compaẽros a bombardearla en 2014 cuando participaba de voluntaria en la marina israelí.

No solo parece curioso que permitan la participación de países no europeos en concursos europeos, aunque al fin y al cabo son antiguas creaciones de supremacistas blancos británicos (por ejemplo Australia o Israel), sino que además permitan la entrada a un país que sistemáticamente vulnera los derechos humanos.

Un concurso que boicotea a Rusia por homofóbica, pero nada dice de que en Israel los homosexuales no puedan donar sangre a no ser que aseguren y prueben no haber mantenido relaciones sexuales en un año.

Hay quienes han afirmado que solo es “música” que no se mezcle con la “política” y que habría que analizar su supuesto mensaje feminista contra la cosificación de la mujer.

En primer lugar no hay tal mensaje cuando la realidad israelí lo contradice en forma de amenazar con ser violada a la joven Ahed Tamimi, encarcelada a los 16 años hace pocos meses y sentenciada en un juicio exprés sin garantías por empujar a un soldado israelí que había entrado sin permiso en su hogar, maltratado a su madre y disparado a su primo.

Tampoco se ajusta a uno de los países con mayor tasa de pederastia del mundo ni mucho menos a uno tan extremadamente religioso que mira con repugnancia a la mujer que no vista con ropa holgada y larga. Más bien parecería que algunos quieren sacar rédito económico de una lucha que significa nuestra autonomía y libertad para sentir y ser como queramos después de más de 2000 años de opresión heteropatriarcal.

Eurovisión es principalmente un concurso politizado en el que se refleja la situación estratégica occidental, un tablero que genera miles de millones de euros al que lo albergue y el año que viene será un régimen creado ad hoc sobre Palestina, a la que ocupa y masacra como si las vidas de los “no judíos” no valieran nada. Gracias a toda Europa el año que viene se podrán comprar más cazas, bombas, ametralladoras o gases lacrimógenos listos para lanzar sobre Palestina o Siria.

La complicidad entre los gobiernos europeos y las sectas supremacistas blancas es evidente y desagradable. La única esperanza es que en el futuro se imponga la unidad entre los hermanos que fueron separados por intrigas palaciegas para juntos ser libres 70 años después de Nakba o el gran éxodo del pueblo palestino.

Viva Palestina libre.  

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