La Policía británica investiga un total de 1.633 casos de presuntos delitos sexuales o violencia doméstica de los últimos diez años que involucran a 1.071 oficiales y otro personal, de una plantilla de 45.000.

La noticia se conoce después de que el exagente de policía David Carrick admitiera haber cometido más de 80 delitos, incluyendo 48 violaciones, durante los últimos 20 años.

El comisionado Mark Rowley anunció que los agentes y el personal de Scotlad Yard serán supervisados por infracciones pasadas por alto y se disculpó con las víctimas de Carrick por los fallos ocurridos. «Hemos fallado. Y lo siento. No debería haber sido un oficial de policía», dijo.

«Este hombre abusó de las mujeres de la manera más repugnante. Es repugnante. Hemos defraudado a mujeres y niñas y, de hecho, hemos defraudado a los londinenses. Las mujeres que sufrieron y sobrevivieron a esta violencia han sido inimaginablemente valientes y valientes al presentarse».

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«También entiendo que esto hará que algunas mujeres de Londres se pregunten si pueden confiar en la Policía para mantenerlas a salvo. No hemos aplicado el mismo sentido de crueldad para proteger nuestra propia integridad que aplicamos de forma rutinaria para confrontar a los criminales», añadió.

Tristemente, Carrick no es el único agente acusado de cometer delitos. En marzo de 2021, Wayne Couzens, por entonces policía de Scotland Yard, asesinaba a Sarah Everard.

Estos hechos, que no hacen más que desacreditar a la policía londinense, se unen a la reciente detención de dos agentes jubilados encargados de una red de pedofilia.

La que en su día fuera segunda responsable de la Policía Metropolitana, Lucy D’Orsi, ha denunciado que las fuerzas policiales no tienen sistemas que den la alarma cuando uno de sus propios oficiales es arrestado, lo que significa que otros perfiles como los de David Carrick podrían «pasarse por alto y hacer daño».

El primer ministro, Rishi Sunak, se ha comprometido a tomar medidas para evitar que vuelvan a repetirse casos como el de Carrick. Por ello, ha pedido a la Policía que aborde los fallos que se han cometido para recuperar la confianza entre el público y, en especial, entre las mujeres y niñas.

Tras estos hechos, se está comenzando a generar un debate en el seno de la comunidad británica sobre si ha llegado el momento de crear un nuevo servicio que vele por la seguridad de los ciudadanos.

David «el Bastardo», el violador de Scotland Yard

La gran mayoría de las víctimas de David Carrick eran encerradas en un pequeño armario que se encontraba bajo las escaleras de su casa, desnudas y sin comida ni agua.

El expolicía violaba y abusaba de las mujeres secuestradas llegando incluso a orinarlas encima. A otras víctimas les hacía limpiar su casa sin ropa y les prohibía entablar conversación con otros hombres, incluidos los hijos.

Además, Carrick también les mandaba mensajes amenazantes y les decía a sus víctimas que no denunciaran porque nadie las iba a creer. Era su palabra contra la de un agente de policía.

El policía era conocido por sus compañeros como David «el Bastardo» por la manera en la que se comportaba y abusaba de su condición de agente. Las autoridades recibieron hasta 14 quejas a causa de su comportamiento, pero la ausencia de denuncias impidió tomar medidas contra él e incluso fue ascendido y pasó a ser miembro de la unidad de élite policial.

A pesar de haber sido acusado el año anterior de abusos verbales y robo de ropa interior a una expareja, Carrick fue admitido en el cuerpo de policía en 2001, tras haber pasado por el ejército.

En 2021 tampoco tuvo medidas disciplinarias cuando fue arrestado por estar bajo sospecha de abusos sexuales. Scotland Yard le limitó sus tareas, pero las restricciones se levantaron cuando la denunciante decidió no continuar. En octubre de 2021, sí fue suspendido tras ser acusado de violación.

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